Algo se quiere esconder

octubre 31 /2014
Daniel Tort

El luctuoso suceso del martes 28 de octubre de 2014 que costara la vida de los jóvenes de la Brigada contra incendios, Martín Vilte, Daniel Albarracín, Víctor Ferreyra y Mauricio Valdez, nos entristeció a todos. Desde la pesadumbre de ver frustradas cuatro vidas llenas de promesas, asoma también el reconocimiento por la vocación de servicio y el arrojo de todos ellos, que sin dudar se avocaron a la tarea por la que finalmente murieron.

Nadie explica los motivos de enviar a seis novatos a semejante incendio, y nadie quiere nombrar siquiera al paraje “Las Juntas”, donde claramente hay algo que se quiere esconder.

Nuestro sentido recuerdo para las víctimas y toda nuestra solidaridad a las familias.

El lugar del siniestro es conocido como “Las Juntas”, y el diario El Tribuno que controla la familia del ex gobernador Juan Carlos Romero, sugirió que en ese lugar se encuentra la propiedad rural de la ex ministra de justicia y actual defensora general de la Provincia María Inés Nancy Diez Gabau, y que los fallecidos habrían sido enviados al sitio para impedir daños en su propiedad.

En cualquier situación como la descripta, cualquiera fuera el titular del predio afectado por un incendio, correspondía el envío del personal contratado al efecto para combatirlo. Si fue una tarea normal y habitual, no hay nada que objetar. La pregunta que surge inevitable es entonces: ¿por qué todo se esconde y todos los funcionarios se borran?

Los integrantes del gobierno provincial están acostumbrados a vivir por zurda, a gozar de privilegios, a tener la vaca atada y en definitiva a gozar de los recursos del Estado como no podemos hacerlo lo demás, y siguiendo ese estilo, en este caso en vez de transparentar la información, inmediatamente se organizó el operativo disimulo.

Y todos los responsables involucrados pasaron a categoría de desaparecidos en acción, y ninguno tuvo la entereza de enfrentar los hechos, hacerse cargo, ayudar a los familiares de los muertos, y en definitiva cumplir con su deber.

De esta manera los mismos parientes de los fallecidos tuvieron que asumir la penosa tarea del traslado de los cuerpos, y emitieron durísimas acusaciones a los funcionarios, llegando uno de ellos en su desesperación a afirmar que a los jóvenes los mandaron a morir en el lugar.

Hasta que al fin el jueves 30 de octubre por la mañana salió el vicegobernador Miguel Andres Costas Zottos a intentar dar explicaciones, actividad en la que luego de ambigüedades y condolencias reiteradas para las familias de las víctimas, fracasó con todo éxito.

Y es que sin que le preguntaran al respecto, quiso aclarar que los predios rurales afectados eran de un “tal” Tolaba, y que el llamado al sistema 911 lo había realizado un “tal” Flores, y que no había que hacer política con los muertos, en obvia alusión al diario El Tribuno, sin querer jugarse a decirlo expresamente en esa deleznable conducta cobarde de tirar la piedra y esconder la mano que tiene nuestra clase dirigente.

Con esa explicación mentirosa en realidad el vicegobernador se puso en evidencia que el que hacía política era él, porque de buey corneta oficioso salió a justificar a la defensora general de la Provincia para que no se sospechara de que la misma tenía intereses en el lugar de los hechos.

Pero los hechos precisamente desmienten al señor Miguel Andrés Costas Zottos, porque el nombre del paraje donde sucediera esta tragedia, en el ambiente periodístico sonaba familiar.

Y bastó que se revisaran los archivos para que encontráramos la nota publicada por un importante portal de Salta, titulada Un "gauchaje" VIP invadió Guachipas (www.saltalibre.net del 21/03/2010) para traer a la memoria un hecho de la impúdica vida de la clase política que nos rige desde la más grosera impunidad.

Ver: Un "gauchaje" VIP invadió Guachipas

María Inés Diez

Ese día –nos recuerda la nota periodística- el mismo gobernador usó el helicóptero oficial para llegar a una marcada de animales en “Las Juntas”, y vehículos muy importantes con citadinos disfrazados de gauchos, con prendas muy caras que los gauchos no usan, y para jugar por un día a ser gente sencilla, cruzaron el pueblo rumbo a la finca de la familia Diez, que comparte el inefable ex ministro de educación Leopoldo Van Cauwlaert.

Cabe recordar que ese eterno funcionario de la Provincia, una vez que dejó la más deplorable gestión que se recuerde en el Ministerio de Educación, fue generosamente premiado con cargo político y rango de secretario de Estado mediante decreto 178/11, y desde diciembre de 2011 se dedica al cuidado de la finca de la cónyuge, solazándose en la paz del campo (del lado de los dueños) con la mirada fija en el “revolcadero”.

Los hechos que se sucedieron ahora no fueron los de una feliz marcada, y lamentablemente fueron muy distintos, pero los actores del drama son los mismos. De un lado los privilegiados de siempre y del otro, los “tales” como usa el vicegobernador para referirse a los lugareños que no tienen apellidos patricios.

En ese lugar definitivamente sí tiene su propiedad María Inés Nancy Diez Gabau, junto con su hermano y como herencia familiar. Es más, recientemente han adquirido de un catastro colindante, el 33% de otra propiedad en la sucesión de una familia de apellido Apaza, mediante un trámite que se lleva adelante en el Juzgado Civil y Comercial de 11º Nominación de Salta.

Mientras todos se esmeraban por ocultar estos datos, el gobernador de Salta se mantuvo ausente de los medios invocando el luto, actitud muy diferente a la que tuvo cuando tuviera que sufrir un drama familiar en fecha reciente, momento en el cual hasta convocara a una conferencia de prensa para dar explicaciones.

Ahora en cambio fue Costas Zottos quien tuvo que enfrentar las preguntas de los distintos medios, y claramente quedó expuesto a la más ridícula de las escenas, asegurando que se haría lo que corresponde, palabras vagas e imprecisas si las hay.

Los Salteños estamos acostumbrados a los incumplimientos del gobierno y las chicanas para no asumir responsabilidades como en el caso de Vanina Alderete, por citar sólo uno. Con ejemplos como ese las familias de las víctimas, algunas de las cuales trabajaban en negro para el mismo Estado, saben perfectamente que sólo fueron palabras al viento de un improvisado vocero de prensa.

Hasta el momento del cierre de este editorial, no hay noticias del procurador de la Provincia de que se haya iniciado de oficio una investigación; nadie explica los motivos de enviar a seis novatos a semejante incendio, y nadie quiere nombrar siquiera al paraje “Las Juntas”, donde claramente hay algo que se quiere esconder.

Por si no se dieron cuenta los propulsores de esta farsa, desde su mediocridad y del fallido intento vano de echar un manto de silencio, se están poniendo cada minuto más en evidencia en esa perversa posición de sostener dos Estados distintos, el primero para la “gente como uno” donde los resortes oficiales funcionan con ventajas, y el segundo para los demás que lloran sus muertos sin que nadie repare en ellos, mas que con un hipócrita decretito de duelo que no alcanza a disimular las miserias del poder.

  • Daniel Tort, abogado y periodista
    tdaniel@arnet.com.ar