"Con olor a bosta de vaca"

Daniel Tort
octubre 2 /2015

Bettina Bulgheroni con el gobernador de Salta

La escritora Rita De Grandis en: Reciclaje cultural y memoria revolucionaria (Editorial Biblos, Buenos Aires Año 1996, pág. 196 y ss), nos recuerda la anécdota del encuentro de la señora Eva Duarte –ya por entonces de Perón- y las damas de la Sociedad de Beneficencia.

El joven mandatario participó de una de las galerías más obscenas de las vanidades faranduleras de la Argentina, la cena anual de “beneficencia” que organiza una vez al año la llamada Fundación Educando.

En dicha ocasión, la coqueta Mercedes Ortiz de Achaval Junco es recibida en la Casa Rosada, y Evita le espeta: “Que nombre señora, es tan agrario tan terrateniente. Que quiere que le diga, hasta tiene olor a bosta de vaca”.

Con evidente enojo y cara de ofendida ésta le responde: “No le permito”• En la misma mesa la señora Guillermina Bunge de Moreno le reclama: “Ante todo, la próxima vez no vamos a permitirle que nos haga esperar tanto”. A lo que Evita responde: “La sociedad de beneficencia queda disuelta. El pueblo no necesita de la memoria oligárquica. Ahora me tiene a mi”.

El intento de la empresa del naciente movimiento peronista a manos de la esposa del presidente Perón, era imponer parámetros de justicia social y no de beneficencia. Eran los tiempos en que el peronismo se anunciaba como una empresa revolucionaria.

Tanto Eva Perón como otros dirigentes de ese nuevo movimiento de masas, tenían claro que para poder sortear las hipocresías de la oligarquía, primero debían vencer a esa poderosa clase instalada en la Sociedad Rural, que en esos tiempos dirigía los destinos de toda la Nación.

Muchas décadas después y ante la inevitable realidad de que el peronismo no era un estatus pasajero, la derecha reaccionaria argentina se instala en el mismo Partido Justicialista. ¿O vamos a creer que Solano Lima era socialista?

Y así el otrora intento de cambio radical de las estructuras del país, esa especie de continuidad del Irigoyenismo derrocado en 1930, se iría transformando en otro partido burgués más, como continente de todas las clases sociales, y dominado en sus estructuras por las elites alejadas de cualquier atisbo de lo popular.

Un ejemplo clarísimo de ese proceso y del resultado actual de cooptación del PJ por parte de la oligarquía, lo constituye la presencia de nuestro gobernador Juan Manuel Urtubey, no solamente en posición de tal por tercera vez, sino por la participación activa en eventos que en el cementerio de La Recoleta, habrán hecho temblar las cenizas de Evita.

Y así el pasado 30 de septiembre en los lujosísimos salones del Alvear Palace Hotel de Buenos Aires, el joven mandatario participó de una de las galerías más obscenas de las vanidades faranduleras de la Argentina, la cena anual de “beneficencia” que organiza una vez al año la llamada Fundación Educando.

Silvia Saravia de Neuss y su esposo Jorge Neuss; Teresa Castaldo, embajadora de Italia en Argentina; Cristiano Rattazzi, presidente de FIAT Argentina; Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta, y Rodolfo D’Onofrio, presidente de River. (Foto Infobae)

Esta organización está presidida por la hoy mencionada como Bettina Bulgheroni, en su condición de esposa de Alejandro Bulgheroni (Pan American Energy) y número uno de la revista Forbes, que pocos recuerdan como Bettina Guardia, ex jefa de gabinete de asesores de Carlos Corach y con estrecha relación al caso Yabrán-Cabezas, el comisario Ríos y el policía Rosa –con quien se le atribuye un romance- Anzorreguy y los escándalos de la SIDE en la década infame de “La Rata”

En tal evento participaron –como siempre-especímenes que van desde Jorge Brito (h), pasando por el embajador de EE.UU. Noah Mamet, Mirtha Legrand, Eduardo Feiman, -¡socorrro!- y aunque cueste creerlo, hasta gente peor, sumado a una casi interminable lista de modelos, modistos, periodistas, empresarios, y especuladores financieros, además de políticos por supuesto.

De esta forma, la plétora de empresarios monopolistas-casualmente todos ellos con esposas y/o parejas de dos décadas para arriba de diferencia de edad, rubias y esbeltas, porque ciertamente la vejez de los millonarios parece que atrae más que la de los pobres- que concentran en este perverso sistema de acumulación sus fortunas todo el año, se hicieron presentes dispensando algunas monedas para la beneficencia, entre copa y copa de champagnes Blanc de Blanc y Couvve Cristal.

Y esa chapa vende imagen de falsos Robins Hoods supuestamente preocupados por los que no han tenido las mismas oportunidades que ellos, simulando no conocer que la grosera carrera con los negocios del estado liberal y las especulaciones son precisamente las condiciones por las cuales en nuestro país todos somos iguales, pero que hay algunos –ellos por ejemplo- que son más iguales que los demás, y que por un día tienen la condescendencia de acordarse –la memoria de la oligarquía-Evita dixit- de los otros.

Y con la barriga llena de un menú cardenalicio, todos los concurrentes se despidieron de madrugada llevando en sus retinas las fastuosas figuras de las actrices y modelos que pulularon por todo el salón exhibiendo curvas y derroche de glamour, habiendo ganado un lotecito más en el paraíso por su aporte benéfico.

Imagino que el conserje que tuvo que apagar la luz luego de que el último invitado se fuera, habrá sentido inevitablemente que la justicia social sigue siendo un anhelo hoy distante, y que muchos de los que asistieron son responsables del techo paritario de su salario.

Ciertamente que ese trabajador habrá sentido también, un profundo y rancio olor a bosta de vaca.

  • Daniel Tort, abogado y periodista
    tdaniel@arnet.com.ar