Afirman que detenidos fueron asesinados en la Central de Policía

Elena Corvalán
septiembre 11 /2012

La investigación de las desapariciones del ex policía federal Juan Carlos Parada de Mallo y de su esposa, Marta Beatriz Cascella, dio pie en la audiencia del lunes 10 de setiembre a la revelación de pormenores sobre los delitos comunes (como el robo) que los represores llevaban a cabo aprovechando la represión a los perseguidos por razones políticas.

Parada de Mallo intentó zafar de la detención amenazando con dar a conocer detalles de los delitos que se cometían, y ante esta afirmación Guil mandó llamar a Mulhall y juntos tomaron la decisión de ultimarlo.

De hecho, según el testimonio del abogado Néstor Adet, Parada de Mallo, que integraba la inteligencia represiva, terminó siendo víctima de desavenencias por el robo de un automóvil y fue asesinado, junto a su esposa, en la misma Central de Policía por decisión del jefe de Seguridad de la Policía, Joaquín Guil, y quien por entonces era jefe de jefe del Ejército en Salta, Carlos Alberto Mulhall.

En la continuidad del juicio oral y público que se lleva a cabo en esta ciudad, Adet contó que conoció a Parada de Mallo a través de Carlos Melián, que también declaró y se declaró “íntimo amigo” del ex policía federal, con el que militaban en el ala derecha del justicialismo.

Parada de Mallo fue detenido por policías provinciales el 17 de marzo de 1978 y alojado en la Central de Policía. Allí lo vió su esposa, quien doce días después fue desaparecida en ese mismo lugar, cuando fue a buscarlo creyendo que iban a liberarlo.

Para Adet, Parada de Mallo era agente de inteligencia, estaba realizando esa tarea al frecuentar su estudio y fue detenido, y asesinado, por una desavenencia surgida a raíz de un automóvil Renault que le fuera robado al empresario Pancho Balbi por miembros del Ejército y que luego Parada de Mallo volviera a robar para devolver a su dueño, a cambio de cierta suma de dinero.

Adet dijo que por Maga Pfister, esposa del abogado Juan Carlos Antonio Isa (que compartía el estudio con Adet), supo que el capellán del Ejército, Carlos Escobar Saravia, cometió la infidencia de confesar (a alguien de su extrema confianza) que había dado la extremaunción a Parada de Mallo en la Central de Policía. El relato asegura que no pudo hacer lo mismo con Cascella, y que ambos habrían sido asesinados a tiros en ese lugar.

Según esta versión, Parada de Mallo intentó zafar de la detención amenazando con dar a conocer detalles de los delitos que se cometían, y ante esta afirmación Guil mandó llamar a Mulhall y juntos tomaron la decisión de ultimarlo. En cuanto a Cascella, habría realizado la misma advertencia a Guil exigiendo la liberación de su esposo, el comisario la citó entonces en la misma Jefatura, para recibir a su marido que iba a ser liberado, pero en lugar de ello la secuestraron y asesinaron.

Para entonces Adet ya estaba distanciado de Parada de Mallo. La relación se rompió cuando se dio cuenta de que lo espiaba. Contó que, como se suponía que compartían la simpatía por el peronismo, el ex federal solía ir a su estudio, y que usaba sus máquinas para hacer escritos sobre Eva y Perón. Un día le comentó que iba a abrir un negocio de cobranzas y le pidió que lo ayudara a encontrar un local. El abogado encontró uno y lo llamó para que fuera a verlo.

Por entonces Adet llevaba tiempo buscando dos automóviles: un Peugeot y un Chevrolet cuyas patentes habían sido anotadas por Juan José Figueroa Elías, su cuñado, estudiante de arquitectura desaparecido desde el 21 de octubre de 1977.

Al abogado le costó en la audiencia del lunes 10 de setiembre vencer la emoción que le dificultaba el habla para contar que cuando Parada de Mallo fue a ver el local lo llevó un hombre en un Peugeot cuya patente era la que buscaba. “Era la patente que había anotado... que había anotado mi cuñado”, dijo con un largo silencio en el medio. “Me puse muy nervioso y entonces (Parada de Mallo) me empezó a preguntar ‘¿qué te pasa?’”.

Cuando supo la razón de los nervios de Adet, el ex policía anunció que iba a tener que avisar al conductor del Peugeot: “Vas a tener que ir vos porque va a pensar que yo lo denuncié”, le dijo. “Ahí empecé a darme cuenta de que Parada era paramilitar”, sostuvo el testigo.

Contó que avisó a su padre de la novedad y se acordó un encuentro con el hombre del auto, que resultó ser el mayor del Ejército Oscar Chapur. No negó su participación en el secuestro de Figueroa Elías: “Yo le voy a decir clarito como es el tema de su cuñado”, le advirtió antes de decirle que había sido desaparecido efectivamente. “Usted si quiere puede denunciarme pero yo entro a su casa, usted tiene familia, tiene un hijito…”, lo amenazó.

Testigos a la fuerza

Las desapariciones de Parada de Mallo y Cascella seguirán siendo analizadas hoy, con testigos que serán llevados por la fuerza pública, si no asisten por su cuenta. El Tribunal Oral en lo Federal Criminal de Salta tomó esta decisión tras una jornada en la que hubo choques entre el fiscal federal Ricardo Toranzos y la jueza Liliana Snopek, quien salió de su indiferencia habitual para discutir un nuevo pedido del fiscal para que el Tribunal comunique con cierta antelación los hechos que se tratarán y la citación a los testigos. Su argumento es que por la magnitud de la causa esto le permitirá prepararse mejor, además de que no puede llevar todos los expedientes a cada audiencia.

Pero la vocal ni siquiera quería escucharlo y trató en vano de detenerlo. A su vez, cuando la querellante Tania Kiriaco adhirió al planteo del fiscal, el presidente del Tribunal, Carlos Jiménez Montilla, volvió a intentar responsabilizar al Programa Verdad y Justicia por los inconvenientes en la convocatoria a los testigos, aunque es sabido que los responsables locales de este Programa están recibiendo las comunicaciones de las citaciones con muy poco margen de tiempo.

  • Informe: Elena Corvalán
    elenac75@yahoo.com