Con la esperanza no se come

Daniel Tort
septiembre 7 /2015

El diario oficialista Tiempo Argentino realizó una entrevista al gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey el pasado 30 de Agosto. No es la primera vez que daba espacio al mandatario, ya que apenas anunciado el triunfo electoral que lo posicionó en finca Las Costas por otros cuatro años hasta el 2019, le concedió otro espacio similar el pasado 19 de Mayo para empezar a promocionarse como presidenciable.

El gobernador se acordó del hambre

Urtubey, afirmó en una entrevista de "Tiempo Argentino", que en Salta, a pesar de ser lindísima, hay gente que pasa mucho hambre.

La lectura de los dichos del joven abogado no dan lugar a otra sensación que la perplejidad, ya que a la manera de un tercero ajeno a las responsabilidades de Estado, afirmó que en Salta, a pesar de ser lindísima, hay gente que pasa mucho hambre, en otros términos más propios del tablón que de un comentario oficial.

El gobernador entrevistado ha asumido el 10 de diciembre de 2007, por lo que a la fecha de su campante declaración ya lleva siete años y nueve meses de gestión, o de falta de ella según se mire.

Pero las afirmaciones no crea Ud. lector que son al azar, porque este alfil del oficialismo gobernante podrá tener muchos defectos, pero la inteligencia y la astucia para vender humo no le faltan.

Cada vez que hace alguna manifestación como la que comentamos, ensaya un gesto de aprobación de su valentía en reconocer lo que falta hacer en la Provincia que él gobierna. Como que no se achica el mozo.

Y en otras oportunidades pretende excusarse explicando que ahora los problemas se visualizan porque él –siempre él- los expone, y que esto no pasaba con el anterior mandatario que los escondía.

Tal argumentación tendría validez si esta conducción ejecutiva en Salta recién empezara, pero a casi ocho años de trayectoria inevitablemente son reacciones tardías y espasmódicas, como lo fue la creación del Ministerio de la Primera Infancia luego de las muertes de niños por desnutrición.

La implementación de parches sobre la marcha de las notorias falencias, no puede ocultar la realidad incontrastable que la elite oligárquica gobernante quiere y se empeña en disimular.

En este escenario se ve claramente que están los que sufren el hambre y lo hacen porque lo que no tienen sobre la mesa –y en muchos casos ni mesa- es porque otro sector social acumula lo que no necesita concentrando la riqueza que no se reparte.

En Salta como en todas las otras provincias del país, se produce mucho más de lo que su población necesita para no pasar hambre, pero el sistema que el gobernador detenta y defiende, en vez de priorizar la distribución se acomoda para la especulación.

Y de acuerdo al nivel social de donde emanan los reclamos, es la rapidez de la respuesta oficial. No es lo mismo disponer fondos para la implementación de los programas de atención primaria de niños, niñas y adolescentes (Ley 26061 y el caso “Thiago”), que las demandas piqueteras de sojeros quejosos por el costo de los fletes, cómodamente apoltronados en sus camionetas 4x4.

De esta manera y sin tener la intención de cambiar nada de raíz, los sucesivos periodos de gobierno van sumando promesa tras promesa, y en la última versión el argumento de la esperanza.

Pero como con la esperanza no se come, el mandatario tiene que aceptar que hay gente que no lo hace muy seguido –usando términos más prosaicos- pero tal afirmación no se presenta como un auto reproche sino como un acto de valentía ante el reconocimiento.

Lo cierto y triste de todo este panorama desolador, es que el boletín oficial de Salta seguirá publicando los viajes turísticos de sus funcionarios, las transferencias de partidas, los cargos políticos, la creación de dependencias innecesarias y en síntesis, el mantenimiento del "estatus quo" necesario, para que todo siga como está por los siglos de los siglos.

En esta mecánica seguirán pasando los gobiernos, las aventuras presidenciales y los lamentos por la pobreza con citas de la Madre Teresa de Calcuta incluidas, pero con la certeza de que en el fondo sólo se trata de ficciones verbales de un modelo que se seguirá sosteniendo con acumulación de privilegios.

La contracara inevitable de ese esquema obviamente es y será cada vez más notorio, el aumento del número de gente que –utilizando literalmente las palabras del gobernador- se seguirá cagando de hambre.

  • Daniel Tort, abogado y periodista
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