El circo abierto de Olmedo

diciembre 1ro /2010
José Aguero Molina

Olmedo Show

Una de las tácticas de la manipulación ideológica consiste en cambiar el sentido de las palabras, mutando su etimología por una que le sirva al manipulador. Como resultado, personajes impresentables pasan a ser héroes de la sociedad, gurúes impensados a los que –sin que nadie entienda cómo- la máxima dignidad les queda a un paso.

Aterra pensar que el único modo de interesar a la gente en su propio futuro sea pagarle el circo...

Durante la última década, por ejemplo, la retorcida interpretación de los ‘70 ha permitido encumbrar tanto a falsos guerrilleros de revolución financiera como a genuinos luchadores, sin más dialéctica que la confrontación. Unos y otros, perversos cada cual a su manera, se apropiaron del sentido de lo admirable, destruyendo a cambio lo que es digno de admirar.

En idéntico contexto, ahora se habla de los Cabildos Abiertos, engañando con el mal uso del concepto en la antesala de una nueva degradación: en vez de grandes ideas sustentadas por grandes pensadores, un show supermercadista; hoy, tanto da repartir premios, presentar cantantes y repartir gorritas, como prometer cambios sin la menor viabilidad presupuestal. Con tal de llenar la plaza, todo vale, mientras lo pueda pagar.

Sin embargo, un Cabildo Abierto era otra cosa. Según aprendí en la escuela, fue una modalidad extraordinaria de reunión de los vecinos, en caso de emergencias o desastres. En las guerras por la Independencia, jugaron un rol decisivo para destituir a las autoridades coloniales y establecer gobiernos autónomos.

¿Nota el lector la profunda diferencia que hay entre aquellas valientes acciones y el actual tinellismo politiquero?

En un Cabildo Abierto se tratan temas de interés que involucran a la comunidad, como el asfaltado de una calle o el arreglo de un parque, no el interés eleccionario de alguien. De hecho, como lo que prima es lo que le importa a la gente, esta debe estar representada por un vocero, o por varios, cuando son varias las peticiones o inquietudes.

Simular ser el intérprete de las necesidades del pueblo, sólo a efectos de usarlo para el propio interés, no es un Cabildo Abierto; sólo es lo mismo de siempre. Hitler también hablaba de la familia, de la seguridad y de las viejas costumbres, porque son conceptos sensibles a todas las personas de todos los tiempos; más aún, no hay tirano que no haya utilizado este tridente intelectual, sin necesidad de agregar al engaño la fantasía de un Cabildo Abierto.

Finalmente, no imagino a Juan José Castelli, Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano reclutando a la "Bomba" Tucumana para convocar al pueblo. Aterra pensar que el único modo de interesar a la gente en su propio futuro sea pagarle el circo; de ser así, la mayoría de los ciudadanos quedaríamos fuera de la posibilidad de conformar una nueva dirigencia para el país.

Abramos los ojos, leamos la historia: nunca, nadie ha sido como parecía.

  • José Agüero Molina
    Escritor y periodista