39 años del asesinato del periodista Luciano Jaime

febrero 13 /2014
Elena Corvalán

Hace 39 años, un 13 de febrero como hoy, los familiares y amigos de periodista Héctor Luciano Jaime sufrían la zozobra de no conocer su paradero. Llevaba horas desaparecido, sin noticias, contra su costumbre, y su padre y su esposa, Rosa Chica, se desvelaban recorriendo comisarías y medios de comunicación, tratando de dar con algún dato sobre su destino.

La Justicia Federal probó que el crimen fue cometido por la fuerza policial. A Guil y a Gentil se los responsabilizó como autores mediatos, por los cargos que ocupaban cuando se cometió este asesinato.

Los datos firmes iban a llegar el 14 de febrero, en la forma de la peor noticia: habían encontrado sus restos en El Encón Chico, lo que quedaba de él luego de ser sometido a una explosión, la manera que eligieron sus captores para acabar con su escritura certera que un mes antes los había puesto en evidencia, una vez más, esta vez por el asesinato de vendedor ambulante y militante peronista Eduardo Fronda.

Se cumplían así las amenazas que lo tenían nervioso los últimos días, hasta la noche del 12 de febrero de 1975, cuando salió de su trabajo en el diario El Intransigente y se lo tragó el terrorismo estatal.

Por esto mismo, Luciano Jaime vive en la memoria como ejemplo de un periodista íntegro, que siguió el mandato de contar los hechos hasta las últimas consecuencias, o, como decía Rodolfo Walsh, “dar testimonio en los momentos difíciles”.

Fue ese ejemplo de periodismo comprometido y la posibilidad de que la causa en la que se investigaba su asesinato fuera enviada a archivo sin siquiera dar con algunos de los responsables de este hecho, lo que llevó a la Asociación de Periodistas de Salta (APeS) a presentarse como querellante. Como consecuencia de ello este es el primer aniversario de la muerte de Jaime en el que hay al menos dos condenados por su asesinato: el ex jefe del área de Inteligencia de la Policía de Salta, Joaquín Guil, y el ex jefe de Policía, Miguel Gentil.

En diciembre del año pasado, al dictar sentencia en la Megacausa por delitos de lesa humanidad, el Tribunal Oral Federal de Salta condenó a los dos jefes militares, sentencia que había sido pedida por el abogado Matías Duarte, querellante en representación de APeS y de la organización Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

Duarte recordó en su alegato, pronunciado en noviembre último, que Jaime estaba enfrentado con la Policía por su militancia en el peronismo revolucionario y por sus publicaciones en El Intransigente, en las que denunciaba los apremios ilegales y vejámenes que perpetraba la Policía. El abogado aseguró que el móvil del crimen “fue claramente ideológico” y “fundamentalmente por el compromiso con el cual (Jaime) desplegaba su tarea”.

La Justicia Federal probó que el crimen fue cometido por la fuerza policial. A Guil y a Gentil se los responsabilizó como autores mediatos, por los cargos que ocupaban cuando se cometió este asesinato. Hasta ahora no se pudo determinar quiénes fueron los materiales del secuestro y homicidio, aunque en el juicio por la Megacausa quedó claro que al menos el comisario Víctor Hugo Almirón (que está procesado en relación a otros delitos de lesa humanidad) tuvo responsabilidad en la confección irregular del sumario policial confeccionado tras el hallazgo de los restos del periodista. También el ex juez Ricardo Lona habría tenido participación en el hecho.

  • Informe: Elena Corvalán
    elenac75@yahoo.com