22 de abril Día de la Tierra: En Salta aumentan los desmontes

abril 21 /2014

En noviembre de 2007 se sancionó la Ley Nacional de Bosques. Sin embargo no hay control del cumplimiento de la norma por parte de las autoridades nacionales y provinciales. Según datos oficiales, desde la sanción de la Ley de Bosques (fines de 2007) hasta mediados de 2011 se deforestaron 1.111.881 hectáreas. Santiago del Estero (453.551 ha), Salta (236.246 ha), Formosa (129.603 ha) y Chaco (110.889 ha) son las provincias con mayor deforestación.

En las provincias de Salta, Santiago del Estero, Formosa, Chaco y Córdoba advierte un importante aumento del desmonte en los dos últimos años, alcanzando las 235.601 hectáreas durante 2012 y unas 222.475 hectáreas durante el año pasado. En la región central de Argentina —en el norte de Córdoba—, la cobertura boscosa decreció del 52,5 al 8,2 por ciento.

En Argentina no se cumple con la Ley nacional y el 4,3% de la deforestación mundial ocurre en el país. La tercera parte de la superficie de la Tierra está cubierta por bosques. En Argentina ya se perdieron más del 70 % de bosques nativos. El 4,3 % de la deforestación del mundo ocurre en Argentina.

Los bosques son uno de los patrimonios naturales más importantes y también uno de los más amenazados y depredados por la mano del hombre.

Si bien la principal fuente de gases de efecto invernadero que producen cambio climático es la quema de combustibles fósiles, la segunda causa es la deforestación. Además, los bosques son necesarios para absorber los gases que se envían a la atmósfera.

La tasa de transformación de los bosques nativos en el norte de Argentina para la ampliación de la superficie agrícola (en la mayoría de los casos para el monocultivo de soja transgénica) no tiene precedentes en la historia.

De los bosques obtenemos bienes y servicios indispensables para nuestra supervivencia: alimentos vegetales y animales, maderas, medicamentos y muchos productos más.

Concentran más de la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta, tienen un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos.

Los cambios producidos en la cubierta terrestre (por ejemplo, la conversión del bosque en tierras cultivables) afectan el intercambio de humedad y calor entre el suelo, la vegetación y la atmósfera, lo que altera los ciclos naturales y modifica la circulación atmosférica. Los cambios locales en la circulación atmosférica producto de la deforestación pueden llegar a afectar los ciclos meteorológicos al otro lado del planeta”. [3]

Algunos modelos sugieren hasta una reducción del 80% de las precipitaciones anuales en las zonas deforestadas. En ciertas regiones, mediante la utilización de los modelos de deforestación total, se pronostica que las temperaturas de la superficie aumenten como máximo 3°C.

La deforestación también puede producir efectos en la calidad del aire y la propagación de enfermedades. La pérdida de árboles provoca un incremento de la altura del agua de lluvia escurrida y por lo tanto aumenta el riesgo de inundaciones. A mayor deforestación, mayor probabilidad de inundaciones.