Divididos por el Kirchnerismo

mayo 25 /2008
Dr. Carlos H. Saravia

Los festejos que enmarcan la conmemoración de la Revolución de Mayo se instalan falsamente como un enfrentamiento. Algunos regurgitan viejas reyertas entre federales y unitarios, entre revolucionarios y conservadores, entre oficialistas y opositores, entre agricultores y desposeídos, entre blancos y mestizos. Dirigentes insertos en una amplia franja de la mediocridad podrían, seguramente, parir nuevas excusas para maquillar una división que no abreva de rencores históricos o xenofobia ancestral sino de la disconformidad para con un gobierno que exhibe hoy más defectos que virtudes, siempre heredados.

El kirchnerismo solamente admite como “populares” las expresiones complacientes con sus posturas.

El domingo nada habrá cambiado luego de que un Estado impropiamente sectorizado
pugne con un pedazo de los 40 millones de ciudadanos. El problema es que la
mandataria parece dispuesta a enfrentarse desordenadamente con muchas de las
porciones de la Argentina que preside. Durante la gestión de su esposo se aplicó el
mismo método, aunque cada confrontación brutal perseguía y lograba acumular poder en otro marco histórico. Lo que se toleró durante el período de emergencia
institucional y económica, que comandó con solvencia Eduardo Duhalde, resulta
inadmisible en estos tiempos. También violenta la moral el doble discurso.

Jorge Brito fue uno de los primeros que padecieron la diatriba de Néstor Kirchner para convertirse hoy en el garante de las medidas financieras del gobierno. La CGT de los “Gordos”, cuestionada por su funcionalidad al neoliberalismo, es socia del oficialismo y actúa como su fuerza de choque. La inefable Corte Suprema “menemista” sufrió el hostigamiento hasta que sus miembros fueron echados por la ventana. La plural composición posterior ya es visualizada como una molestia, mientras que el Consejo de la Magistratura fue reformado para garantizar que se cumpla la voluntad presidencial y la expulsión de magistrados indóciles. Con los agricultores, más hidalgos que banqueros especuladores y gremialistas corruptos, no lograron los mismos resultados y es éste el nudo gordiano.

Cuál podría ser la importancia de que en un monumento salteño haya más o menos
cantidad de ciudadanos que en Rosario? Cuáles son los argumentos para sostener que la puja se define en una plaza y de acuerdo al número de invitados o arrimados?

Estas falsas entelequias, que eluden el diálogo y el consenso, sólo benefician a
quienes necesitan de la sobreactuación para mantener espacios funcionales
bastardeados. Tanto el profano como el especulador avezado se enfrentarán el lunes
con una realidad caracterizada por la crisis de representatividad que sorprende a
cinco meses de la asunción. La fatiga cívica denuncia que la queja se dirige contra
el mandato conyugal y no se restringe a CFK.

La ingeniería política logró el 28 de Octubre que Cristina Fernández de Kirchner
alcanzara más de un 40% de los votos pero no puede conciliar los resultados
electorales con la aceptación de las decisiones estatales cotidianas. La caída de su
imagen no tiene precedentes en la historia argentina y es el fruto de confiar en que
cada desacierto se redime sin costo político y gracias a la eficacia del marketing.
El abusivo ejercicio del poder indispone a ciudadanos a quienes les repugna la
distorsión constante de una realidad que los castiga a diario.

La corrupción anida en el gobierno nacional y descubre su cara en cada contratación
que lleva la firma de Julio De Vido. Otra punta de iceberg emergió con las valijas
de Antonini Wilson. La prepotencia alcanzó su máxima expresión cuando se manipuló el INDEC y los datos de una inflación que exige como solución –entre otras medidas- la entrega de la caja de $20.000 millones con la que se compran gobernadores e
intendentes y se forja una “concertación” cuasi-extorsiva.

Urtubey y Cristina

Los efectos dañosos de semejantes episodios ingresaron tardíamente al subconsciente colectivo pero no fueron digeridos. Cuánto de repudio al “kirchnerismo” que mintió en la campaña se esconde tras el paro de los productores que fueron sorprendidos con los zarpazos presupuestarios? Cuánto contribuye la soberbia y el derroche de CFK, que luce siempre condicionada por los designios de su consorte?

