Actualidad Jueves 21 de agosto de 2014

En Salta acuerdan un plan de trabajo para las regiones semiáridas de América Latina.

El encuentro “Diálogo y Participación Social, el Camino para la Gestión Territorial” terminó con el acuerdo de realizar un plan de trabajo para las regiones semiáridas de América Latina.

Al finalizar el encuentro Diálogo y Participación Social, el Camino para la Gestión Territorial” que se realizó el 19 y 20 de agosto últimos en Salta, en el que participaron alrededor de 250 personas,

Jaime Escobedo de la Red Latinoamericana de Observatorios de la Tierra y el Territorio, dijo: “Este evento fue sumamente exitoso porque permitió congregar a representantes del Estado, de organizaciones campesinas e indígenas y también a instituciones que estudian la situación del Chaco Trinacional y las regiones semiáridas. Esta pluralidad nos permitió conocer un mismo tema a partir de diferentes perspectivas.

“Otra de las conclusiones que deja este encuentro- agregó- es que los diferentes actores de la sociedad civil y del Estado somos conscientes que sin una estrategia en la que participemos todos, que plantee una alianza de actores, va a ser imposible conseguir cambios en estas regiones.”

Destacó además, que a diferencia de otros encuentros, éste no terminó con una conclusión final que suele ser una declaración de buenas intenciones, que muchas veces no se llegan a materializar, sino que culminó con la aprobación de una “Hoja de Ruta para el Desarrollo y la Gestión Territorial en los Semiáridos”, que nos va a perrmitir poner en práctica los temas que se discutieron y los principales hallazgos.

Entonces, en dos años o más, cuando volvamos a realizar otro evento como este, vamos a contar con un seguimiento de los acuerdos y los resultados de una estrategia de monitoreo.

Plan de desarrollo y gestión territorial en los Semiáridos

Una buena porción de América del Sur se puede definir como semiárida, ubicada en el límite de la posibilidad de la agricultura sin riego, límite a su vez cuestionado por la irregularidad de las lluvias. Los casos del nordeste de Brasil y el Chaco seco en Argentina, Paraguay y Bolivia (y las demás zonas semiáridas)son un buen ejemplo de esas limitaciones. Desde el punto de vista social, el semiárido ha sido el refugio de poblaciones marginadas de los procesos generales de desarrollo, pueblos originarios y campesinos relegados a una actividad de semisubsistencia, con difícil acceso a los mercados y teniendo que sobrellevar las dificultades que le ofrece un medio con riesgos e incertidumbres y con ambientes ya degradados por la extracción dirigida a los mercados externos.

Al respecto se podría decir casi una obviedad: en el semiárido, el problema básico y el factor que desata muchos de sus problemas es la falta de agua. Las sociedades del semiárido están muchas veces amenazadas por la creciente necesidad de nuevas tierras que tiene el mundo globalizado para producir commodities.

Las nuevas tecnologías (riego por goteo, nuevas variedades, biotecnología) presionan para ocupar tierras que antes mostraban fuertes riesgos, inaceptables para la explotación mercantil, de las cuales los antiguos ocupantes son expulsados por una combinación de ausencia de títulos formales, carencia de conocimiento y formación para defender sus derechos, falta de apoyo de los gobiernos. La tenencia de la tierra, junto con el agua, son dos de los grandes temas del semiárido.

Visión de las regiones semiáridas

El desarrollo y la gestión territorial en el Chaco Trinacional y en otras regiones semiáridas deben respaldarse en:

El diálogo intercultural;

La construcción participativa de las políticas públicas;

Las potencialidades ambientales, económicas y sociales de la región y no en sus limitaciones;

El acceso y uso equitativo de la tierra y el agua;

La visibilización del papel y de la relación y articulación de los actores, tanto del Estado como las organizaciones de la sociedad civil, en particular los pueblos indígenas, los campesinos, las mujeres y los jóvenes.

Líneas de acción

  • Para concretar nuestra visión del Chaco Trinacional y de otras regiones semiáridas nos corresponde:
  • Integrar y articular las distintas políticas, programas, proyectos y estrategias de la sociedad civil y del Estado que desarrollan acciones de promoción de la gestión territorial de los espacios semiáridos, y de los derechos de las personas que en él viven, a nivel local, provincial y nacional.
  • Generar las condiciones para el diálogo amplio y con pertinencia cultural entre representantes del Estado y de la sociedad civil, con miras a alcanzar acuerdos que incluyan las expectativas de todos los actores.
  • Generar y fortalecer las condiciones para el empoderamiento de las organizaciones de comunidades indígenas, campesinas, de mujeres y de jóvenes rurales de sus capacidades en la defensa de los derechos humanos, priorizando el acceso y uso de la tierra, los recursos y bienes naturales, y la igualdad de oportunidades.
  • Proponer o apoyar, según sea el caso, políticas y programas de saneamiento y regularización de la tierra en el Chaco Trinacional (#) y en otros espacios semiáridos, sea esta la titulación individual o colectiva dependiendo del caso.
  • Promover el acceso equitativo y con pertinencia cultural a la Justicia, buscando dentro de este marco el cumplimiento de las sentencias emitidas.
  • Promover o difundir, según sea el caso, la investigación e información y el rescate de saberes locales sobre las potencialidades y problemas en las regiones semiáridas desde una perspectiva multidisciplinaria e intercultural.
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