Causa Metán: denuncian que Valle viola la prisión domiciliaria

Elena Corvalán
mayo 9 /2014

Los fiscales federales Francisco Snopek y Juan Manuel Sivila pidieron que se revoque la prisión domiciliaria del ex director de Tránsito de Metán,Eduardo del Valle del Carmen, debido a que, según una denuncia recibida en la Fiscalía, estaría violando las condiciones impuestas para continuar con este beneficio.

Eduardo del Valle del Carmen, ex director de Tránsito

Desde el 31 de marzo Del Valle está siendo juzgado, junto a otros cinco hombres, por delitos de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1978 en el sur de la provincia, con epicentro en la ciudad de San José de Metán.

Según se pudo conocer, la denuncia fue presentada el lunes 5 de mayo por una testigo en causas por delitos de lesa humanidad que pidió reserva de su identidad por razones de seguridad. Es que en Metán todavía está muy presente el terror dejado por los represores antes y durante la última dictadura cívico-militar. Precisamente, Del Valle es sindicado como uno de los hombres fuertes de la represión y la persecución política.

La novedad sobre la denuncia fue dada a conocer por las agrupaciones HIJOS de Salta y de Metán: “Los jueces Federico Díaz, Marcelo Juárez Almaraz, Marta Liliana Snopek y Gabriel Casas no pueden dejar pasar este gravísimo hecho. Exigimos la revocación inmediata de la prisión domiciliaria. Este asesino, torturador y violador debe estar en una cárcel común hasta que se dicte su sentencia”, reclamaron en un comunicado difundido a través de las redes sociales.

Desde el 31 de marzo Del Valle está siendo juzgado, junto a otros cinco hombres, por delitos de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1978 en el sur de la provincia, con epicentro en la ciudad de San José de Metán, donde era uno de los hombres cercanos al interventor militar Valenti Figueroa y concentraba gran poder y libertad de acción, de acuerdo a los testimonios que se vienen volcando en este proceso.
Entre otros hechos, el ex inspector de tránsito está acusado por los secuestros y desapariciones de Orlando Ronal Molina, Pedro Núñez Apaza, Gerónimo Concha Conseco, Mario Monasterio Sánchez y los hermanos Luis Roberto y José Napoleón Ortega.

La testigo que lo denunció el lunes 5 de mayo es una de las personas que durante el terrorismo de Estado sufrió allanamientos y violencia. En su denuncia se refirió a estos hechos, y a uno más reciente, que data de fines del año pasado, cuando Del Valle, que ya estaba con prisión domiciliaria, es decir que no podía abandonar su casa salvo para visitas al médico –previamente autorizadas- se presentó a su comercio.

La testigo contó que el inspector le arrojó una frase que inquietante: “¿No te acordás de mí? Efectivamente, la testigo lo recuerda: contó que en los años de terror ella misma y una cuñada suya debieron soportar su asedio sexual. Este aspecto de la denuncia motivó que entre los fundamentos para solicitar la revocación de la prisión domiciliaria los fiscales citaran la Convención de Belem do Pará, contra toda violencia contra la mujer, por la que el Estado argentino se comprometió a tomar medidas para evitar y sancionar este tipo de hechos.

“libertad de acción” para reprimir

Cuatro testigos señalaron el lunes 5 de mayo, al ex director de Tránsito Eduardo del Carmen del Valle como un personaje emblemático del terrorismo de Estado en Metán, en donde utilizaba la estructura de tránsito para obtener información, tenía “libertad de acción” para reprimir, y hasta usaba una oficina de la Comisaría para atender a las personas que iban a verlo para pedirle que intercediera por algún detenido.

Los testigos dieron cuenta también del “daño social” provocado por la violencia, un daño que todavía no fue subsanado, dijo el médico y ex intendente Alberto Astorga, cuyo cuñado, Orlando Molina, fue secuestrado el 10 de febrero de 1978, cuando estaba trabajando en una finca en el paraje Horcones, a unos 20 kilómetros de Metán.

Cinco testigos declararon en el juicio que se realiza ante el Tribunal Oral Federal de Salta por delitos de lesa humanidad cometidos en el sur de la provincia. Miguel Ángel Bustos contó que con Mario Monasterio Sánchez, un compositor desaparecido el 28 de enero de 1976, militaban en el peronismo y que eso los puso en la mira de los policías.

Los allanamientos eran recurrentes: “Ellos entraban con ametralladoras, pistolas, pateaban puertas y hacían un desastre, atemorizaban”. Bustos dijo que de estos procedimientos participaban Del Valle y los policías Rafael Rolando Perelló y Mario Coronel, “un tal Cruz” (ya fallecido) y un cabo Luna, que “era terrible” y ahora tiene una ladrillería en Metán.

