El desfile de la indignidad

Daniel Tort
abril 7 /2014

Urtubey con el Embajador de EUA

Primero fue el gobernador Daniel Scioli, luego el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, más tarde el diputado Sergio Massa y finalmente el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey. Todos en fila, de manera prolija y sumisa, frente al llamado Concilio de las Américas, a rendir examen de pleitesía y dependencia.

Examen de pleitesía y dependencia en EUA

La independencia económica, la soberanía política y la justicia social son solamente eslóganes de contenido cero, frente a la humillante escena del desfile de la indignidad.

Los cuatro perfilados como presidenciables para el 2015, viajaron a su turno a prometer rentabilidad en las inversiones, más endeudamiento, compromiso de obediencia, y amistad casi carnal. Lo que se dice una serie abyecta de bajezas ante los ojos del mundo para que no queden dudas de que lo que se avecina con el recambio del próximo año es otra vez sopa.

La cobertura mediática se hizo a través de la denominada RAP (Red de Acción Política), una fundación supuestamente sin fines de lucro que recibe donaciones de otras ONG internacionales y de empresas nacionales y multinacionales, que tiene una clara visión liberal de los candidatos que promueve con su actividad.

A su vez el denominado Council Of The Americas a donde los presidenciables fueron a rendir examen de subordinación, es la entidad lobista más poderosa de los Estados Unidos, signada por la dirección y conducción de engendros como John Negroponte de triste historial en la America Latina.

Desde una visión estratégica de la nacionalidad, y recordando los principios que inspiran a la llamada doctrina justicialista, parece que los candidatos o no los recuerdan o han abdicado de los mismos.

La independencia económica, la soberanía política y la justicia social son solamente eslóganes de contenido cero, frente a la humillante escena del desfile de la indignidad.

Recordar la historia del nacimiento del llamado Movimiento Nacional Justicialista, nos puede dar imagen somera del contraste operado desde aquélla época hasta el presente.

El IAPI (Instituto Argentina de Promoción del Intercambio), creado en 1946 operando bajo la dirección de Miguel Miranda, y en conjunto con el Banco Central para controlar el comercio exterior y direccionar el crédito productivo, es hoy un área manejada por especuladores de bolsa de cuarta generación, que en ligazón con bancos transnacionales son los dueños de la economía.

La Junta Nacional de Carnes creada en 1933 y luego integrada al mencionado IAPI que fuera disuelta en 1991 por orden de La Rata (*) ya no es la reguladora del mercado de hacienda que es manejado desde los terrenos usurpados por la oligarquía a la Nación Argentina, y con la arbitrariedad cerrada y oligopólica de la Sociedad Rural Argentina.

La Junta Nacional de Granos que también formara parte del IAPI y disolviera el presidente de la década infame de los años noventa, contrasta hoy con el manejo grosero de empresas extranjeras que no solamente controlan la siembra serial de transgénicos, sino todo el mercado exportador de cereales.

Esto principalmente a cargo del pulpo Cargill y sus controladas como Monsanto y otras, con las cuales manejan la propiedad de las semillas, la tecnología de implementación, los plaguicidas, la comercialización, la industrialización, la privatización de las hidrovías para la salida de los productos, y lo que es peor a todo ello, dicta las políticas públicas para el esquema del saqueo.

La política nacional en tanto, en una casi confesión del fracaso total del mega canje Kirchner-Lavagna de 2005, y de que el desendeudamiento anticipado de 2010 ha sido una mentira, negocia a puertas cerradas con los holdouts, el CIADI, Repsol, el Club de Paris, el BIRF (Banco Mundial) el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), y la CAF (Corporación Andina de Fomento), todo apuntado a regularizar el crédito externo y terminar de conciliar con el FMI, cuyo anticipo ha sido admitir el nuevo índice de precios.

Para acomodar los parámetros que los organismos de crédito imponen, el gobierno nacional operó la devaluación del 20%, aumentó las tasas de interés para reducir el circulante en el mercado interno –dos medidas netamente liberales- congeló paritarias en el 25% de techo, aumentó tarifas quitando subsidios, y toma constantemente del Banco Central dinero líquido a cambio de letras del tesoro que claramente hoy no se pueden saldar, por lo que a la deuda externa que se paga serialmente –Cristina dixit- hay que sumar la interna de bonos que se oculta bajo la alfombra.

Este es el panorama nada alentador que los candidatos han ido a prometer ante los dueños de la economía imperial, asegurándoles a los capitostes de la transnacionalidad económica, que no solamente no lo cambiarán sino que hasta están dispuestos a profundizar la dependencia. Ha sido una especie de competencia de quién prometía ser más servil para lograr contar con el apoyo mediático de los multimedios controlados por esos mismos grupos económicos, sin los cuales no se puede ni soñar sostener una campaña presidencial con posibilidades.

Por eso será tal vez que todos los candidatos, nuestro gobernador entre ellos, hace años que no hablan de independencia económica, ni de justicia social ni de soberanía política.

Ahora todos ellos tienen unificado el mismo banal y tibio discurso de inclusión, solidaridad, lucha contra la pobreza y otras frases vacías, a sabiendas de que habiendo resignado los postulados básicos del movimiento al que dicen pertenecer, han admitido el sometimiento cobarde a otras variables que justamente viven de no incluir a los demás.

Así se sostiene el esquema que se basa en generar acumulación como contracara de la pobreza de la mayoría, que sirve para sostener el clientelismo de los que dicen que nos gobiernan, pero que con estos ejemplos desvergonzados muestran que abierta e inmoralmente se han resignado a oficiar solamente de baratos y convenientes mandaderos del imperio.

  • Daniel Tort, abogado y periodista
    tdaniel@arnet.com.ar