Lesa humanidad: Testigo dijo que la Policía dejó pasar a los secuestradores de Ragone

junio 3 /2015

Un testigo que se presentó espontáneamente aseguró ayer en el juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en esta ciudad que en el control policial ubicado en la salida a los valles, la Policía permitió el paso de los secuestradores del ex gobernador Miguel Ragone.

“Paraban a todos los vehículos, les hacían una inspección rápida, me llamó la atención que a éstos, que eran 4, no los pararon, pasaron rápido”, sostuvo Miguel Ángel Carral, el primero de los 4 testigos que declararon ayer ya en el tramo final del juicio que en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta se sigue contra seis hombres acusados por crímenes en perjuicio de 18 personas.

Carral, que cumple condena por un delito común, dijo que en 1976 trabajaba en una finca en el paraje El Sauce, a 5 kilómetros de Guachipas, y los fines de semana venía en bicicleta a su casa, en Salta Capital. El 11 de marzo de 1976, día en que secuestraron a Ragone, pocos minutos después de las 8, estaba saliendo de la ciudad rumbo a Guachipas. En esa circunstancia vio los 4 vehículos, un Torino rojo y gris con patente de Tucumán solo en la parte delantera, un Fiat 1500, un Peugeot y otro automóvil del que no recordó más detalles.

El testigo dijo que siguió su camino y pasando Coronel Moldes, a la altura de la finca San Vicente, entró a descansar. En ese punto su relato se volvió un tanto confuso: señaló que vio nuevamente a 3 de los 4 vehículos en terreno de la finca, que un hombre “llevaba una bolsa rameando”, luego él fue visto por uno de los hombres:

“Aquel hijo de puta nos está mirando”, le dijo a otro y luego alguien le hizo un disparo, por lo que huyó un poco corriendo y otro poco en la bicicleta. Se metió al monte y al poco tiempo escuchó que dos vehículos salían. Tras un tiempo prudencial salió y, convencido de que se había cometido un crimen, se acercó a donde habían estado los hombres; en “una picada de hacheros” estaba el Torino “con la radio puesta” y las llaves. Las sacó y fue a ver el baúl, que estaba abierto. No encontró nada y retomó su viaje.

A los 3 días se enteró del secuestro del ex gobernador y lo relacionó. Dijo que no tuvo dudas porque en los vehículos alcanzó a distinguir al hombre fuerte de la Policía, el represor Joaquín Guil, y reconoció al policía Bayón, de Robos y Hurtos, y a “uno de Infantería, uno alto”.

Aunque el relato de Carral no coincide exactamente con los vehículos implicados en el secuestro, un Chevy anaranjado (abandonado en Moldes), dos Ford Falcon (uno gris y otro azul), además del Peugeot 504 de Ragone y de un Fiat 125 también gris, su testimonio ratifica que hubo zona liberada para atentar contra el ex gobernador, algo que ya quedó probado en el primer juicio por este hecho.

Un policía que colaboraba

El retirado Carlos Hugo Bejarano, de la Policía de Jujuy, declaró ayer sobre el homicidio de Rubén Yáñez Velarde, un trabajador de Aguas y Energía y miembro del Frente Revolucionario Peronista (FRP) secuestrado en Salta el 8 de noviembre de 1975 y asesinado el 11 de ese mismo mes y año.

De hablar suave y de apariencia prolija, el policía fue convocado porque su firma figura en un acta, confeccionada el 13 de noviembre de 1975 por la subdirectora del Registro Civil de Jujuy, Elba Chamorro, en la que Bejarano declara que el 11 de noviembre de 1975, en la ruta provincial 4, camino a la localidad de Santa Clara (del lado jujeño, en el límite con Salta, por el camino de cornisa) falleció un NN “mutilado por estallido”. Posteriormente se supo que ese desconocido era Yáñez Velarde.

Bejarano reconoció su firma pero dijo que no recuerda “haber intervenido en un caso así”. Después de una larga sesión de preguntas en la que al menos dos veces se dio por acusado por los fiscales Francisco Snopek y Juan Manuel Sivila, Bejarano sostuvo que pudo haber firmado el acta en un acto de “colaboración” para alguna comisaría del interior provincial.

El debate continuará el lunes próximo, con los últimos testimonios.

  • Informe: Elena Corvalán