Confirmado: en Caballería existía un centro clandestino de detención

abril 14 /2015
Elena Corvalán

Un ex conscripto que hizo el servicio militar en 1975 y 1976 ratificó el martes 14 de abril que en la caballeriza del Destacamento de Caballería 141 (C5) de Salta existió un centro clandestino de detención durante la última dictadura cívico-militar. Además, aseguró que el capitán retirado Fernando Chaín y un subteniente primero de apellido Bessone “salían” a buscar gente, y que supo que trajeron detenidos de Joaquín V. González y Las Lajitas y vio también cuando ingresaban al detenido Luis Iñiguez Vázquez.

"Yo vi que sacaron gente de la caballeriza y se la llevaron y nunca más supimos” qué pasó con ellos, contó: “Fue familiares a preguntar, pero la guardia tenía la orden de no contestar. Teníamos que permanecer ciegos, sordos y mudos”.

Juan Carlos Herrero fue el último de cuatro testigos que declararon en el juicio por delitos de lesa humanidad que lleva a cabo el Tribunal Oral de Salta. “Ellos tenían una caballeriza, tenían un cuarto para animales pero tenía rejas, a todos los detenidos que traían los metían ahí”, contó ni bien comenzó su declaración.

Dijo que el subteniente primero Bessone y el teniente Chaín, del Escuadrón Servicios, donde él cumplía el servicio militar, “siempre salían a buscar gente, (…) salían en auto. Me acuerdo, tenían un Ford Falcon celeste”, ya “viejito”. De ese auto vio que bajaban, detenido, a Iñiguez Vázquez, a quien conocía como vecino en Finca Independencia; a sus captores no los pudo identificar porque iban con las caras cubiertas, con “ropa oscura verde”.

Aunque varios ex detenidos han dado testimonio de su impresión de haber estado en dependencias del Ejército, y el ex conscripto Héctor Baffa Trasci fue testigo del ingreso en calidad de detenidos de sus propios padres, este es el primer testimonio de alguien que vio la cuadra de detención. “Yo vi que sacaron gente de la caballeriza y se la llevaron y nunca más supimos” qué pasó con ellos, contó: “Fue familiares a preguntar, pero la guardia tenía la orden de no contestar. Teníamos que permanecer ciegos, sordos y mudos”.

Herrero dijo que podría reconocer la caballeriza, que a los soldados no los dejaban acercarse, pero que pudo ver las rejas. Y tiene la convicción de que ahí se torturó: “De noche sentíamos gritos, todo”. Además, escuchó a un jefe de guardia decir que habían traído a “gente de Joaquín V. González y de Las Lajitas”.

Según recordó, Bessone y Chaín siempre salían acompañados por personas que iban en otro automóvil, pero nunca los pudo ver porque el Regimiento tenía tres entradas, la Guardia Central, el Casino y el Distrito Militar, y al momento que los oficiales salían por la Guardia, hacía lo mismo otro vehículo por alguna de las otras puertas que no estaban a la vista. Estos vehículos no tenían identificación alguna, ni estaban pintados con los colores del Ejército.

Herrero recordó que otro conscripto, Orquera, presenció el ingreso de Iñíguez, pero lo perdió de vista cuando fueron enviados al Operativo Independencia en Tucumán, donde fueron separados. Por otros soldados supo que se había disparado en una pierna “porque no quería hacer el servicio militar”, que lo amputaron “y nunca más supe nada de él”.

El capitán retirado Chaín está acusado de haber participado en el secuestro del desaparecido conscripto Víctor Brizzi. En diciembre de 2013 el TOF lo absolvió por el beneficio de la duda, una sentencia que está apelada en la Cámara Nacional de Casación.

“Joaquín Guil es un sicópata”

“Joaquín Guil es un esquizofrénico, un hombre que no tiene límites; es un sicópata, un fanático, un ultraanticomunista”. Así definió el ex detenido político Carlos Holmquist a quien fuera jefe de Seguridad de la Policía de Salta y es casi un paradigma de la represión en la provincia.

Holmquist compartía con Luis Iñíguez Vázquez la militancia en el Frente Revolucionario Peronista (FRP). Fue detenido el 10 de diciembre de 1974, días después de la intervención al gobierno de Miguel Ragone, y en marzo se le dio la opción de salir a Venezuela. Contó que muchos años después, supo por boca del propio Iñíguez que él también había sido detenido, y sufrido torturas, igual que el testigo.

Con amargura, ayer volvió a rememorar la persecución que sufrió antes de diciembre del 74. “Guil no te pregunta, Joaquín Guil te acusa, Desde el vamos vos sos culpable. Él quiere que digas cosas que capaz vos no sabías o si las sabías no era la persona para contarle”.

“Es un sicópata (explicó ante una pregunta del juez Federico Díaz) porque no tiene reparos en matar o en hacer matar. Si para él no se decía la verdad, no tenía reparos en sacar la pistola y amenazarte con matarte”. “Ustedes no saben quién es Guil. Nosotros (los detenidos) sí lo sabemos, lo hemos sufrido en la piel. Antes y durante los 70, no nos olvidemos que Guil viene torturando desde la década del 60”.

Holmquist lamentó que los represores como Guil no estén cumpliendo sus condenas en cárceles comunes, y el pacto de silencio que todavía se mantiene entre quienes participaron del aparato represivo.

  • Informe Elena Corvalán
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