De Malvinas, La Puna y Los Cipayos

Daniel Tort
febrero 21 /2012

Cristina en Canadá con la Barrick

La Presidenta de los argentinos, reiterando su mala costumbre de utilizar la cadena nacional para anuncios grandilocuentes que en el fondo sólo constituyen su propio marketing oficial, y siempre sin otorgar ninguna posibilidad de que el periodismo le formule pregunta alguna, ha reactualizado un falso espíritu nacionalista para el tratamiento del reclamo argentino sobre el archipiélago del sur. Y digo intencionalmente que ese esquema es falso en cuanto a defensa de la soberanía se refiere, porque en forma paralela a su supuesta encendida defensa del territorio se toman medidas de gobierno que corren en sentido estrictamente contrario.

El diputado y geólogo Ricardo Alonso defiende una normativa minera con el argumento de que todo se hace legalmente...

Así mientras se vocifera airadamente sobre los planes coloniales de Gran Bretaña –que son ciertos sin lugar a dudas- no solamente se mantienen esquemas de saqueo económico y financiero explícitos en el país, sino que se los alienta, cuando no se los encubre. En forma paralela las vías diplomáticas también se potencian de manera fecunda con nombramientos de última hora como el caso de la otrora combativa Alicia Castro designada embajadora en el Reino Unido, lo que implica objetivamente un afianzamiento de los vínculos estatales que contrasta con el supuesto distanciamiento que se pregona.

Mientras tanto la British Petroleum sigue operando en la calle Juramento nº 2058 de la Ciudad de Buenos Aires; el Banco de Londres, y el HSBC siguen fugando divisas diariamente, y corporaciones como Unilever o Nobleza Piccardo siguen siendo formadoras de precios y exportadoras de dividendos. Si se quiere una orientación nacional y defensora de la soberanía, no alcanzará solamente con aludir a la celeste y blanca, colocar publicidad en la televisión pública o denominar al torneo nacional de fútbol como Gaucho Rivero.

En cuanto a materia de actividades extranjeras en el país ya no solamente cuestionables sino directamente ilícitas, cabe recordar el hecho tan curioso como preocupante de la Puna Salto Jujeña, en el que operan desde hace un tiempo profesionales de la ingeniería y de la geología, haciendo relevamientos de terreno y ojos de agua, coartando la libertad de los mismos habitantes de los cerros que ven impedido su acceso a los espejos para atender como siempre a sus rebaños.

Estos trabajos se realizan por personal extranjero –norteamericanos y latinos contratados- apoyados por marines del ejército de EE UU –sí, leyó bien, marines de los Estados Unidos- que cuentan con vehículos con sofisticada tecnología satelital, y por supuesto armamentos de última generación para operar de día y de noche. Trabajan para el Departamento de Estado con visas diplomáticas extendidas por la cancillería Argentina.

Sí por el gobierno nacional que dice defender la soberanía en Malvinas. Con tales acreditaciones no pueden ser ni siquiera identificados por la policía o la gendarmería del lugar, se manejan con habitualidad, salen y entran de territorio Argentino al Chileno y retornan a su antojo, todo a la vista de atónitos pobladores y autoridades que por la carta de inmunidad diplomática no pueden intervenir. Tal vez con tales prerrogativas estos invasores se sientan como en casa. En nuestra casa.

Un personaje de la política salteña muy conocido, el hoy diputado Ricardo Alonso les hace las veces de cicerone o guía, y trasladándose en el helicóptero de la firma Borax Argentina S.A. de calle Huaytiquina nº 227 de Campo Quijano, Departamento Rosario de Lerma en la Provincia de Salta, suele visitar el desolado territorio para acompañar a estos curiosos visitantes. Para tratar de ser discreto además, viaja de noche, lo que teóricamente está prohibido.

Este legislador salteño es el mismo que fuera premiado –si cabe el término- por la publicación Panorama Minero, como el “Minero del año por su gran trayectoria, por el desarrollo que generó en la minería salteña y por su constante aporte, apoyo y defensa al sector” (literalmente del discurso del señor Enrique González por entonces director de la revista). Dicha publicación mensual por supuesto que está sostenida por todas las empresas mineras que se benefician con los serviciales trabajos del diputado, como los que describimos.

Don Arturo Jauretche, que no era doctor como el geólogo Alonso pero que de nacionalismo verdadero sí conoció y practicó durante toda su vida, nos enseñaba con certeza que más peligroso que el gringo, es el que gringuea. ¡Cuánta razón tenía! Jugando este papel se comprende claramente, que sea un encendido defensor de la minería, y que se preste gentilmente para ningunear a cualquier persona o institución que no piense como él tildándolos de ignorantes y hasta oscurantistas (FM Aries, lunes 13/02/2012).

El cree ser un esclarecido, aunque trabaje para el invasor, detalle que parece no importarle, y le permita calificar a los demás de manera más que autoritaria. Después de todo el premio que tiene se lo ha dado una revista que se presentó en sociedad en el país para emprender la campaña pro minería a cielo abierto un 30 de marzo de 1976. Todo un dato.

Este tipo de actividades no constituyen una casualidad. Es una política de Estado. Recordemos la visita a Canadá de la Señora Presidenta de los Argentinos con los gobernadores de Provincias cordilleranas –entre ellos en primera fila Juan Urtubey- prometiendo al capo de la Barrick Gold Peter Munk, que podía invertir tranquilo por que la legislación minera no cambiaría, y cumpliendo más allá todavía, vetando la ley de protección de glaciares.

Nuestro gobernador es el que tiene teóricamente de opositor en la legislatura local al diputado Alonso, y a otro teórico opositor en el Congreso Nacional, lobista de empresas mineras y diputado nacional el conocido “Mono” Pérez Alsina, a quien tampoco parece preocuparle que los marines yanquis recorran la Puna Salteña como si fueran los patios de sus casas. ¿Con qué fundamentos se puede seguir hablando en Salta de oficialismo y oposición?

Cumpliendo con éxito su misión cipaya, todos estos personajes logran desviar la atención del tema principal a discutir, que no es la contaminación sino el saqueo. El robo legalizado por la legislación minera permisiva y corrupta de los años noventa, de la mano de La Rata [1] y un séquito de legisladores obedientes que entregaron el patrimonio nacional indiscriminadamente, que fija un 3% de regalías deducidos los gatos operativos, y sólo con las declaraciones juradas que las mismas empresas dibujan en boca de mina.

La actual Presidenta de los Argentinos era senadora nacional en esa época. Otro dato importante. Es la misma normativa minera que defiende el diputado Ricardo Alonso en la entrevista radial arriba mencionada, con el argumento de que todo se hace legalmente. No cabe duda señor diputado que el sistema es legal. La legalidad impuesta por los grupos de poder económico que devastaron y siguen devastando la Argentina.

¿Tampoco le preocupa?

  • Daniel Tort
    Abogado y periodista