Medios Martes 28 de diciembre de 2010
Por Daniel Tort

Dice La Nación… Dice La Prensa…

El pensamiento de la clase dominante
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Víctimas del "juicio en la plaza"

Don Arturo Martin Jaureche nos enseña en un libro sabio –como todos los que escribiera- llamado “De Pantalones Cortos” que en el pueblo donde naciera y transcurriera su infancia, llamado Lincoln en la Provincia de Buenos Aires, solamente existía la posibilidad de leer dos publicaciones, el diario La Nación y el diario La Prensa.

Ya no estamos tan limitados como en al época de Don Arturo a esos dos medios nacionales entrenados en el arte de desinformar.

Como eran los únicos dos medios gráficos que llegaban hasta allí invariablemente la población se dividía para opinar sobre las noticias de cada uno, y así se podía escuchar en la plaza principal el repetido comentario de unos y otros: “Dice La Nación…” y “Dice La Prensa…”

De esta manera todo lo que ocurría o no ocurría en el País y en el mundo dependía de que lo que escribieran esos dos periódicos. Como consecuencia era inevitable estar desinformado, o informado de acuerdo a lo que esa dos empresas querían que se supiera, lo que es exactamente lo mismo. En esa línea de acción se generaba la mala costumbre de que el pensamiento de la clase dominante que representaban esas dos publicaciones, terminara por imponerse como el pensamiento dominante en toda la sociedad.

El típico efecto dominó que con esa forma de razonar azonza a las personas y que aunque ese pensamiento inducido y su consecuente forma de obrar atente contra los mismos intereses de esa clase azonzada, no es advertido y es seguido casi ciegamente y hasta con ingenuidad.

En la actualidad afortunadamente esa situación ha cambiado y existe una multiplicidad relativa de medios que facilita una oferta más variada y en la cual el lector puede buscar, comparar, analizar y finalmente sacar su propia conclusión. Ya no estamos tan limitados como en al época de Don Arturo a esos dos medios nacionales pero no obstante esta mejora evidente, esas empresas que piensan y obran de acuerdo al pensamiento y obrar de sus anunciantes -el establishment económico perverso- siguen haciendo de las suyas y para eso cuentan con personajes entrenados en el arte de desinformar.

Una clara muestra de lo que comentamos lo constituyen las dos columnas publicadas el día 26 de diciembre de 2010 a cargo de dos estereotipos de la empresa creada por Don Bartolo Mitre, Mariano Grondona y Joaquín Mirales Solá que titularon “La Presidenta, entre la cima y la sima” e “Impotencia ante las convulsiones” respectivamente.

El primero haciendo gala de la soberbia que lo caracteriza piensa que la diferencia entre “cima” y “sima” que él acaba de descubrir no es conocida por nadie y entonces nos instruye debidamente con el diccionario en la mano.

Inmediatamente pasa a presentar una imagen presidencial que desde su punto de vista sería una especie de idiota que se ahoga en sus propias contradicciones, y que está jaqueada por un entorno sectario y dogmático que no la deja pensar, y que la tentación de vivir al límite y dejarse llevar por la supuesta afección al efecto vértigo la pone al borde del abismo.

Una descripción que tomada literalmente nos posiciona en los umbrales del apocalipsis, y que salvo que la Presidenta vuelva su mirada a los Estados Unidos y se aleje de Hugo Chavez, estamos en el horno. Otra vez la consabida obsecuencia a los dueños del imperio y de yapa del diario, una verdadera pavada que con tono serio y formal desde sus impolutas corbatas y sus gestos ostentosos de manos aparece como una profecía, pero que analizada con sentido nacional y despejando la zoncera de leer y digerir sin masticar, se presenta como una enorme estupidez.

Por su parte Morales Solá con la sola lectura del título nos introduce en un escabroso camino donde la Señora Cristina Fernández se revela como una impotente total frente a las convulsiones sociales, afirma que se viene una revolución entre pobres, resaltando urbi et orbi la existencia de la pobreza en nuestro País como si alguna vez le hubiera importado, y no por casualidad abunda en remarcar las hipotéticas contradicciones de la Presidenta y el nefasto entorno de corrupción que le rodea e inmoviliza.

Seríamos unos ingenuos y merecedores de ser tildados de zonzos irremediables si llegáramos a pensar que los dos artículos constituyen una mera casualidad, y que el diario de Don Bartolo no está inmerso en una cruzada desestabilizadora que plantea tremendismos gráficos que predicen todos y cada uno de los días que se edita, una muy próxima hecatombe.

Por cierto que todos son diagnósticos de la supuesta debacle, ya que por lo demás y en materia de aportes para la crisis no se les cae una idea, suponiendo que tuvieran alguna afín al sistema democrático, lo que resulta muy dudoso de personajes como Grondona que desde la época de don Arturo Illia viene pronosticando y saludando golpes de estado.

La falta de decencia periodística se aprecia más aun en el caso de Morales Solá, que al final de su artículo alude al juicio del genocida Jorge Rafael Videla, y ensaya una critica a su alegato asumiendo la defensa post mortem de Balbín, para tratar de desmentir lo que este asesino serial mencionara respecto de que el caudillo radical le fue a exigir que apurara el golpe.

Y aclarando que el proceso que se le ha seguido a éste dictador no era por el golpe institucional en sí sino por delitos de lesa humanidad, menciona –literalmente- el secuestro, tortura y muerte de muchos argentinos. No menciona y no puede ser un olvido ni un desconocimiento, que Videla también fue condenado por robo de bebés en la dictadura.

Esa omisión no puede no ser maliciosa. Evita mencionar el aberrante delito de sustracción de menores y la sustitución de su estado civil y de su origen, precisamente porque su empleadora dueña del multimedio Clarín que controla TN donde el personaje tiene el programa dominical “Desde el llano”, es una de las delincuentes involucrada en esos hechos, y directamente en su caso de la mano del genocida que aparenta criticar, que como se conoce le cedió en los años de plomo a la inmoral viuda a un mismo tiempo, Papel Prensa y dos hijos de desaparecidos. Tengo el convencimiento de que si el periodista Sergio Poma aun viviera, no dudaría en reconsiderar el haberle otorgado a este sujeto el Premio Persona.

De ninguna manera expongo este punto de vista para que las publicaciones como las que se han citado dejen de leerse. Por el contrario deben analizarse con detenimiento y pasión, y a poco que se reitere este ejercicio, verá Usted estimado lector como nos ayudamos a nosotros mismos a crecer diferenciando dónde están los verdaderos enemigos, que con gestos de seriedad e ilustración y con cara de qué preocupado estoy por lo que pasa –al mejor estilo Paco Manrique- se empeñan en seguir creyendo que somos todos zonzos y que pueden vendernos cualquier verdura.

La Presidenta de los Argentinos tiene y todos nosotros tenemos, serios problemas y una crisis inevitable; y también es verdad que en el gobierno de esta señora hay corrupción y entuertos. Pero dentro del sistema democrático es precisamente donde tendremos que forjar soluciones aun desde la más extrema crítica a la gestión presidencial.
Pero nunca haciendo el caldo gordo a los agoreros del vértigo, el salto al vacío y las convulsiones revolucionarias, que añorando los tiempos en que su patrona reinaba, monopolizaba la distribución del papel y las noticias y secuestraba bebés, se la pasan extrañando los días en que todo estaba bajo el orden de las bayonetas que empuñaban gentuza de la laya justamente del dictador que operara como apropiador de esos hijos.

  • Daniel Tort
    Abogado y periodista.

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