“Cambia, nada cambia”

junio 26 /2011
Daniel Tort

Fiore-Kosiner-Rutubey

En otras oportunidades hemos sentado nuestra opinión de que el sistema de partidos políticos y la llamada representación democrático liberal están totalmente corruptos y desnaturalizados, y que la puesta en escena periódica de hipotética renovación de autoridades no es, sino el recambio oportuno previamente digitado de personajes que responderán incondicionalmente al esquema ideológico y sobre todo económico de la clase social dominante.

Urtubey no cumple con su postulado respecto a que todos los que eran candidatos tenían que renunciar a sus cargos.

Los anuncios políticos de esta semana presentados personalmente en Salta por el joven colega gobernador dan la pauta de que, de las tan pregonadas virtudes de este sistema realmente queda muy poco.

Desde hace algunas semanas y apremiados por los tiempos electorales, los potenciales candidatos para la renovación de bancas nacionales de diputados se lanzaron al ruedo periodístico para tratar de instalarse. Conocedores todos ellos que si uno no tiene presencia mediática, si la gente que votará mecánicamente en octubre no los conoce por nombre y por cara, las chances de ser electo son nulas.

La fórmula es simple: no interesa en el fondo si uno es conocido por bueno, eficiente, honesto o deshonesto; la clave es solamente ser conocido, estar en boca del electorado, y mucho más ahora que con el voto electrónico el ciudadano identifica en la pantalla el rostro que hasta el hartazgo le han impuesto en la televisión de todos los días y todas las horas, y en las páginas de los diarios que se sostienen con las mismas pautas publicitarias que esos candidatos les pagan.

No creerá Usted acaso que la insistencia de Juan Manuel Urtubey de instalar antes que nadie el voto electrónico en Salta ha obedecido a su afán de progreso tecnológico. No señor, su cara, los programados y rutinarios comentarios sobre cómo se corta el pelo o cómo se viste de lo que no es para los desfiles tradicionales son aspectos todos que forman parte del armado publicitario que se lleva adelante todos y cada uno de los días de su vida. La campaña para sostenerse y progresar en la empresa individual del egocentrismo que ellos llaman carrera política se construye con figuración permanente en los medios.

Y ello tanto es así que las pautas publicitarias se pagan todo el año y no solamente en vísperas electorales, precisamente porque la maquinaria funciona los doce meses, y no veinte o treinta días como falaz e hipócritamente lo acaba de afirmar el señor Gobernador para justificar que sus dos alfiles de este año para la renovación de legisladores no abandonarán sus cargos tal como él había prometido –otra vez más sin cumplir- como postulado de campañas anteriores, respecto a que todos los que eran candidatos tenían que renunciar a sus cargos.

En efecto, la repetidísima figura de todos los tiempos del actual ministro de gobierno Pablo Kosiner y la ascendente Cristina Fiore seguirán por decisión del joven mandatario en sus cargos; y atención señores que la señora FIORE no es funcionaria de la Provincia sino de la Municipalidad pero el anuncio sobre su continuidad no la hizo el intendente Miguel Isa sino el gobernador. Y no es un detalle precisamente.

En un viaje relámpago a la Casa Rosada y en una supuesta conciliación con las autoridades nacionales se presentó con pompas y artificios el listado que lleva hoy en primer lugar a un conocidísimo –eso es lo importante para la intención de voto- funcionario provincial. Porteño de nacimiento pero afincado en Salta desde hace décadas, Pablo Francisco Juan Kosiner es el típico ejemplo de la política sin ética y sin esfuerzos, en la que el mismo grupo de acólitos se turnan para ocupar distintos cargos en los que no se concursa nunca, no se rinde cuentas, no se cumple horario, no se mide productividad, y fundamentalmente donde los éxitos personales no son la vara con la que se miden los ingresos mensuales ya que siempre, invariablemente, se depende del carguito para subsistir cómodamente sin los apremios de la actividad privada por cuenta propia.

