Cultura Domingo 8 de julio de 2007

Del Chaco a Salta, música toba electrónica

Tonolec sonidos étnicos electrónicos en Salta
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Tonolec

En Resistencia, desde las entrañas del Chaco, surgió una inesperada mixtura musical de la mano de Charo Bogarín y Diego Pérez (voz, y programador) conformaron un grupo electrónico llamado Tonolec (es el nombre del ave que adoran los aborígenes chaqueños). Nacieron en el 2000 como "Laboratorio Wav" y en el 2001 ganaron un concurso de MTV que los llevó directo a Europa, que les permitió también que el propio Gustavo Santaolalla le produjera un tema. Hasta que cuando regresaron decidieron profundizar su investigaron la música toba. En el 2002 ya tranformados en Tonolec, editaron discos combinando sonidos electrónicos y étnicos; fusión de samplers y sonidos tobas. El sábado 28 de julio, este grupo llega por primera vez a Salta, para actuar en el micro Delmi, a partir de las 22, con el coro toba "Chelaalapi" y el domingo Domingo 29, se presentará también en el Museo de Cachi.

Los chaqueños tecnos, son Charo Bogaríc y Diego Pérez, dos inquietos músico y cantante que encontraron en la cultura toba una fuente sonora y de experimentación.

Charo y Diego son los creadores de Tonolec. El es la parte tecnológica cerebral "loopeada" y ella la parte viceral, la que investiva el lenguaje toba del grupo y el costado acustico de las canciones. Charo es tataranieta de caciques guraníes, cantante y letrista del grupo electronico toba, ambos creadores de una sorprendente fusión de ritmos originarios del Chaco con máquinas y samplers.

La otra historia marca que junto a wichis y mocovíes, los tobas fueron el último eslabón de la campaña al desierto, después de haber exterminado a la Patagonia mapuche. En 1884, luego de una durísima resistencia, el Chaco aborigen abdicó. Habían sido los indios más aguerridos, pero no parece. Florencio, Zunilda, Enriqueta y los demás tampoco parecen sangrar las heridas de los tobas masacrados en Napalpí en 1924.

Charo Bogaric y Diego PérezLos chaqueños tecnos, son Charo Bogaríc y Diego Pérez, dos inquietos músico y cantante que encontraron en la cultura toba una fuente sonora y de experimentación.

Tonolec significa, en lengua toba, Caburé, un pájaro del monte chaqueño que con su canto hipnotiza a sus presas. En el 2002 eran Laboratorio Wav, un dúo de glam electrónico formado en el Chaco -de donde ambos son oriundos-, que ganó un concurso por internet de MTV, con Gustavo Santaolalla como jurado y viaje a España incluido.

En una entrevista en el diario La Nación indicaron: "Estábamos haciendo una música en un continente como el europeo que ya lleva años haciéndola, estábamos compitiendo con una mole. Quisimos experimentar y decidimos buscar en la cultura toba", cuenta Diego Pérez. Al fin de cuenta ambos se habían criado a pocos kilómetros de varias comunidades a las que nunca antes se les había ocurrido conocer.

Empezaron a visitar una comunidad en Resistencia que tiene un activo coro, llamado Chelaalapi ("banda de zorzales"). En el descubrimiento más profundo de esa cultura, cuya mitología no hace casi distinciones entre hombres y animales, Diego y Charo experimentaron diversos sentimientos: la fascinación, la desubicación temporal, el afán de tomar el saber rápidamente.

"Ahí se nos acentuó la idea de hacer algo integral, no tomar un disco de música toba y remixarlo -aclara Diego- que la fusión fuera real, por eso dejamos de llamarnos Laboratorio Wav. No más laboratorio".

Las visitas dieron su fruto: después de dos años de trabajo grabaron un CD del mismo nombre de la banda, Tonolec, que fue lanzado con versiones electrónicas de canciones tradicionales tobas, temas compuestos por el dúo y una energética versión del Indio Toba (o, como se tituló Antiguos dueños de las flechas) de Ariel Ramírez y Félix Luna. Un disco cantado como desde la selva, o el bosque, entre sonidos salvajes.

La voz potente, potentísima y dulce de Charo cantando en guaycurú, conectando con el timbre del violín toba (el N’ viqué, hecho con una lata quemada y una única cuerda de pelo de cola de caballo).

En el camino encontraron similitudes entre la música toba con lo electrónico. "La música toba tiene mucho de repetición -explica Diego-, una eterna repetición de sus elementos. Sus canciones no se estructuran como en la música occidental estrofa, estribillo, estrofa, sino que consisten en una sola frase que se repite el número de veces que haga falta, tiene una forma circular". Una canción: Amanece, canta el gallo, el hombre viene llegando. Y así.

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