La improvisada estrategia de las entidades agrarias de extender los reclamos a la
redistribución de los recursos federales no puede calificarse como una equivocación
cuando la inequidad es manifiesta. Cada habitante sopesó el valor de la inversión
que no aparece en miles de pueblos pobres. Es una verdad de Perogrullo que todos
contribuyen a equilibrar un presupuesto carcomido por el exagerado gasto público y
desvencijado por la discrecionalidad con que los Kirchner reparten a título de
dádiva y no de coparticipación.

Salta no percibió el temblor del paro agrario en toda su magnitud pero las
reacciones de Urtubey bastaron para calibrar la tibieza política y el sacrificio de
la autonomía provincial. Hasta Juan Carlos Romero ha aparecido como más viril en este conflicto e instala la incredulidad por sobre el discurso de un cambio que no
contempla críticas para el gobierno nacional aún cuando flagele al alto porcentaje
de salteños que integran la franja de pobres e indigentes. La curiosa benevolencia
de la dirigencia rural local ha sofocado los intentos de expandir la queja hacia su
persona. Este es el motivo por el que Alfredo De Angelis solamente visitó a los
productores reunidos en Las Lajitas y desdeñó a los especulativos dirigentes de la
Cámara Regional de la Producción, cuyo presidente podría subirse el domingo al palco
de autoridades junto a CFK.

La contradicción no es materia exclusiva de agricultores acuerdistas. Luis D´Elía ha
logrado imponer su discurso en la provincia y uno de sus adherentes es nada menos
que el Ministro de Justicia Seguridad y Derechos Humanos. Nicolás Juárez Campos, violentando su investidura, ha calificado públicamente a los agricultores de “ignorantes” y les adjudicó que profesan odio a los “mestizos” y a los “criollos”.

En un escenario de pequeños productores con particular montaje, se utilizó
intencionadamente la sigla de la Federación Agraria y nadie se quejó de las
retenciones móviles. Como se ve, la protesta estuvo sometida a la esquizofrenia
gubernamental pero aún así logró la adhesión que no encuentra una fragmentada
oposición partidaria. Carecemos de un contrapeso para este modelo concentrado.

El Ministro de Gobierno recorrió cuando medio de prensa pudo para dejar en claro que Urtubey invitó a Cristina y que no existe intención de evadir el sermón crítico de Bergoglio. Dijo no compartir las políticas del dirigente de Fundación Tierra y Vivienda que maneja una estructura con seis millones de pesos anuales por orden de la Presidenta. La incompatibilidad se agota en uno de los leprosos de la coyuntura y nada se dice de quien permite que estos aprovechadores integren la comitiva presidencial. Tampoco se habla sobre los movimientos que sostienen estructuras mediante el corretaje de planes sociales y garantizan concurrencia al acto que ya adquirió tinte sectorial y acompleja lo ecuménico.

El kirchnerismo solamente admite como “populares” las expresiones complacientes con sus posturas. Seguro del financiamiento, se presta a una competencia absurda por amontonar voluntades. Desde octubre de 1.983 –o tal vez desde el último acto de Perón- ningún acto justicialista tuvo éxito para concentrar al pueblo sin la
liturgia del tetrabreak, el choripán y los colectivos. Salta no va a ser la excepción este 25 de Mayo en que los que se dicen revolucionarios no mueven las masas sino echando mano a los fondos provinciales.

No todo es malo en estas tierras. La decisión de que el Te Deum se realice en Salta
por primera vez nos obliga a repasar y reivindicar el apoyo de Salta a la gesta de
Mayo. También ha puesto en evidencia a algunos curas porteños que siguen pregonando que Dios debe atender en Buenos Aires todos los días del año. Aunque resulte paradójico y sin que lo sepan, estas autoridades eclesiásticas comparten los
pensamientos kirchneristas.

Carlos Humberto Saravia
Abogado y dirigente radical.