Causa Metán: ratifican que Del Valle era policía

Elena Corvalán
mayo 15 /2014

Dos testigos ratificaron el lunes 12 de mayo que el ex director de Tránsito de Metán, Eduardo del Valle, era también miembro de la Policía de Salta durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Del Valle está siendo juzgado por el Tribunal Oral Federal de Salta por su presunta participación en los secuestros y desapariciones en el sur de la provincia, en un proceso en el que también están acusados los ex militares Carlos Mulhall, Miguel Gentil y los policías Rolando Perelló, Andrés del Valle Soraire y Marcos Medina.

Implican también a una civil en la causa

El ex inspector de tránsito Oscar Zalazar afirmó que Del Valle “ha sido director de Tránsito y oficial de la Policía (…) Las dos funciones a la vez” y que incluso solía salir a “con vestimenta de la Policía”.

A Del Valle se lo acusa por las desapariciones de Orlando Molina, Mario Monasterio Sánchez, Francisco Núñez Apaza, Gerónimo Concha Canseco y los hermanos Luis y José Ortega, militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

“Él (Del Valle) cobraba dos sueldos en la época del Proceso: de la Dirección de Tránsito y de la Policía”, afirmó Miguel Adolfo Morales, quien fue secretario de Gobierno en el primer gobierno municipal democrático en Metán y en 1984 instruyó un sumario contra Del Valle, al que se lo investigó “por todas las irregularidades que él hizo en el Proceso”.

El testigo contó que pidió y obtuvo los salarios que cobraba Del Valle en Tránsito y en la Policía de Salta. También citó a declarar a los familiares de desaparecidos. El padre de José y Luis Ortega “va y dice: (Del) Valle, Valenti Figueroa y el secretario Pablo Arroyo los secuestraron” a sus hijos, el 29 de mayo de 1976.

El capitán Félix Humberto Valenti Figueroa fue interventor militar en Metán. Llegó poco después del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y “al otro día” despidió a más de 230 empleados municipales, recordó Morales, quien lo acusó de “hacer desaparecer gente”, de haber “puesto presos a todos”.

“Andaba con todo el armamento” encima y con guardaespaldas, acompañado por Del Valle y Arroyo, un civil que, según Morales, era quien conocía a todos en Metán y señalaba a quien se iba a secuestrar, y que lo sucedió en la intervención, en 1978.

Valenti Figueroa tiene abiertas causas penales en el Juzgado Federal Nº 2 de esta ciudad, por las desapariciones del abogado boliviano Gustavo Medina Ortiz y de José Hatti.

El testimonio de Morales, quizás el más claro de los que se han vertido hasta ahora en este juicio y que concluyó en medio de aplausos exigiendo que sean investigados los interventores militares Héctor Damián Gadea y Roberto Augusto Ulloa, se entrelaza con los dichos de otros testigos, que terminan de componer el relato sobre los años de terror en Metán.

María Matilda Guzmán, relató que antes de la desaparición de su marido Orlando Molina, Del Valle llamó para preguntar cómo llegar a la finca donde él trabajaba y que también envió a inspectores de tránsito a hacer esta averiguación. Añadió que se sabía que “Valenti Figueroa, (Del) Valle, Perelló y Alemán se solían reunir de noche y de ahí salían los secuestros”.

El ex inspector de tránsito Oscar Zalazar afirmó que Del Valle “ha sido director de Tránsito y oficial de la Policía (…) Las dos funciones a la vez” y que incluso solía salir a “con vestimenta de la Policía”. La ex detenida política Juana Isabel López sostuvo que el director de Tránsito se movía en un automóvil Chevy blanco, el que fue visto en varios operativos de secuestros.

En el juicio conocido como Megacausa Salta (que terminó en 2013) se reveló que Del Valle fue policía antes del golpe y que su reincorporación fue recomendada por Perelló, en reconocimiento por “su lucha contra la subversión”.

Del Valle aparece en la “Nómina de personal civil de inteligencia que revistó en el período 1976/1983” en el Batallón de Inteligencia 601, elaborada en febrero de 2010 por el entonces director general de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército, César Gerardo Milani. Ahí se detalla que el inspector de tránsito cumplía funciones de “agente de reunión”.

Implican a una civil

La civil Ramona Rosalía Rueda de Navarro fue implicada el lunes 12 de mayo en el secuestro y desaparición de los hermanos Luis y José Ortega, cometido el 29 de mayo de 1976.

En un testimonio interrumpido reiteradamente por el llanto, Elba Clarisa Ortega, hermana de Luis y José, afirmó que está convencida de la responsabilidad de Rueda y del oficial Rolando Perelló, que está siendo juzgado por estos y otros hechos. En cambio, la mujer declaró en este proceso el 5 de mayo en calidad de testigo, aunque se supo que los fiscales estudian si es factible pedir que sea investigada.

Elba explicó los motivos de su convicción: desde 1975 la familia Navarro era vecina de la suya; Juan Navarro era mecánico y atendía vehículos de Perelló, Del Valle y otros miembros de la Policía. Perelló visitaba frecuentemente a los Navarro. El 4 de mayo de 1976 un amigo y compañero, Francisco Pedro “Pancho” Núñez Apaza, fue secuestrado y desaparecido. Días después, su hermano José quedó envuelto en un malentendido cuando otro vecino, Daniel Zalazar, acusó a Rosalía (a quien todos conocían como Rosa) de ser la “entregadora” de Núñez Apaza. La mujer increpó a José y ante su negativa, lo amenazó: “Si yo le digo a Perelló, vas a ver lo que te va a pasar”, contó la testigo que le dijo. Y remató: “y el 29 de mayo lo sacaron a mi hermano de mi casa”.

Añadió que tras este hecho “Perelló y los otros policías dejaron de ir a la casa de los Navarro”, que éstos les “cambiaron la cara” y, al revés del resto de vecinos, no se acercaron a preguntar por la suerte de sus hermanos. Meses después el mayor de los hijos de los Navarro, de unos 12 años entonces, “me dice que estábamos calientes porque ellos sabían dónde habían llevado a mis hermanos”. Los Ortega denunciaron este dato, pero no recibieron atención alguna.

En 2008 o 2009 Elba, que ahora reside en Tucumán, tuvo la confirmación de sus sospechas: fue de visita a Metán y llegó a la casa de los Navarro: sosteniéndole las manos, Juan Navarro le dijo: “La culpa de todo lo que ha pasado la tiene `la vieja´, porque él le decía ´la vieja´ a Rosalía”.

  • Informe: Elena Corvalán
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