30 años de Malvinas, los nuevos discursos

Lic. Carlos Liendro
abril 1ro /2012

¿Qué significado tiene el 2 de abril de 1982?, ¿y el 14 de junio de ese mismo año? Al cumplirse 30 años de aquella fecha, la memoria de los argentinos vuelve a tomar distintas interpretaciones. El periodista Nicolás Kazansew, quien estuvo como cronista acompañando a los militares desde el desembarco en las islas, ha vuelto a aparecer en los medios. En una entrevista televisiva volvemos a informarnos sobre qué sucedió en "el teatro de operaciones", pero esta vez no con la versión oficialista de "estamos ganado la guerra" sino con otro barniz: un discurso reivindicativo y patriotero.

El conflicto sigue abierto. Cada día hay provocaciones. La negociación es el camino. La historia continúa....

Tormento

En desgarrante herida
abrió mi soledad a muchedumbres
cómo dolió tu ausencia
muchacho adolescente

Tirité con tus fríos
me aterraron tus miedos
las manos me temblaron
cuando empuñaste el arma

Sangre y muerte
en el campo de la escarcha
ahogado grito
en el helado mar

Hoy yo te resucito
en nombre de tus padres
de tus posibles hijos
¡malditos los laureles que buscaban!.

  • Silvia Juárez Terán
    Salta, 1982

Un nuevo lenguaje que fue utilizado en las películas de guerra norteamericanas al estilo Rambo. La necesidad de justificar un accionar solamente en el coraje, la voluntad, sobre la base del orgullo del "Mito guerrero". Una de las conclusiones a las que llega, era que se había perdido la guerra, no por la falta de preparación y armamento ó por la edad de quienes fueron llevados a combatir, sino por la traición de los generales que no presentaron combate, que cuidaban más los intereses de los kelpers, que su propia tropa (jóvenes de 18 años).

Esa idea de la derrota es la que utilizaron los alemanes después de la Primera Guerra Mundial (1914- 1918). La "traición" la habían realizado el generalato y los políticos. Los nacionalistas construían su mito de la fuerza en el inconciente colectivo de las masas, esperando que llegue su nuevo mesías. Y para los alemanes llegó: era un cabo austríaco, que dijo lo que las masas querían escuchar. Solo necesitó agregar a la gran dosis nacionalista- paranoica, que esos políticos que habían firmado Versalles (tratado que le impusieron las potencias vencedoras), eran judíos y bolcheviques.

Con la derrota de Vietnam en Norteamérica, los discursos del poder se acentuaban; no en por qué los jóvenes tenían que estar muriendo en un remoto lugar de Asia (¿en beneficio de quién?), sino en que ’ellos’ (por los vietnamitas) no los habían derrotado, habían perdido por desinteligencias entre diversos intereses políticos, militares y del gran negociado de la industria armamentística. Con esta justificación el "Mito del héroe" de la guerra quedaba intacto, para las próximas cruzadas que los Bush y el complejo industrial- militar haría en Irak y Afganistán.

Si el periodismo es la primera versión con la que se escribe la historia, ella está sujeta a una posterior interpretación. La antropología, la filosofía, el psicoanálísis, la historia como disciplina, han aportado desde sus escuelas mucho de aquello que Nietzsche predicó: no hay hechos, sino interpretaciones. En esto se juega la rigurosidad de determinados acontecimientos para ser juzgados. Aquí es donde comienza esta nueva interpretación, que venía difundiendo este periodista que recibe ahora una pensión de guerra.

La metodología que utilizó es la de haber leido estos últimos años las memorias de los militares ingleses (de la marina, de la aviación, como de los comandos). En ellas se valora la valentía de los combatientes argentinos, y Kazansew relata infinidades de historias de soldados y oficiales no reconocidos en los distintos lugares que lucharon. Los ingleses son maestros en exaltar al adversario. Lo han hecho con el "zorro del desierto" (el mariscal nazi Erwin Rommel) como el gran estratega, para luego ser derrotado por el general Británico en El Alamein, y poder así relatar la capacidad militar del imperio Británico.

