El Grito Primal

noviembre 11 /2012
Lic. Carlos Liendro

Buenos Aires (Especial para Salta Libre) No se puede negar desde las imágenes la cantidad de gente que concurrió el 8N. Y sería un absurdo que el gobierno no prestara atención a este malestar. Pero ‘el día después’ tuvo diferentes interpretaciones. Los datos cuantitativos afirman que han salido a manifestar en todo el país, miles de personas, que las cadenas corporativas de televisión nos mantenían informados al instante. Pero había un detalle. No les daban micrófono directo a aquellos que fueron a mostrar su descontento. Lo que aparecía y se siguió viendo al día siguiente, fue algo editado. Así lo hizo TN y canal 13. Eran medidas preventivas.

Porque la verdadera angustia, como la de muchos miles de los que salieron a las calles, es que se sienten sin nadie que los representen. Son miles, pero están solos.

Quienes más sufrieron la impotencia fue la clase política. Puntualmente aquellos que llamaban a concurrir pero no iban. Muchos de esos políticos seguían los acontecimientos desde los estudios de televisión, opinando. Hasta Luis Brandoni (actor, ex diputado), que en una entrevista radial el día 7, decía que no iba a ir porque ‘tenía función’, al otro día fue a la marcha. Pepe Soriano su compañero de elenco, no. El pulso se media ese día por los twits, facebook , blogs y la radio se encargaba de difundirlos.

El showman- mercenario Jorge Lanata contó por su programa ‘Periodismo para todos’ (canal 13) que fue Ernesto Tenembaum (periodista, psicólogo) quien le dijo: ¿por qué no haces un programa sobre el odio? [1] Y así lo hizo. Como siempre estos análisis son unidireccionales. Este tipo de causa- efecto viene de un solo lado. Por lo menos es lo que refleja el ‘empleado del mes’ del grupo Magneto, sin sentir ninguna responsabilidad de lo que él se encarga de ‘agitar’ al millón que lo ven.

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El 9N, Tenembaum leyó entusiasmado al aire la nota de un blogero: “Al resto del país, no nos importó nada. No nos preocupó el calor agobiante, no nos importó la Pando, no nos importó Biondini, no nos importó Macri, no nos importó Altamira, no nos importó que nos tiraran falsos correos electrónicos alertándonos de posibles disturbios, no nos importó que nos llamen gorilas, golpistas, destituyentes, oligarcas, cipayos, vendepatrias, derechosos, fachos, corporativistas, anti democráticos, egoístas, ricachones, clase mierda, inconformistas, blanquitos, bien vestidos, señoras de Recoleta, clarinistas y procesistas. Porque cuando la gente se harta, no le importa nada y hasta es capaz de salir de la oficina, después de laburar nueve horas, para ir con ropa de laburo, en subte, con 38 grados de térmica, a pisar el asfalto en el punto más caluroso de la ciudad de Buenos Aires, sólo para decirle al gobierno que ya no se puede joder tan barato en nombre de los pobres. Pobres que, dicho sea de paso, el gobierno quiere tanto, pero tanto, que hace nueve años que los mantiene así: pobres.”  [2]

Como en el blog no figura el nombre de autor, se encargó de rastrearlo. Habló con él, en su programa (que va de lunes a viernes por radio Mitre) y le dedicó bastante tiempo: Llamó la atención que quería continuar en el anonimato. Por eso es bueno en los días que siguieron entender por qué fueron y quiénes no adherían. Tratar de entender las razones de los que salieron con la cacerola, con los carteles, con toda esa rabia. Aquellos tiempos de ‘piquete y cacerola’ ya no existen.

“Nosotros somos los corporativistas vendepatria, ellos son los que entregan los únicos recursos no renovables que tiene el país a corporaciones extranjeras. Nosotros somos los destituyentes, ellos son los que quisieron hacerle un juicio político a Scioli a tres meses de volver a ganar la gobernación. Nosotros somos los oligarcas, ellos son los únicos con derecho a forrarse en guita. Nosotros somos los fachos, ellos son los que corren a los tiros a los que se atreven a meterse con las mineras. Nosotros somos los anti patria, ellos son los que reprimen a los veteranos de guerra. Nosotros somos la clase mierda, ellos son los resentidos que se olvidaron de dónde vienen. Nosotros somos los tilingos, ellos son los que se mean sólo porque están frente a la Presidente.

Nosotros somos los egoístas que queremos ahorrar mientras hay pobres, ellos son los que la levantan con pala mecánica sin poder justificar ni un centavo. Nosotros somos las señoras de recoleta, ellos son los chetos de Puerto Madero. Nosotros somos la clase empresaria que no piensa en Argentina, ellos son los que votan a hoteleros. Nosotros somos los que no cuidamos al país, ellos son los que dilapidan la guita de los jubilados manteniendo empresas quebradas y administradas por tipos que cobran tres sueldos. Nosotros somos los golpistas, ellos son los que se cagan en el concepto de república. Nosotros somos los que nos quejamos de llenos, ellos son los que nunca están satisfechos con la que hicieron.”

