Drama teatral sobre la pesadilla de Victoria, hija de desaparecidos

marzo 12 /2013
José Acho

Los actores y Victoria Montenegro

Subirá a escena en Salta la obra teatral “La marca en el orillo”, basada en la vida de Victoria Montenegro, una de los 106 nietos recuperados, hija de padres salteños Toti Montenegro y Chicha Torres, militantes del ERP, secuestrados y desaparecidos el 13 de febrero de 1976. La pieza escrita por Cristina Merelli, cuenta la pesadilla de Victoria apropiada por el jefe del operativo donde murieron sus padres, y su despertar a la realidad. Entrada libre y gratuita.

La obra teatral basada en un hecho real, aunque en estos casos, es la propia realidad la que supera la ficción, se la podrá ver en tres funciones en distintas salas.

La obra teatral basada en un hecho real, aunque en estos casos, es la propia realidad la que supera la ficción, tendrá tres funciones. Se estrenará el viernes 15 de marzo a las 18, en el Aula Virtual de Ciencias Exactas de la U.N.Sa. (Av. Bolivia 5150) con entrada libre y gratuita. Se repondrá el sábado 16 de marzo a las 21, en la sala del Teatrino (calle 12 de Octubre 1025 Esq. Alvear) y el domingo 17 de marzo a las 19, en La Casa de la Cultura, de la ciudad de Metán.

La puesta en escena pertenece a un elenco de actores de Buenos Aires. Victoria es personificada por la actriz Manuela Pal; Federico Saslavsky hace de “Guti”, y Jorge Noya, del coronel Tetzlaff, su apropiador. La dirección es de Eugenia Levín y Becky Garello y la asistencia de dirección de Bárbara Sánchez.

“La marca en el orillo” se viene exhibiendo en Buenos Aires en el marco de Teatro por la Identidad. Este título elegido para la obra no es casual. En una carta que los padres de Victoria le enviaron a sus familiares de Salta para contarles del nacimiento de su primogénita, relataban: “Es una negra que no le entra la jeta en la cara y tiene un lunar en la rodilla izquierda”, refiriéndose a su hija. El lunar de la joven aparece en el transcurso de la obra como la marca, la insignia que le despierta dudas y que, finalmente, le permite reconocerse.

Pesadilla que superó a la ficción

Bajo la falsa identidad como “Sol Tetzlaff”, Victoria vivió engañada, durante años, junto a sus apropiadores. La llegada de “Guti” a su vida; quien se convertiría en su novio, marido y padre de sus tres hijos, provocó que recorrieran el camino a la verdad, lleno de obstáculos y atrocidades, pero blindado por un amor incondicional.

“La marca en el orillo” transita ese camino; los incesantes esfuerzos de Guti y los terribles padecimientos de Victoria: su falsa identidad, sus siniestros apropiadores y su pasado trágico; pero también la visibilidad de un futuro luminoso.

Elenco de La marca en el Orillo junto a Victoria. (clic para agrandar)

Por la sostenida lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo, Victoria apareció en el 2000 como María Sol Tetzlaff Eduartes, hija de un Coronel del Ejército, quien fue el responsable de la desaparición de sus padres y de su apropiación. A partir de su restitución comenzó un camino de muchas contradicciones pero, como la sangre es más espesa que el agua, pudo nacer de nuevo a la vida de Victoria, la que soñaron sus padres. Pudo entender la lucha de las Abuelas, y participar de ella, con el objetivo de que hasta el último nieto sea recuperado.

Su vida según Victoria

Victoria cuenta como llegó su historia hasta aquí. “Mi nombre es Victoria Montenegro y soy hija de Toti Montenegro y Chicha Torres. Mis papás eran militantes del ERP y a pesar de que ambos eran salteños, como producto de su militancia, yo nací en Buenos Aires. Compartimos trece días como familia hasta que un operativo, el 13 de febrero del 76, nos dejo a los tres como desaparecidos. Aparecí a los 25 años como María Sol Tetzlaff Eduartes, hija de un Coronel del Ejército, quien fue el responsable de nuestra desaparición y de mi apropiación con un previo paso por la comisaría femenina de San Martín y posterior bautismo en Campo de Mayo”.

“A partir del 2000 fecha de mi aparición, comenzó un camino de muchas contradicciones. Fue algo complicado rearmar una vida en la cual ya había un esposo y tres hijos. Pero lo más complicado fue rearmar mi propia existencia y entender que la persona que tanto amaba y quien para mi era uno de los héroes mas grandes de nuestra Patria, era en realidad quien termino con mi familia y quien me imposibilito crecer en mi verdadera vida”.

“Llevó tiempo, pero como la sangre es más espesa que el agua, pude sortear todas las contradicciones y nacer de nuevo a la vida de Victoria, a la que soñaron mis papás. Pude entender que las Abuelas, no eran esas viejas locas a las que tanto me habían enseñado a odiar, sino las mujeres más hermosas del mundo.

Las que después de mucho luchar me devolvieron la Identidad, esa identidad que me permite decir mi nombre, reconocerme y diferenciarme, esa Identidad que me permite tener compañeros, sentirme parte de una lucha colectiva que no va a parar hasta que logremos esa Patria que los 30.000 soñaron y hasta que recuperemos al último nieto, para que pueda estrenar su nombre, su historia y este orgullo que nosotros, los que ya aparecimos, podemos tener. Por ellos, estamos más felices y fuertes que nunca”, concluye Victoria Montenegro.