Actualidad Martes 13 de septiembre de 2016

Ratifican que Gendarmería y Policía hacían detenciones para el Ejército

Un testigo confirmó el lunes 12 de setiembre que en el norte provincial las fuerzas de seguridad actuaron en forma conjunta en la represión estatal y que miembros de Gendarmería Nacional y de la Policía de Salta hacían detenciones de militantes políticos y gremiales para el Ejército.

Así lo contó Rodolfo Alfredo Zelarayán, militante de la Juventud Peronista “Martín Miguel de Güemes” y que estuvo detenido entre el 24 de marzo y el 15 de abril de 1976, en Tartagal, donde reside actualmente.

Zelarayán fue el segundo de los testigos que declararon en la continuidad del noveno juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en esta ciudad contra seis hombres. Por su detención ilegal, y por otros delitos más graves, está siendo juzgado el ex jefe del Ejército Héctor Ríos Ereñú, quien comandó el Regimiento de Infantería de Monte 28, con asiento en Tartagal, desde el 9 de diciembre de 1975, con tenía el grado de teniente coronel (aunque el acusado asegura que recién se hizo cargo el 16 de enero de 1976).

La garra del golpe alcanzó a Zelarayán a las 5.30 del 24 de marzo de 1976. Iba con sus compañeros, camino a Aguaray, donde trabajaba en dependencias de YPF, cuando tres gendarmes los obligaron a detenerse. Subieron, preguntaron por Zelarayán, lo bajaron y dejaron partir el ómnibus. Luego lo subieron a él a una camioneta de la fuerza y lo llevaron a la guardia del Regimiento en Tartagal, donde fue identificado por un suboficial y luego llevado a una cuadra, en la que durante todo ese día y el día siguiente se fueron sumando detenidos, hasta alcanzar el número de 150, según los cálculos del testigo.

Eran militantes políticos y gremiales, la mayoría jóvenes, pero había también adultos mayores, recordó Zelarayán. Ahí estaban, entre muchos otros conocidos, Ángel Juárez y José Luis Molina (que debían declarar ayer pero no pudieron hacerlo por diferentes motivos). Y estaba Moisés Villagrán, quien le contó que sabiendo que lo buscaban, se había presentado en la Comisaría y de ahí lo llevaron al Regimiento.

El testimonio de Zelarayán, quien aseguró que no conoció a Ríos Ereñú pero sabía que por entonces era el jefe del Regimiento en Tartagal, contradice la versión que viene manteniendo el acusado ya desde la conocida como Megacausa Salta, en la que fue condenado en 2013. El ex militar insiste en negar que hubiera una tarea conjunta de las fuerzas represivas en el norte, y que la Policía y Gendarmería estuvieran bajo el control operacional del Ejército. Incluso llegó a argumentar que se adulteraron los libros del Ejército, porque en éstos está consignada la existencia de la sub área 322-1. En la división que hizo el Ejército a los efectos represivos, Salta quedó comprendida en el área 322, que a su vez habría sido subdividida, una de esa sub áreas era la 322-1, a cargo del jefe del Regimiento 28.

El día 12 de setiembre también declaró el testigo Héctor Vallejos, quien en 1976 era empleado de la municipalidad de Orán y conoció a Mario Bernardino Luna y René Russo, ambos desaparecidos. El testigo fue convocado nuevamente a raíz de dichos del artista Ricardo Zarra, quien había afirmado que Vallejos le comentó que en la municipalidad trabajaban dos miembros de las Fuerzas Armadas, Valentín Gaspar y Juan Galván, y que ellos pudieron haber dado información sobre la militancia de Luna (en la JP) y Russo (en la Juventud Sindical Comunista).

- Informe: Elena Corvalán

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