Cabralito o Anfisbena

Liliana Bellone
enero 20 /2012

“There are more things” (El libro de arena, 1975) es un famoso cuento de Borges, cuyo título alude a una frase de un personaje de Hamlet de Shakespeare que se refiere a extraños acontecimientos que ocurren en el universo de los que no tenemos noticias y cuya existencia no solamente nos asombraría sino que nos aterrorizaría. En este relato, en un ambiente perturbador, el personaje entra en una casa impensable, pues no está construida para seres humanos y siente la presencia de algo siniestro que se desliza. A su memoria acude entonces la palabra “anfisbena”, surgida, dice el narrador-personaje, de una página de Lucano.

En el texto de Lucano, Catón, luego de la batalla, descubre que Anfisbena, el monstruo, los sigue y devora a los muertos.

Efectivamente Lucano en La Farsalia describe a Anfisbena, monstruo surgido de la cabeza de Gorgona muerta por Perseo. En el texto de Lucano, Catón, luego de la batalla, descubre que Anfisbena, el monstruo, los sigue y devora a los muertos.

También Lucrecio habla de Anfisbena, en De Rerum Natura. Los antiguos mayas y aztecas, adoraban a una serpiente de dos cabezas, eternizada en pinturas y esculturas de piedra. Estos seres fabulosos pueblan también la mitología escandinava y japonesa. Los célebres bestiarios medievales muestran a la famosa serpiente de dos cabezas. Borges, junto a Margarita Guerrero, ordenó y describió a estas serpientes y a muchos otros animales extraordinarios en dos libros que actúan como guías en la selva de la fantasía: Manual de zoología fantástica (1957) y El libro de los seres imaginarios (1967).

La ciencia se expidió sobre estos catálogos míticos y legendarios y, muchas veces, corroboró la existencia de basiliscos, dragones y anfisbenas, dentro de categorías biológicas determinadas. Así, por ejemplo, anfisbena o serpiente de dos cabezas, tiene existencias en el Africa, Europa y América, es una especie de víbora ciega o que aparentemente posee dos cabezas pues una de ellas es falsa. A veces, estos animales, según el medio, pueden desarrollar características notables, como aumento de tamaño, cambio de conducta, etc.

En el caso de “Cabralito”, el “monstruo” que fue filmado en el dique Cabra Corral hace unas semanas, y que, al parecer, puede ser un reptil gigante, debe ser investigado por quienes poseen las competencias necesarias, o sea los científicos y estudiosos universitarios, pues más allá de las leyendas o apariciones misteriosas debe de haber una explicación racional.

Las versiones e interpretaciones son muchas, por eso es importante contar con la observación de especialistas que expliquen e investiguen el fenómeno. Hay quienes afirman que puede ser una nutria con una red de pescar enredada en su cuerpo, pero habría aparecido de nuevo y el animal hubiese buscado salir a la orilla.

El dique Cabra Corral, ese lago situado sobre serranías y cuevas, sobre grutas escondidas y grietas que ocultan el antiguo monte, conlleva algo de lo escondido, algo de aquello que a pesar de su cercanía y familiaridad puede tornarse perturbador. Es lo que Freud llama lo siniestro, como la casa a la que arriba el protagonista del cuento de Borges y que alberga algo impensable y jamás visto.

  • Liliana Bellone
    Escritora