Ediles: Todo x dos pesos

octubre 10 /2009
Dr. Carlos H. Saravia

Sesión del Concejo Deliberante

El revuelo que provocaron esta semana mis declaraciones en una entrevista radial tiene motivaciones que exceden la hipótesis de la mera susceptibilidad de los concejales capitalinos. Consultado por el periodista Gerardo Rebak sobre los apuros del intendente Miguel Isa por tratar temáticas álgidas para las finanzas del municipio antes de fin de año, me he limitado a concluir que lo que se busca es aprovechar una conformación del Concejo Deliberante que, siendo benévolo, no puede calificarse sino de mayoritariamente obsecuente.

La mayoría no se interesó por el megafraude del Centro Cívico, ni por el comercio clandestino de licencias de taxis y remises. Si les cabe el sayo que se lo pongan.

La semana pasada fueron 17 de los 21 ediles los que impropiamente delegaron la facultad del poder legislativo a favor del alcalde para autorizar un incremento tarifario a favor de Lusal S.A. El debate fue escaso y la iniciativa intempestiva, como se acostumbra con los estamentos políticos en donde se obedece.

Es dable recordar que hace ya más de un año y medio que como abogado de RED-SOL presenté un amparo –al igual que CODELCO- en el que cuestionamos por inconstitucional el doblo cobro del alumbrado público. La justicia, siempre lenta, todavía adeuda el fallo que quizá ponga algo de certidumbre en un caso polémico que repercute en los bolsillos de los vecinos. Los pícaros ganaron esta partida.

Antes de irse, los concejales se aprestan a prorrogar el contrato por la recolección y disposición final de residuos con Agrotécnica Fueguina SACIF. Hace ocho años fue la radical Blanca Chacón Dorr la que presentó una denuncia en la que cuestionó la licitación con un final sospechoso. Mientras se convocó a distintas empresas sobre la base de prestar servicio en 7.000 cuadras, apenas se liberó de sus competidores la concesionaria solicitó un incremento del precio denunciando que en realidad se trataban de 10.000 cuadras.

Carlos Humberto Saravia

Logró un aumento de casi $5.000.000 que se pagaron con títulos a valor de mercado y por un monto que superó los $8.500.000. El expediente corría por las dependencias públicas con un cartón de importante tamaño con el nombre de Angel Torres, el supersecretario privado que tenía Juan Carlos Romero. De $397.000 pesos que pagábamos mensualmente hace una década, hoy superamos los $4.000.000, sin que la devaluación monetaria, la inflación y la expansión urbana logren justificar semejante multiplicación. Hoy nos dicen que no hubo tiempo para llamar a licitación y que deben darle un año más de pingües ganancias. Ninguno de los ediles le preguntó al Intendente los motivos por los que no hizo la convocatoria en tiempo y forma.

No se conforman con esto y, antes de que asuma el nuevo concejo, quieren aprobar el Código de Planificación Urbana. Sólo este año, las excepciones a la normativa vigente superan la cincuentena y se cuentan con los dedos de una mano las que fueron aprobadas por el cuerpo a pleno. El resto fue autorizado por una comisión en la que sobresalen Raúl Kalinsky y Guido Giacosa. De lograr la sanción de esta ordenanza, probablemente quedarán blanqueadas todas las obras que no solamente afectaron el estilo arquitectónico de la Salta colonial, sino que hasta hicieron colapsar las cloacas de la céntrica calle Dean Funes.

Está claro que lo que se publicó en Nuevo Diario, y que escandaliza unánimente a los concejales, es solo un extracto de todas mis apreciaciones. He señalado, y lo ratifico, que desde el oficialismo municipal se construyen las mayorías. Eran diez concejales los que respondían originariamente a Isa según los guarismos electorales del 28 de Octubre de 2007.

El resto, entre los que se cuentan el Frente Grande, el Partido para la Victoria, el Partido Renovador de Salta y Movimiento Libres del Sur, realizó una campaña en la que cuestionaban la gestión de Miguel Isa y algunos de ellos, como Carlos Morello, consideraron que la permuta de inmuebles que tuvo como objetivo la construcción del Centro Cívico Municipal, era un negociado. A nadie se le ocurrió querellarlo. Tampoco lo hicieron cuando Nora Jiménez denunció que desde el Estado Provincial se destinaban recursos para la campaña del hoy desaparecido Fernando Yarade.

