El consumo de paco crece en Salta

Melina Sola
mayo 17 /2012

Reafirman que Juan Manuel Urtubey no tiene voluntad política para luchar contra el flagelo del paco. La prevención ya no alcanza y sin recursos ni planificación la lucha se pierde. Actualmente los barrios marginales de Salta se convirtieron en tierra de narcos y proliferaban “las cocinas” donde se procesa pasta base y se la estira para la venta al menudeo entre adultos y niños. Las madres de chicos adictos dicen que los tratamientos de rehabilitación no se mantienen en el tiempo. La adicción creció tanto que en los barrios de Salta se puede conseguir droga a toda hora.

Los barrios marginales de Salta son tierra de narcos y proliferaban las cocinas donde se procesa pasta base y se la estira para la venta al menudeo.

No se puede menos que mirar con angustia lo que está ocurriendo en la Europa actual, cuando los coletazos de una crisis similar ocurrida en Argentina todavía nos golpean. El crimen organizado y el narcotráfico, instalados como una industria nacional desde aquella época de ajuste neoliberal, todos los días socavan los derechos de buena parte de nuestra sociedad. La violencia, la pobreza y la falta de infraestructura básica, azotan a los habitantes de muchos barrios de la capital salteña, tanto como a quienes viven en una villa miseria porteña. Esas condiciones son claves para el desarrollo del flagelo de la droga, más allá de la política de seguridad, que es otro tema complejo.

Desde los inicios del primer gobierno de Juan Manuel Urtubey en 2007, se creó la Secretaría de Lucha contra las Adicciones, un hecho que sin dudas marcó un avance respecto de la gestión anterior cuando sólo había un programa dedicado a financiar rehabilitaciones esporádicas. Pero este puntapié inicial junto con la puesta en funcionamiento del Cepris (Centro Provincial Integrador Sanitario), no fue debidamente acompañado por el tratamiento de la problemática social de fondo, a juzgar por la persistencia del problema. Es decir, sigue creciendo el número de niños y jóvenes consumidores de paco, quienes logran rehabilitarse no pueden sostener su tratamiento en el tiempo porque la situación familiar y la vida comunitaria no son adecuadas, y además la droga pasa la frontera y se vende en los barrios todos los días.

"Falta de voluntad"

Gustavo Farquharson

El diálogo con Gustavo Farquharson, el primer funcionario que estuvo al frente de la secretaría y que renunció dos años más tarde, no es alentador. El militante del movimiento Libres del Sur, antiguo aliado del gobierno, dijo que mientras estuvo en el organismo jamás se pudo reunir con el gobernador, a quien atribuyó “falta voluntad política” para trabajar en el tema adicciones. El ex funcionario relató el sinfín de problemas que debió enfrentar durante 2008 y 2009, con un presupuesto inferior al 0,1%. Dijo que el dinero público “apenas alcanzaba para pagar los sueldos de los profesionales” y agregó: “teníamos que poner la cara y no podíamos resolver los problemas”.

Farquharson relató que durante su gestión como secretario de adicciones “ya se empezaba a debatir la despenalización del consumo y que la Provincia de Salta, como miembro del COFEDRO (Consejo Federal de Drogas) debía tomar posición”, pero que la única respuesta que obtuvo de Urtubey sobre ese tema fue: “hacé la plancha”, un mensaje que el mandatario le envió a través de una secretaria. “El problema es que no hay planificación, se solucionan los temas a los ponchazos”, explicó.

Lo que se hace no alcanza

Un recorrido por las jornadas de prevención que llevan adelante la municipalidad, el gobierno provincial y las organizaciones no gubernamentales, nos permite comprobar que existen profesionales formados en la materia, que están trabajando y que hay mucho interés por parte de la comunidad. Pero la prevención es sólo una parte del trabajo. También hay que ocuparse de la asistencia a los adictos, el respaldo a sus familias, el trabajo comunitario, el desarrollo de infraestructura y en el combate al narcotráfico. No es soplar y hacer botellas.

Bueno es reconocer que la puesta en marcha del Cepris fue un avance en la materia. El centro funciona bajo la coordinación de la Secretaría de Salud Mental y Abordaje Integral de las Adicciones, también creada por el gobierno de Urtubey bajo la dependencia del Ministerio de Salud Pública. El centro asistencial cuenta con 12 camas para varones y 12 para mujeres, y está ubicado en el predio del hospital materno infantil. La inauguración de esta infraestructura llegó cuando la cantidad de adictos al paco ya era una epidemia y en buena parte, gracias a la presión de los medios de difusión. Pero llegó.

Lamentablemente, a esa altura del partido, los barrios marginales de Salta ya se habían convertido en tierra de narcos y proliferaban las cocinas donde se procesa pasta base y se la estira para la venta al menudeo. El negocio ya es parte de la economía familiar en algunos barrios. El sol no se puede tapar con un dedo, ya es hora que se tomen cartas en el asunto.

  • Melina Sola, periodista
    Especial para Salta Libre.