Actualidad Viernes 20 de febrero de 2015
Por José Acho

El Carnaval de Oruro, un pacto de devoción y dualidad espiritural

"Una religión que no es sinónimo de catolicismo"

Oruro, Bolivia. (Enviado especial) El miércoles de ceniza en todas partes del mundo el catolicismo le pone un límite carnaval, pero en Bolivia indica que todo vuelve a comenzar. El Carnaval de Oruro se vive con profunda espiritualidad, con toda una cosmovisión andina desde el desentierro y el jueves de comadres hasta este llamado “domingo de la tentación”, que culmina con las ceremonias del entierro del carnaval.

En las celebraciones del Carnaval de Oruro conviven la espiritualidad, la devoción, los cultos y rituales con actos religiosos de fe y devoción, “no son sinónimos de catolicismo”, quizás por eso se extienden hasta lo que se llama “domingo de tentación”.

Es la mayor fiesta folclórica de Bolivia cada año hace honor a su declaración de “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad” por la Unesco. Tiene una sincretismo cultural (cultos al diablo de la Mancapacha) y de espiritualidad religiosa, por sus actos de ofrenda y devoción a la Vírgen del Socavón (Nuestra Señora del la Candelaria).

Nuevo Diario y Calchaquimix de Salta fueron invitados por el Sindicato de la Prensa de Oruro, en sus 50 años de vida, para descubrir y difundir las vivencias de las cuatro extensas jornadas de su carnaval peregrino, una manifestación única de danzas, cultura, folclore, tradiciones y mágica devoción.

En un punto es equidistante a la mayoría de los carnavales del mundo occidental, entendido como la adoración o liberación, donde cuatro días al año hay como una amnistía para el cuerpo y se está permitido hacer lo que quieras.

Su población de unas 350 mil personas que en carnaval por los visitantes sube al millón, transforma totalmente a una apacible y tranquila ciudad en un estruendoso tumulto de gente, con las consecuencias previsibles: todo se colapsa en Oruro, en especial durante las jornadas centrales del sábado y domingo de carnaval.

Sin duda en Oruro se vive todos los años la máxima manifestación folclórica de Bolivia y una de las más auténticas del Mundo. Este carnaval sorprende siempre a cualquiera, sea primerizo o habitué; nacional o extranjero.

Está en epicentro de Bolivia, en pleno altiplano, en Oruro, la ciudad minera por excelencia; denominada “Capital del Folclore de Bolivia”, por el aporte su cultural y ancestral que ofrece al mundo. Este carnaval tiene una singular espiritualidad que nada tiene que ver con el catolicismo.

Participan en total 52 agrupaciones que concentran a más de 20 mil danzantes peregrinos (vienen de todos los rincones de Bolivia) que recorren casi cuatro kilómetros por el centro de la ciudad hasta llegar a los pies de la imagen de la Virgen del Socabon, solo para pedir su bendición y agradecer sus favores. El peregrinaje, como así se le llama, se hace con su imagen, en el sábado de peregrinación o “entrada del carnaval”. Comienza a las 7 am y se prolonga a lo largo de una extensa jornada de 22 horas, es decir hasta las 5 am del día siguiente.

Es el carnaval de las diabladas, morenadas, tinkus, caporales y decenas de conjuntos folclóricos, con los miles devotos o peregrinos (casi como nuestra procesión del Señor y la Virgen del Milagro) que no solo bailan cargados de pesados pero lujosos trajes algunos cerca de 40 kg, sino están cumpliendo con sus promesas con fatiga, sacrificio y mucha fe.

En su esfuerzo y rostros de satisfacción se puede ver que tampoco danzan para los turistas o para la gente. Ni siquiera para el público orureño, sino para la vírgen. Para verlos sentados la gente llega a pagar de 200 a 500 pesos bolivianos ($400 y $1.000) por una silla. Ver este carnaval de a pie, es gratis.

Pasadas las cuatro agotadoras jornadas del 2015, luego del domingo de tentación todo vuelve a la normalidad. Todo culminó el entierro del diablo, de los zafras, de las divinidades que han salido del Mancapacha (profundidades de la tierra) como almas que vinieron a convivir con la gente.

Todos dicen simplemente “hasta luego carnaval anata” concebido como que la tierra es un ser vivo; hasta el próximo año cuando vuelva la hora de renovar este milenario pacto espiritual.

