25 años, libertad, igualdad y democracia

Hernán Rossi
diciembre 3 /2008

En breve estaremos asistiendo a los festejos del Bicentenario de la República Argentina y quizás uno de los componentes más importantes sea el hecho, ni fortuito ni gratuito, de tener Democracia en nuestro país. En éstos 198 años de Estado Argentino, los últimos 25 fueron el período democrático más largo y sin interrupciones que hemos vivido; período que nos devolvió algo fundamental, algo inherente al ser humano: La Libertad.

Para que la libertad sea efectiva hay que entronizar a la Igualdad como principio fundamental, sin la cual, la libertad se torna inalcanzable.

Libertad entendida como precondición para la vida en sociedad: Libertad de expresión, de información, de culto, de asociación, de empresa. En fin, libertades sin las cuales se retrocede a un estado de naturaleza hobbesiano de "todos contra todos" y la Argentina ya sabía de éste estado de enfrentamiento entre hermanos.

Sin embargo, la libertad es condición necesaria pero no suficiente para la vida. Así lo pensó Vicente López y Planes cuando escribió nuestro hermoso himno nacional: "Oíd ¡mortales! el grito sagrado: ¡Libertad, libertad, libertad! Oíd el ruido de rotas cadenas: Ved en trono a la noble Igualdad." Para que la libertad sea efectiva hay que entronizar a la Igualdad como principio fundamental, sin la cual, la libertad se torna inalcanzable.

Estos dos principios sólo pueden articularse en Democracia, lo cual es más que una mera forma de gobierno; es un sistema de vida. Un sistema que, aunque imperfecto, se cura en salud. Un sistema que se basa en el respeto, la tolerancia, la pluralidad y que provee al hombre lo más fundamental: El sueño de la realización social.

Hace 25 años, Don Raúl nos enseñó a no tener miedo, a pensar que ese sistema de vida podía imponerse al otro sistema (de muerte), y que podía imponerse además con nuestra arma más sagrada: La Paz.

Ese 30 de Octubre de 1983, aprendimos que las ideas se pueden realizar, que la voluntad de millones es inapelable, y que las revoluciones en Paz son posibles. Quizá falte mucho para consolidar nuestras instituciones, pero el triunfo de la Democracia como forma de vida es innegable.

Gracias Raúl, por enseñarnos a no seguir hombres sino ideas. Esperemos que estos primeros 25 años que tanto nos costó conseguir sean para siempre, así como dice el himno: "sean eternos los laureles que supimos conseguir".

Hernán Rossi
Presidente del Instituto de Pensamiento
y Formación Moises Lebensohn.