Juicio de lesa humanidad: militar dijo que el Ejército solo hacía inteligencia a Chile

marzo 12 /2015

En 1977 el Destacamento de Inteligencia 143, con asiento en Salta, solo realizaba tareas de inteligencia sobre Chile; esa “inteligencia” consistía en verificar los pasos y caminos en la zona fronteriza, relevar accidentes geográficos y las condiciones para el tránsito de vehículos. Esta afirmación hizo ayer el capitán Ricardo Ernesto Elicabe, en el juicio por delitos de lesa humanidad. También dijo que llegó a Salta en febrero de 1977, proveniente de la Escuela de Inteligencia, en Buenos Aires, y estuvo destinado a esas averiguaciones referidas el “conflicto con Chile”. Y eludió responder sobre un área de vigilancia interior, lo que ya fue reconocido por otros militares, como el suboficial Martín Eugenio Arapa.

El abogado Matías Duarte, de la querella de la familia del desaparecido ex gobernador Miguel Ragone, contrapuso las afirmaciones del militar con constancias que vuelven aún más increíbles sus dichos.

En un informe que envió el Ejército, Elicabe figura en la lista de miembros del Destacamento 143 con la leyenda: “J Gpo. Act. Esp. Icia.”. El mismo militar dio el significado: Jefe del Grupo de Actividades Especiales de Inteligencia. En ese informe también se indica que el militar ya revistaba en Salta en diciembre de 1976.

¿Por qué figura con esta función?, quiso saber el querellante: “Honestamente, no sé, porque no existía ese grupo en la práctica”, insistió el testigo por videoconferencia desde Buenos Aires. E intentó negar también que la información que recolectaba el Destacamento 143 sirviera para determinar el enemigo: “Eso ya estaba establecido a nivel nacional”, reiteró. Pero enseguida pasó un mal rato, cuando el abogado le recordó que el apartado 3 del artículo 1001 del Reglamento militar RC 16-5 establece que las unidades de inteligencia serán las “únicas” vías para detectar al enemigo. Elicabe carraspeó antes de decir que cree que no es así y que el reglamento se refiere a momentos de combate. Pero el RC 16-5 sostiene que las unidades funcionan en tiempos de paz y de guerra, recordó el querellante.

Elicabe insistió en que el Destacamento 143, del que dependía el Grupo Adelantado de Inteligencia de Jujuy, era muy chico, y que por eso no tenía una plana mayor, que no existía reunión de información, que solamente el jefe, el teniente coronel Roberto Jesús González, compartía información con la Policía u otras fuerzas (aunque en otro momento se le escapó que sí se intercambiaban información “en niveles inferiores”), y hasta llegó a decir que durante los tres años que estuvo en Salta, “el Destacamento no estaba afectado a lucha contra la subversión”. Y se mostró confundido: “Me da la sensación de que están buscando una culpabilidad. Estoy tratando de hacer una contribución”, se quejó.

En 2012, un informe del Programa Verdad y Justicia, del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, sostuvo que las unidades de inteligencia estuvieron “en el centro del dispositivo represivo”, dado que “habrían diseñado y controlado el accionar represivo”, seleccionando blancos, determinando el orden de mérito de los detenidos y asignando destinos. El informe precisa que durante la última dictadura cívico militar en el Destacamento 143 y el Grupo Adelantado de Inteligencia de Jujuy, funcionó una estructura de vigilancia compuesta por oficiales, suboficiales del Ejército y de otras fuerzas de seguridad y una larga lista de civiles.

Testigo dijo que Saravia reunía
información sobre comunismo

El comisario Humberto Giménez, que en 1976 estaba en la Comisaría de Campo Quijano, sostuvo que cuando en las comisarías se daban con elementos vinculados al comunismo (folletería, libros, revistas y personas sospechadas) debían informar a la División de Contralor General de la Policía de Salta, que después pasó a ser el Departamento de Informaciones Policiales (DIP), a cargo del comisario Antonio Saravia, quien está siendo juzgado en este proceso por el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone, el asesinato del testigo Santiago Arredes y la tentativa de homicidio de la testigo Margarita Martínez de Leal.

Giménez dijo que esa orden les fue comunicada por radiograma o memo. En 1976 el comisario participó de un operativo en el que se detuvo a un tal Raúl Alvarado, al que se le secuestraron revistas con contenido comunista, todo fue puesto a disposición de Informaciones. “Sé que (los miembros de la DIP) controlaban a los gremios, todas esas cosas, las actividades políticas también”, afirmó el comisario. Dijo que elevaba su informe al inspector de Zona, en su caso el comisario Cornelio Fitz Mauris, y que éste debía elevarlo a Informaciones.

El policía afirmó además que tras el secuestro de Ragone su comisaría no recibió ninguna directiva para realizar controles o buscarlo.

  • Informe: Elena Corvalán