Sobre Del Valle, añadió que aparecía “como que era inspector de tránsito pero camuflado, digamos, porque era de la Policía Policía, no sé si era de la secreta o qué, pero tenía mucho poder”. Bustos conversó con Del Valle en la propia Comisaría, en una oficina ubicada al fondo, cuando recurrió a él para pedirle por un hermano detenido. Como condición para ayudarlo, Del Valle le pidió “que delatara gente”.

Bustos fue detenido el día después del secuestro de Monasterio y lo interrogaron sobre él. Luego se enteró que policías encubiertos participaban de las reuniones partidarias. “Nos seguían a todas partes, como si fuéramos delincuentes”. “Era gente que no respetaba nada”, dijo al recordar que en los allanamientos “hasta a los chicos los apuntaban con ametralladora. (…) No sé si hoy en día tendrán conciencia de lo que hicieron. Fue algo de una maldad tal, un fratricidio”.

El empleado municipal Félix Martín López confirmó que Del Valle visitaba la sede policial, y que usaba la estructura de Tránsito para obtener información: una vez lo enviaron a hacer un control en un acto en la Iglesia del Milagro y al regreso le pidieron información sobre los asistentes.

Su testimonio ayudó a pintar el clima social: “(proveniente de Córdoba) llegue a Metán en febrero de 1976 y mi padre me dice: ‘Martín, ya te vas a cortar el pelo, porque acá las cosas están que braman, así que a las 9,30 ya estaba con el pelo corto” y no volvió a usar pantalones de botamanga ancha. Otro dato: Del Valle exigía que los empleados lo saludaran haciendo la venia.

El tío de Monasterio Sánchez, Pedro Gerardo Sánchez, también militante del peronismo, ratificó que eran perseguidos por la Policía y que los ejecutores eran Del Valle y Perelló, a quienes vio en la Comisaría en la siesta del 29 de enero de 1976 (el día después del secuestro de Monasterio), cuando fue detenido, se le tomó una declaración sobre su sobrino y fue liberado, previa intervención de quien era por entonces su jefe, el juez Ricardo Martearena.

Sánchez se enteró en la Comisaría de la desaparición de su sobrino. Luego, en la casa de sus padres (los abuelos de Monasterio, donde el joven vivía), supo que un vecino, Alfredo Palacios, había visto cuando era secuestrado por policías. El fiscal Francisco Snopek pidió el testimonio de Palacios y el de una sobrina de Sánchez, María Eva Sánchez.

“Tenían el poder absoluto”

Hasta la década del 70 Metán era una ciudad tranquila, ferroviaria, tanto, que sus habitantes no necesitaban relojes: la medida del tiempo la daban entradas y salidas de los distintos turnos de los empleados del ferrocarril. El médico y ex intendente Alberto Astorga (PJ) comenzó su testimonio describiendo su ciudad antes de la dictadura impuesta el 24 de marzo de 1976, que en esa localidad dejó más de 30 desaparecidos y fue modificada de tal manera por el terrorismo de Estado que aún hoy no se han podido erradicar conductas compartimentadas.

A pesar de que ya había habido desapariciones y asesinatos, el médico destacó un hito en la vida de la ciudad: el 13 de julio de 1976, el día en que dejaron el cuerpo del profesor y referente del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) Luis Eduardo Risso Patrón en la plaza principal: “Se paralizó Metán”, contó.

“Metán fue fuertemente golpeado (por la dictadura). Todavía no se recupera”, sostuvo el político. Dijo que en 1983 el pueblo entró a la democracia “pero no entramos del todo” y opinó que esto se debe a que existen grupos que no creen en la democracia. Aseguró que “el daño social” sufrido por los metanenses “es muy profundo”.

Tras relatar el secuestro de su cuñado, Rolando Ronal Molina, mientras estaba trabajando en una finca en Horcones, en 1978, por un grupo de hombres que andaba en un Ford Falcon, el médico responsabilizó al inspector Eduardo del Valle: “El municipio de Metán en el Proceso fue manejado por (el capitán) Valenti Figueroa, y ahí había un personaje que tenía una tremenda libertad de acción, Del Valle. Y estaba enemistado con mi cuñado”, sostuvo. Reiteró que Molina, que simpatizaba con el peronismo, había sido amenazado por Del Valle y sostuvo que éste “ejercía el poder en forma maligna”.

El defensor oficial Oscar Tomás del Campo, que insistía en preguntarle si conocía a los autores materiales del hecho, le dio la oportunidad de explayarse más sobre los autores mediatos del crimen de su cuñado: “Ya lo dije, el poder de Del Valle, el poder superior. Quien tenía el poder absoluto en Metán”, explicó.

  • Informe: Elena Corvalán
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