Cultura Miércoles 8 de octubre de 2008
Por Idangel Betancourt

“Adet no necesita desagravios"

“Dejen descansar a los grandes espíritus que duermen”
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Ronda de lectura por Adet

Primero una edición nada rigurosa de su antología Cuatro siglos de poesía en Salta y, recientemente, el intento de otorgarle un pasado oscuro en declaraciones por los medios; son hechos que durante el último año arriesgaron a la figura del poeta Walter Adet en una historia de entredichos, en lugar de ser valorada desde su propio decir.

El homenaje a Walter Adet fue un homenaje a la cultura. A la poesía. Y al respeto por la verdad.

Pero los escritores reunidos anoche en el Salón Auditórium de la Biblioteca Provincial, dejaron que el peso de las palabras del propio Adet juzgara la levedad de la insolencia, porque como advirtió el escritor Juan Ahuerma, “cuando se destituye a un poeta como Walter Adet, se destituye a toda la cultura de Salta”.

Este modo de preservar la cultura a través del respeto por sus actores, dominó los discursos de los presentes, un discurso reflexivo, pero también contundente: “La infamia, el olvido, las omisiones están presentes en la provincia. Tenemos que recobrar la responsabilidad cuando actuamos, escribimos, cuando aparecemos en la televisión o en la prensa”, reclamó Antonio Gutiérrez.

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Poetas y escritores

En su intervención David Slodky releyó su ensayo sobre el magnicidio, obra de quienes solo encuentran su lugar adueñándose de la vitalidad de los otros. De este modo, “adueñarse de la vitalidad de un gran poeta es un ‘poeticidio’”, afirmó.

La convocatoria, propuesta como una rueda de lectura de la obra del poeta, abierta para todo público, reunió a un numeroso público que excedió la capacidad de la sala. Hubo poesía de Adet y para Adet, anécdotas y reflexión colectiva que permitió al poeta y titular de la Coordinación de Bibliotecas y Archivo, Carlos Müller, destacar que “las respuestas plurales son las más eficaces”.

“Dejen descansar a los grandes espíritus que duermen”

Esta frase cayó contundente. Nada tan pesado como la palabra. Ella sostiene la cultura. El verbo hace y deshace. Y el poeta, al crear, tal vez no respete a Dios, pero sabe que su palabra puede ser una geometría justa de la realidad. Realidad y justicia unió anoche a las voces de los escritores salteños. El homenaje a Walter Adet fue un homenaje a la cultura. A la poesía. Y al respeto por la verdad.

Esa que solo un poeta mayor como Adet es capaz de vislumbrar. Tanto, que tal vez en esta nota no se debería mencionar la palabra desagravio, porque ninguna enunciación de la historia podría ser más contundente que la historia de la literatura y ninguna patria más pródiga de nobleza que la patria de la poseía.

Quizá por esto el poema Los oficios fue recordado anoche en dos ocasiones; así termina Adet ese soneto: dice que nunca juntaremos nada/porque todo lo echamos a la vida. ¿Acaso no es ese echar a la vida el oficio del poeta?

En su última etapa, Adet permitió al periodista Gregorio Caro Figueroa apuntar una conversación que resultó ser la última entrevista que concedió (puede leerse en el sitio www.culturasalta.gov.ar); anoche, quien ahora es Secretario de Cultura de la Provincia, leyó parte de ese “soliloquio” del poeta que por momento resulta visionario. Dijo Adet:

Salta se deja amar. Pero también enciende enojos (…) A veces tiene demasías, injusticias inevitables por la falta de perspectivas, pero siempre con una humanidad latente, con amor. (…) Está el cielo abierto y están los cerros que no dejan ver el horizonte.

Estas palabras potencian el poema A Walter A. que Liliana Bellone leyó: tal vez fuiste el gran poeta/que esta ciudad no halló/que no hallará nunca/nunca en el oprobio/nunca en el nunca/nunca en su palabra/mascullada y maldita/esta ciudad/amigo mío/esta ciudad te mató.

Presencia de los ausentes

El homenaje recibió múltiples adhesiones, entre ellas la de la Biblioteca J. Armando Caro y las de figuras que por diversos motivos no pudieron asistir, como Aráoz Anzoátegui, Carlos Hugo Aparicio, “Teuco” Castilla, Santiago Sylvester y el jujeño Néstor Groppa, quien a través de Teresa Leonardi Herrán hizo llegar este mensaje:

“Querida Kuky, he sido amigo de Walter Adet desde que nos presentó Manuel “El bueno” hace añares, cuando viví en Salta, en una pensión que ya no recuerdo. Con Walter hemos pasado momentos hermosos con amigos comunes de aquí y de allá (y hasta fuimos jurado juntos en Requeni en un concurso de poesía de la C. de C. de Tucumán). Nos hemos respetado como poeta y creo que nos seguimos queriendo cada cual desde su mundo”.

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El auditorio de la Biblioteca

“No veo por qué manchar a un ángel indefenso cuando hay tantos cretinos terrestres, vecinos y vivientes (¿no nos atrevemos a señalarlos o somos cómplices?) No es muy valiente cuando se juzga con esa parcialidad”.

(…) “Por qué ensañarse con un poeta que vivió con toda su carga de poesía –lo que ya es demasiado- y dejó una hermosa obra. El tema da para mucho, pero es posible que no dé para nada”…

“Un periodismo irresponsable”

“Pasé luego por el periodismo devorador -dijo Walter Adet en la entrevista antes citada-. Yo he sido un disfrazado de periodista, no un periodista. Supe cumplir ese papel. Intenté buscar el sentido estético en la más simple información. Así el periodismo se hace más llevadero, aunque dé más trabajo”.

La estética, la escritura, ha sido siempre un tema pendiente entre periodismo y literatura; pero el reclamo de los escritores en el homenaje de Adet adujo a la responsabilidad del periodismo, un reclamo que se agudiza cada vez más desde diversos sectores.

Hay prisa en el periodismo, no en la literatura. Hay prisa en el que juzga, no en el que dialoga. ¿De qué modo podría complementar el periodista estos opuestos si no desde la responsabilidad? Al fin y al cabo trabaja con la palabra y, como el poeta, intenta llegar a lo real.

Pero lo real es patrimonio del conocimiento, no de la espectacularidad; la información es patrimonio de quien describe, no de quien comunica. Sin embargo, al homenaje solo asistieron dos periodistas. Me pregunto qué dirán los medios hoy sobre un enorme territorio cultural que se puso en juego ayer a través de la figura de Adet. ¿Podrán narrar, disentir, analizar? ¿O tal vez aparezca otro agravio contra alguien que ocupe la actualidad?

Cada mañana, antes que el diario, busco en el diccionario la palabra “distinción”, para que la crítica no se convierta en agravio, ni mis crónicas en un diario personal. Para que el periodismo no sea partícipe de “las garras del pequeño chisme de la ciudad chica” que Walter Adet experimentó.

Rueda de lectura

Además de los mencionados, en la ronda de lectura participaron Juana Dib, Aníbal “Gringo” Aguirre, Teresa Leonardi, Sward, Mercedes Saravia, Nora Leonard, Leo Rosas, Víctor Hugo Escandell, Claudio García Bes y Edmundo del Cerro.

El acto fue organizado y moderado por Fernanda Aguero y Leonor Rosas Villada, con el aupicio de la Coordinación de Bibliotecas y Archivos de la Provincia y la Secretaría de Cultura.

  • Fotos Isidoro Zang

(Más información vea Correo de Lectores)

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