Ratifique que el PJ, que maneja en las campañas los recursos del Estado, se da el lujo de ayudar económicamente a expresiones políticas que se presentan como alternativa pero resultan funcionales al gobierno. El Frente Grande y Memoria y Movilización son algunas de las expresiones que pregonan progresismo pero silencian los defectos de gestión de Miguel Isa. No son los únicos.

La sociedad de Juan Manuel Urtubey con nuestro intendente tuvo repercusiones en los partidos satélites del oficialismo provincial. Si no fuera así, no habría explicaciones para que a dos años de las críticas exista una “mayoría automática” de 17 concejales que levantan sus manos aprobando la mayoría de las iniciativas del Departamento Ejecutivo Municipal o rechaza los pedidos de informes que podrían poner en duda la transparencia de su gestión.

En términos jocosos o irónicos he dicho que “algunos concejales se venden por dos pesos”. También dije que no hay casi excepciones, pero que las hay, aunque ninguno de los concejales se encuadró en la vereda de los honestos.

Los susceptibles prefieren sobreactuar y concentrarse en la literalidad de la expresión. Le escapan a mi queja –que también ratifico- de que existen canjes de favores personales que con la perspectiva del tiempo explican muchas cosas. Ser opositor débil o contemplativo les ha permitido a algunos mantenerse en el presupuesto después de cumplido sus mandatos.

Sobran ejemplos de concejales que alguna vez dijeron ser opositores y hoy integran las filas del isismo con cargos híbridos y buenos sueldos. Dejaron de militar en sus partidos políticos originarios para pregonar las bondades del oficialismo y uno de ellos, de visión siempre oblicua, hasta despotrica por la falta de inteligencia de los radicales que nos mantuvimos en la vereda de enfrente, el lugar que nos ha encomendado la gente.

En estos días las negociaciones son febriles. Varios de los que no renuevan su mandato podrían incorporarse a la planta de funcionarios de la Intendencia y se habilitarían cargos en el Tribunal Administrativo de Faltas y el Concejo Deliberante. Algunos que se ofrecen como opositores comenzaron las negociaciones con Miguel Isa y las continúan con Jorge Vidal Casas. Cristina Fiore podría continuar en la función pública, esta vez como Coordinadora del cuerpo legislativo. Quizás continúe su derrotero militante en el “Acuerdo Cívico y Social”, del que defeccionó cuando las perspectivas eran magras y al que regresó cuando las encuestas dieron mejores señales. Yo no comparto las oscilaciones y, mucho menos, sus intentos de quebrar un frente que presentará un bloque único de concejales.

Está claro que el estrépito que dicen que la honorabilidad provoca no es genuino. Ello al margen de que esta virtud no debe invocarse en abstracto. Los que se ofenden han hecho poco, sino nada algunos, para mejorar una situación institucional que devalúa al Municipio. Ninguno de ellos se interesó por el megafraude del Centro Cívico Municipal, ni por el comercio clandestino de licencias de taxis y remises, cuyas investigaciones siguen su marcha con una parsimonia exasperante. No niego que hayan hecho algunas cosas, pero logran compensar sus graves omisiones cuando se comprometió el patrimonio municipal y se detrae el beneficio de los salteños.

Uno de los susceptibles, que alguna vez estrelló la oficina del Registro Civil, avanzó hacia lo personal y me trató de cobarde. La improvisada virilidad que otorga un micrófono no tiene correspondencia con el trato personal y tal vez nunca la tenga. Sería importante que la verdadera cobardía la profesan los que asaltan un erario municipal desguarnecido.

Así las cosas, solamente me cabe rectificar la sugerencia de que Diego Saravia había votado a favor de otorgar el incremento de Lusal S.A. en manos de Isa. No lo hizo y por eso le pido disculpas. A cada uno del resto, si les cabe el sayo que se lo pongan.