Esa es la táctica de valorar la capacidad del adversario, para dejar claro entre sus súbditos porque son superiores. Lo que se está empezando a difundir por algunos medios “es que estuvimos a punto de ganarles a los ingleses”... Una nueva creencia para alimentar el ’Mito de la guerra’.

En ningún momento, este ex periodista de canal 7, analiza por qué fueron allí, por qué con nada de instrucción "los chicos de la guerra", tuvieron que enfrentarse a un ejército de profesionales y de mercenarios cipayos contratados (Gurkas), y qué hubieran hecho los militares de haber ganado la guerra. Este es el efecto que produce este periodista del "Mito del héroe", donde el sentimiento de patriotismo, de nacionalismo, de "entrega por el otro" si se quiere, está por arriba de lo racional. Y aquí lo racional es preguntarse por qué los militares necesitaban Malvinas.

Cómo fue que unos días antes una marcha de trabajadores fue salvajemente reprimida intentando llegar a la Plaza de Mayo; para luego unos días después un alcohólico genocida incitara a las masas histéricas de nacionalismo a vivarlo por la toma de las islas. ¿Contradicciones?, ¿Sentimientos manipulables sobre la gente?

La política económica de la dictadura comenzaba a mostrar su fracaso, los ilícitos, la corrupción de sus negociados comenzaban a salir a la luz, pero lo que más les preocupaba para el futuro eran los crímenes que cometían: la tortura, la desaparición y muerte de miles de argentinos.

Eso significaba Malvinas para los militares en nombre de la soberanía y recuperación. El ex funcionario menemista Tata Yofre, aparte de su libro que paseó por todos los canales, y de lo los suplementos que le está editando el diario La Nación, es otro de los que se suman en este nuevo discurso. Su información contiene otras fuentes: grabaciones, material de los servivios de inteligencia que le sirven para dar su versión de Malvinas. ¿Desde dónde escriben? ¿Qué nueva ’historia oficial’ quieren escribir?

La otra corriente que apareció como un embate contra el oficialismo actual son de los liberales de izquierda, conocidos en otra época como ’progres’. En Bs As, se han juntado alrededor de Beatriz Sarlo (ex maoista), y los difunden los "Nelson Castros" y "los hijos" de Lanata en la gran corpo (léase radio Mitre, Clarín, TN, La Nación, Perfil). Parten de un diagnóstico demográfico: los tres mil habitantes que viven hoy en las islas.

Agregando que la decisión la deben tomar los kelpers. Ya no era la seducción menemista – de enviar ositos y regalos a los habitantes de las islas- sino pensar cómo pasan por alto lo que se ha votado en Naciones Unidas. Porque una cuestión es entender quienes son los que las habitan y otra desde cuándo Argentina empieza a reclamar las islas, ya que fue muy poco lo que se hizo durante el siglo XIX. Esto desenmascara la función de colonia en que nos habían colocado las oligarquías, comenzando desde Rivadavia.

El cambio que se produjo en las islas a partir de 1982, es otra secuela que nos dejaron los militares. Lo que se había logrado como integración fue destruido. La economía de los kelpers cambió, salieron de una estructura rural, para desarrollar una industria pesquera, petrolera, de turismo para llegar a la infraestructura de la base militar, que actualmente tiene la misma cantidad de soldados que sus habitantes. Ahora más que nunca los políticos ingleses (a partir de Margaret Tatcher) los han hecho sentir súbditos de la corona.

La aparición de cuentos ("Las otras islas") novelas ("Trasfondo"), películas (la adaptación de la novela "Iluminados por el fuego", "Los chicos de la guerra", "La deuda interna"), documentales (el filmado con entrevistas a obreros e intelectuales ingleses y argentinos en 1983, "Malvinas historia de traiciones"), obras de teatro ("Queen, Malvinas", "Los tururu", "Piedras dentro de la piedra"- adaptación de ’Los pichiciegos’ de Rodolfo Fogwill-) sobre Malvinas, han dado en estos últimos años otra dimensión al dolor que representó el conflicto.

El sinsentido de una guerra se ve confirmado en la cantidad de suicidios de soldados que volvieron de Malvinas, hoy es más alta que los jóvenes que cayeron en combate. [1]