“Astillas del mismo palo”

junio 3 /2013
Daniel Tort

Urtubey - Romero

En el fragor de la contienda salvaje por los futuros cargos electivos a disputarse en el corriente año, el oficialismo gobernante y la oposición del mismo partido justicialista que pugna por volver a conducir los destinos de nuestra vapuleada Salta, no escatiman agravios, arman operativos de prensa, se reprochan ineficiencias, derroches y corrupciones. En ese panorama, la vedette de las últimas semanas ha sido sin lugar a dudas, la denuncia por el abuso en la utilización de las aeronaves oficiales.

De un lado (Urtubey) y de otro (Romero), todo vale en la incivil carrera de la política donde los dos bandos tienen las manos sucias con el despilfarro del erario provincial para seguir adelante con sus obscenos proyectos personales.

Lo curioso del asunto radica en que quien reeditara los pases de factura por uso indebido de las mismas, publicando una supuesta estadística de coincidencias de viajes a Buenos Aires cuando jugaba el equipo del cual Urtubey es simpatizante, es el diario El Tribuno que controla la familia del ex gobernador y actual senador nacional Juan Carlos Romero, justo él, que ha batido todos los récords en utilizar a troche y moche los vehículos oficiales para ir a carreras de Fórmula Uno, hacer campaña a vicepresidente aún estando de licencia en la gobernación, y hasta para pintorescas excursiones de pesca.

Precisamente, esa retahíla de acusaciones comenzó cuando se hicieron públicas las fotografías que mostraban al ex mandatario pescando en el norte provincial junto con el actual ministro de la Corte de Justicia, el abogado Gustavo Ferraris, y otros amigos, con el helicóptero oficial de fondo. Fue ante tamaña prueba documental, y sin ruborizarse, que el abogado Romero adujo que se trató de un alto para descansar luego de una agotadora gestión oficial. Por supuesto que nunca se dijo qué gestión, ni tampoco se pudo explicar por qué en un viaje oficial se llevan botes, carpas, sillones, cañas, y esos equipos tipo safari, color caqui, que sólo se ven en las revistas deportivas.

Como respuesta, el periódico "independiente" de Limache publicó la foto del hermano del actual gobernador saliendo de Amblayo en el mismo helicóptero cuando en la actualidad no ocupa cargo alguno y se supone que no debería gozar de esos privilegios. También sin rubor, el joven gobernador Urtubey expresó ante la prensa –créase o no- que al retornar de ese paraje, se lo trajo porque tenía lugar en el helicóptero, como si la aeronave oficial fuera un colectivo rural chaguanquero en el que suben todos los que le hacen seña al costado de las rutas.

Recordemos, que con la misma desaprensión intentó justificar con una inventada escala técnica en Mendoza, que le hizo dedo al Lear 45 que venía de Chile, justo al mismo tiempo que terminaba el partido de rugby de Los Pumas.

Lo peligroso de esta aseveración no es tanto el ridículo del contenido sino la aparente decisión de que en el futuro, cada vez que el mandatario concurra a inaugurar obras en alejados pueblos de la Provincia, y donde por pura casualidad también acertara a estar presente el candidato a senador y hermano, lo va a seguir alzando a la pasada.

Así, de un lado y de otro, todo vale en la incivil carrera de la política donde los dos bandos tienen las manos sucias con el despilfarro del erario provincial para seguir adelante con sus obscenos proyectos personales.

Estos hechos, además, son los escasos y puntuales acontecimientos que han podido ser registrados periodísticamente, pero el asunto es mucho más sustancial que esos meros descubrimientos fotográficos ocasionales. En efecto, la estructura de la política en los tiempos actuales ya no se sustenta en un liderazgo basado en la sencillez de los mandatarios como don Arturo Illia, o la humildad de Miguel Ragone. Ahora, los paradigmas del éxito se asientan sobre otros valores, que han degenerado el concepto del éxito.

El ejercicio del poder y la ilimitada empresa de incrementar el mismo (el poder es el único vicio que no tiene nivel de saturación) se circunscribe a una vertiginosa participación, en persona, en cuanto acto, evento, conferencia, audiencia, llamado del gobierno nacional, conferencias en universidades y organizaciones no gubernamentales, cotejos deportivos o cualquier oportunidad en la cual se puedan mostrar ante un grupo de personas, auto elogiarse, prometerles el oro y el moro y volverse con rapidez y alistarse para la próxima actuación.

De esta forma, la organización llamada Aviación Civil, en la que hemos invertido todos los contribuyentes salteños muchos millones, y que bajo el escudo justificador de que se ha montado para vuelos sanitarios es aprovechada principalmente como una herramienta para el goce de vulgares privilegios, en el fondo y principalmente es una estructura material imprescindible, llevada adelante para el sostenimiento de un método de permanencia y ascenso en el poder, en el que los mandones de turno derrochan diariamente de manera constante, habitual y descarada -a nuestra costa- el presupuesto oficial, porque el ritmo desenfrenado de sus venales proyectos así se lo exige, y en esa desaprensión y bajeza para malgastar dinero público y ensayar excusas infantiles, tanto el anterior como el actual gobernador, cumplen exactamente el mismo deplorable e indigno papel.

Pero por sobre la pobreza intelectual y moral de este circo, es claro y contundente que la disputa periodística no pasa de ser una matoneada de amagues y amenazas por turno que se desarrolla sólo hasta el límite de ver quién consigue más infidencias para publicar, ya que ninguno de los dos está dispuesto a transparentar el oscuro sistema de administración de esos hangares y lujosas oficinas vedadas al periodismo, que insistentemente reclama que se abran los registros de Aviación Civil y que se exhiban los libros de los planes de vuelo realizados, los destinos y sus escalas, y las listas de los pasajeros.

Ese es un tema del cual ninguno de los supuestos rivales quiere hablar, y a pesar de todas sus diferencias terminan finalmente exhibiendo el evidente papel de ser socios en la vil tarea de aparentar y seguir ocultando los datos, porque sencillamente, de conocerse la información que se reclama ninguno de los dos podrá justificar el abuso insensato que han hecho, a su turno, de este sistema.

Hoy, el primero le insinúa procazmente que tiene una azafata privada que solamente viaja cuando lo hace el primer mandatario, lo que ya sale de todo código. El otro, le responde que quiere evitar la lucha contra el narcotráfico, en alusión directa y personal de ser partícipe de esa actividad, y así vendrán mandobles y estocadas hasta las elecciones, escenario que seguramente se repetirá en las próximas.

Pero a pesar del calibre de las acusaciones nada cambiará en el Km 6 de la Ruta Nº 51, el portón de seguridad seguirá impidiendo el paso, las notas que se presentan requiriendo esa información no serán respondidas, y los pedidos a la Secretaria General de la Gobernación que se hicieran seguirán en vía muerta.

De esta forma, todo seguirá siendo encubrimiento, el derecho a la información pública una utopía, y se prolongará el nerviosismo de los privilegiados usuarios hasta hoy secretos de cada viaje, que seguirán cruzando los dedos para que esto no cambie. Destapar esa olla es una deuda pendiente del anterior gobernador y del actual, y nada hace pensar que lo harán. No hay un bueno y un malo en este drama. Al fin y al cabo son astillas del mismo palo.

  • Daniel Tort, abogado y periodista
    tdaniel@arnet.com.ar