El discurso del blogero seguía con ese hartazgo (que sirve como descarga terapéutica), y una enumeración detallada de lo que se escuchó y vio por medios antes del 8N, pero que finalmente no propone nada. Preguntaría ¿Quiénes son ellos? ¿Son toda la clase dirigente K? Hasta ahora estos discursos no piden destitución de ‘la yegua’ (como se vio en algunos carteles levantados por Cabildo y Juramento en Capital). Pero la presencia de Aldo Rico (ex carapintada, ex intendente, ex diputado) paseando por determinado programas (radio y televisión) y levantando sus consignas de represión y toma del poder, alertan a cualquiera. [3] Seguramente en el 2013 podrán votar para cambiar a los que están en el Congreso. Entonces: ¿Tendrán confianza en la democracia y en sus instituciones? Porque la verdadera angustia, como la de muchos miles de los que salieron a las calles, es que se sienten sin nadie que los representen. Son miles, pero están solos.

El problema es la oposición política: ¿Qué les pueden decir, los Duhalde, Amadeo, Macri, DeNarvaez, Carrió, Moyano, Barrionuevo, Venegas, Biolcati, Cobos? ¿Le podrán decir: voten por nosotros que los vamos a tranquilizar? La incertidumbre, el desamparo es la falta de alguien que los represente. Este fenómeno de la ‘psicología de masas’, ya se ha visto en otros lugares. Bertolt Brecht [4] escribía al ver a los sectores medios en la Alemania del inicio de la década del 30 (ante la inflación, el derrumbe de la bolsa, los millones de desocupados) que un ‘burgués asustado es un fascista en potencia’ .

Eso es lo que hay cuidar de la salud de la democracia. Que los grupos sociales medios (con sus reclamos en su mayoría individualistas) al no poder golpear los cuarteles- como se ha hecho aquí desde que el salteño Uriburu tiró a Yrigoyen- no quede entrampado con la corporación mediática. El grupo Clarín es un Estado dentro del Estado. Ya le hizo un golpe a Alfonsín por 1989, y ahora se sabe más sobre la venta de radio Mitre y la derogación del artículo donde se impedía la concentración oligopólica de los medios. Apenas llegó el menemismo fue lo primero que firmó, antes de regalar YPF, los ferrocarriles, aerolíneas, la marina mercante, etc.

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¿Qué significó esta marcha para determinado grupo social? Porque de lo que ya no podemos negar es lo clásico de nuestro país: la fragmentación, la estructuración por intereses sociales: ¿esto es lo irreconciliable entre nosotros? En estos últimos años se ha instalado una ‘guerra de guerrillas’ entre quienes poseen los medios de producción (el Estado, las corporaciones empresariales, los sindicatos) y cómo se van a distribuir sus campos de influencias.

Aquí se juega la captación, la manipulación, ante la vieja pregunta de siempre: ¿dónde está la verdad?, ¿quién tiene la tiene?, ¿la verdad para quién? Porque ante tanto reclamo- donde esta marcha se transformó en una inmensa catarsis [5]- lo que este grupo social ha planteado es el ‘qué’. No ha podido plantear el ‘cómo’ .

¿Cómo se hace?, ¿cómo se puede implicar aquel ciudadano que fue a manifestar por la inseguridad en su barrio? ¿qué se podría proponer? Lo que quedó demostrado (en la edición que realiza la productora oficialista de ‘TVR’, ‘Duro de domar’, ‘6,7,8’), es cómo la gente responde con frases automáticas, de las que escuchó por el grupo corporativo (frases de la propaganda de Clarín referidas a la ‘libertad de expresión’, de Lilita Carrió, del Lanata radial y dominguero, no el imitado por Capussoto). Eso deberían aprender los adolescentes en las escuelas hoy con sus notebooks: como decodificar el mensaje, para entender de dónde viene, cuándo y quién lo produce .

Existe una amplia diferencia en cómo se trasmite un acontecimiento por televisión y por un medio escrito. La periodista Cynthia García (desde el programa ‘6,7,8’) en un acto de valiente desafío kamikaze, salió a entrevistar a la gente que estaba en la Plaza de Mayo. Buscaba razones. Tenía el micrófono abierto para trasmitir en directo. Una buena estrategia del oficialismo mediático, para mostrar no solamente esas razones si no todo lo irracional, lo que le gente repite como discurso que le han instalado los medios.

Por ‘youtube’ circulan dichas entrevistas y se pueden volver a ver el tipo de respuestas donde el reclamo es lo particular sobre lo social. La seguridad económica es amenazada por quienes reciben los beneficios de un Estado que ha dado seguridad social a otros sectores que viene de años postergados . Una de las frases era “con mis impuestos no voy a mantener a esos vagos que toman todo el día cerveza” (en referencia a quienes reciben planes sociales y hacen trabajos municipales). Si se hiciera un listado de todos los reclamos de quienes salieron, convergen en lo económico (el tema de la paridad cambiaria, la inflación).

El reciente libro de Alfredo Zaiat [6] (economista, periodista) es un aporte en otro tema clásico de los argentinos: ‘acumular’ capital en dólares. Nos compara con Brasil donde esta ‘costumbre cultural- existencial’, no existe. Es el eterno ciclo a los que las verdaderas clases dominantes nos han conducido: ciclos donde después de un período de tensión en lo económico- social, todo se devalúa. Se empieza de nuevo con estas reglas. Muchos grupos económicos poderosos lo han hecho, lo hacen y lo quieren seguir haciendo.

Las clases medias desde 1930 son rehenes de ese funcionamiento. Las tienen bien disciplinadas hasta en esa forma de pensar. Una pequeña rasgadura en ese modelo cíclico que se afirmó en la década del noventa, empezó a agitarse con otros grupos y movimientos sociales. En otro tiempo a esto lo llamaban lucha de clases, pero como en esa canción de Serrat: ‘esos no se han enterado que Carlos Marx está muerto y enterrado’ [7].