Y así –como el caso de este eterno candidato, antes del romerismo y hoy del oficialismo anti romerista- se auto legitiman para ser por ejemplo primero prosecretario de la Cámara de Senadores de Salta, mañana secretario de estado de gobierno, luego miembro del directorio del IPSS, después diputado, más tarde convencional constituyente Municipal, posteriormente convencional constituyente provincial –para la re-re elección de su anterior jefe el actual senador Juan Carlos Romero-, o bien ministro de gobierno, y finalmente diputado nacional, lo que encabezando la lista oficial es ya un hecho. A este camino insensato de vida en la que ofician de especialistas en generalidades le llaman cursus honorum de la política. Que solo tiene el nombre de honorario porque siempre lleva jugosos sueldos.

Por su parte la señora Cristina Fiore, desde su segundo lugar en la lista, no puede ocultar sus sucesivas lealtades y actitudes tránsfugas de partido en partido, y afirma sin rubor que ella nunca se fue de su partido, sin que nadie tenga la certeza a cuál de todos por los que ha pululado últimamente se refiere. Lo cierto y contundente es que pertenezca hoy a cualquiera de ellos, ha formado parte sin tapujos del entramado del poder mixturado en alianzas oportunistas que los protagonistas llaman frentes. Y que al servicio del proyecto del intendente Miguel Isa está instalada en los medios nadie duda, y como el anterior candidato se auto legitima y presta para todo servicio y función en cualquier cargo que le asignen aunque no tengan la menor idea al ingresar de qué se trata. Total con los parámetros de la función política que hemos mencionado antes, no se rinde cuentas, y se tiene un sueldo seguro.

Este esquema perverso que detallamos, no sería posible sin los restantes consentidores de la trama de cúpulas que se conforman con premios consuelo de tercer o cuarto puesto, después de haber repetido hasta la afonía que no aceptarían cualquier orden y que en todo caso irían por afuera en otra lista. Amagues sin sentido de la misma dependencia del cargo político y el ingreso seguro que lo tiene ahora a José Vilariño mascando la bronca de haber sido relegado del kirchnerómetro. O como ocurre en otros casos en que se sostienen con cargos inventados, tales como coordinaciones regionales o comisión de servicios en la Casa de Salta en Buenos Aires, tan funcional y cómoda para estar en el ruedo, como el caso de la señora Susana Canela, a quien a veces se recuerda por haber pasado cuatro años en el Congreso de la Nación sin haber presentado un solo proyecto. Cosas de la política dirán.

De esta forma estimado ciudadano y votante, verá usted a poco de analizar, que el futuro del cambio que se sigue prometiendo tiene cara de “¡¡¡otra vez sopa!!!” y que la frase del candidato en primer término que comentamos, de que él se anima a cualquier cosa lo pinta de cuerpo entero. Ya lo sabemos, cualquier cargo le viene bien siempre que sea colgado de algún pezón de la generosa teta del Estado, situación que para poder mantener sin sobresaltos se sostiene con su actitud obediente a quien lo designa con el dedo. Le pertenezco Señor, le pertenezco.

La sumisión sin ninguna vergüenza del postulante no es sólo una invención de quien escribe este comentario; recuerde que hace pocos días el abogado Kosiner dijo sin que se le moviera un músculo de la cara que sería candidato sólo si al gobernador le parecía oportuno. Y para remate de que los cambios son sólo una fantasía, el joven gobernador confesó en una emisora de radio local que no descarta un tercer mandato. ¡Y todavía no empezó el segundo¡ Aquellos días de empeño de su palabra de que venía por cuatro años y dejaba el paso a los otros parecen ciertamente lejanos. Por lo menos no tendrá que cambiar la constitución Romerista que impuso en Salta la curiosa matemática en la que dos periodos de gobierno deben entenderse como tres. Es inevitable decirlo una vez más: Usted joven colega gobernador se parece cada vez más a su mentor.

  • Daniel Tort
    Abogado y periodista