El mundo andino una vez más hizo su aporte cultural y reivindicó su compromiso con sus creencias relacionadas a la madre tierra “donde todo vive y la vida es sagrada”. El pacto espiritual se cumplió con el Carnaval de Oruro 2015, en una ciudad considerada la cuna de una de las civilizaciones más antiguas.

Medios, diabladas y morenadas

Calchaquimix y Nuevo Diario de Salta pudieron compartir este año una experiencia única con casi 500 periodistas acreditados de todo el mundo. El embajador de la China, Wu Yuanshan, con una gran comitiva en un palco especial quedó maravillado. Un equipo de producción norteamericano tomaron imágenes de la espectacularidad de las morenadas y diabladas para un filme las dos noches centrales, cerca de los palcos oficiales, en la plaza 10 de Febrero de Oruro.

Para esta llamada Obra Maestra de la Humanidad, llegaron miles de peregrinos cansados para agradecer a su santa patrona, con danzas, oraciones y cantos. Infaltables, las Diabladas de Oruro con sus diablesas y diablitos que algunas tienen una vigencia de 110 años de bailar y mostrar toda su gallardía y espectacularidad.

Las Morenadas fueron también el delirio del sábado de la peregrinación, junto a las expresiones comunidades incas, tobas, urus, afrobolivianos, diablesas, chapacos, tinkus. Todos convergieron para su manifestación folclórica para un recorrido de miles de devotos danzantes, en un emblemático territorio minero del Estado Plurinacional de Bolivia.

"Religión que no es sinónimo de catolicismo”

Oruro, Bolivia. La Iglesia siempre ha visto al carnaval como un mundo del imperio del diablo, del satanás, como un oscuro mundo de transgresiones morales. En las celebraciones del Carnaval de Oruro conviven la espiritualidad, la devoción, los cultos y rituales con actos religiosos de fe y devoción, “no son sinónimos de catolicismo”, quizás por eso se extienden hasta lo que se llama “domingo de tentación”.

En una reunión, antropólogos de Oruro consultados por este medio ayudaron a entender el espíritu de este carnaval. Sostienen que la Iglesia pone como límite del carnaval en el mundo, es el Miércoles de Ceniza cuando es Cuaresma.

“En este punto justamente la Iglesia dice: hiciste todo lo que has querido, has embarrado el mundo ahora en la cuaresma tienes que arrepentirte de tus pecados, vuelve a la racionalidad, al arrepentimiento. Todos tienen que vivir normalmente como todo hijo de Dios”.

Cuentan que en Oruro “la costumbre del baile comenzó hace más de tres siglos. En diferentes pueblos y comunidades rurales del país el carnaval es una fiesta con múltiples significados. En todos los casos esta celebración se asocia al tiempo de la reciprocidad del ser humano con la madre tierra y coincide con la época de la producción y la cosecha”.

Los danzantes llevan como parte de sus atuendos, plantas, mazorcas de maíz y otros productos. Se puede ver una policromía cultural. En Santa Cruz el carnaval se vive más como un deleite del cuerpo. En Oruro está fuertemente vinculado a un sincretismo cultural en torno a la Virgen, con espíritu ancestral, ritos y ofrendas”.

“El carnaval en Oruro no es un desfile carnestolendo. Los danzantes son peregrinos que aun bajo el fuerte Sol, con el frío de la noche orureña, con sacrificio y devoción, bailan para agradecer a la Vírgen y a la vez pedir parte de las riquezas de las profundidades al “Tío”, apodo que se le da al diablo, como un motivo de culto por su relación directa con los mineros. Según las creencias andinas el Tío es el dueño de las profundidades de los socavones de donde se extrae oro y otros metales preciosos”.

“Oruro ha ayudado a mantener el espíritu y la esencia de la cosmovisión ancestral. Este carnaval no remite únicamente al baile, trata de darnos una mirada global y plurinacional.

En la cosmovisión ancestral del mundo andino, en carnaval se cuida a la familia y la responsabilidad es permanente. Por eso en todas las ceremonias y rituales se va creando una conciencia de responsabilidad para crear y cuidar la vida”.

En carnaval el ser humano como tal se divierte y necesita liberarse. En cambio en nuestra “anata” decimos: te agradecemos, te chayamos mostrando una relación de respeto sagrado con todo nuestro entorno”.

  • Informe: José Acho
    info@saltalibre.net

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