El dolor mitigado por la memoria de la tragedia

julio 27 /2007
José Acho

(Ledesma, Jujuy, enviado Especial) Como un símbolo más de la resistencia, el logo o isotipo del Ingenio Ledesma, con la leyenda "Ledesma mata" quedó impreso en todos los sitios posibles (postes, arboles, empresas, carteles) del trayecto de ocho kilómetros que unen a Calilegua con Libertador General San Martín en Jujuy. Esa mismo distancia fue recorrida por un gruesa y nutrida columna integrada por cerca de cinco mil personas. Este ritual cumplió su vigésimo cuarto año, como una procesión de la memoria contra el olvido y como una condena impuesta por los cientos de detenidos y desaparecidos, en la zona Norte del país. La marcha, presidida por varias Madres de Plaza de Mayo, fue seguida con paso lento entre cánticos y expresiones contra la impunidad y el dolor que se mezcló con la alegría por el recuerdo cada vez más vivo. La adhesión estuvo nutrida de miles de personas, militantes de derechos humanos, organizaciones sociales que se integraron a la marcha del Apagón y al pedido de verdad y Justicia. El Centro de Acción Popular Olga Marquez de Aredez (CAPOMA), cumplió otro año de una marcha que se constituyó en una de las más convocadas de nuestro país.

Símbolo de la resistencia, alegría de la memoria en una procesión contra el olvido y la defensa de los Derechos Humanos. La marcha del Apagón se concretó una vez, como la voz de un pueblo que se niega al olvido y que clama por la verdad y la justicia.

En la densa columna un grupo comprometido con los Derechos Humanos recorría de Calilegua a Libertador General San Martín. Entre ellos marchaban cientos de familias destruidas por los genocidas administradores de la violencia de una etapa oscura de la Argentina.

Recordé que en la historia existe aun la persistencia del odio por la vida particular y por un sector de la comunidad mas necesitada. Pensé en los justos, en la alegría de la memoria, en esos seres con su dinámica del vertigo y esa actuación ante la perdida irreparable, la tragedia y el quiebre de la historia.

A lo largo de la columna compuesta por cerca de cinco mil personas, miré a las verdaderas víctimas. Cerca de una decena de madres marchaba al frente de la tristeza, sosteniendo la bandera con el pedido eterno de la verdad y justicia. Ahí estaban caminando lentamente como lo hicieron toda su vida. Las madres de las lágrimas, sus rostros arrugados por la tristeza, un destino negro al que tuvieron que sobrevivir por la mano dura de sus victimarios.

Fue tan solo una marcha más, pero también fue otro momento en que las víctimas creyeron dejar de serlo. Un tiempo de paz y sonsuelo de sus muertos y de quienes se transformaron en sus verdugos. Ellas vivieron el horror del horror, supieron de la cureldad humana.

Durante los ocho kilometros a cada paso vi las acciones firmes del cerrado grupo barrial organizado por la CTA de Jujuy "Tupac Amarú". Con sus cánticos demandantes, marcharon saltando, levantando sus manos con sus puños cerrados clamando también justicia social.

Busqué no perderme muchas de las imagenes más notables. Percibí los estados emocionales, la energía, la firmeza, esa intensidad de la memoria. Sobre las acciones más relevantes, vi grupos realmente despojados del odio y noté en ciertos momentos alegría por el acompañamiento y la paz encontrada en la consolación.

En medio de los actos y los discursos, el pedido único, inclaudicable, castigo a los culpables de los crimenes de lesa humanidad en los apagones del terror del departamento Ledesma, Jujuy, durante la última dictadura militar. De la conmoción, en todos los personajes actores de la manifestación, encontré algo que se niega a desparecer: el dolor, una emoción imposible de controlar. Pero por momentos sentí en esa memoria viva, un dolor mitigado.

Por todo el trayecto de la marcha, la historia negra se encontraba a cada paso impreso en los volantes dedl Centro de Acción Popular Olga Marquez de Aredez (CAPOMA), organizadores de este nuevo encuentro.
Todos podían leer para no olvidar. Alli se contaba lo sucedido.

En la noche del 27 de Julio de 1976, la usina de Libertador General San Martín corta el soministro electrico en todo el departamento , mientras policías, gendarmes, militares y capataces de Ledesma comienzan a allanar y saquear viviendas en los pueblos de Libertador General San Martín y Calilegua.

En vehículos de la empresa Ledesma son trasladados más de cuatrocientos trabajadores, estudiantes y profesionales a los galpones de mantenimiento del ingenio azucarero, donde permanecen días y meses atados y encapuchados.

Tras la tortura e interrogatorios, algunos son liberados, otros son enviados a las comisarías o cuarteles militares; otros aparecen en cárceles de distintas provincias. Tres tumbas han sido halladas en Galilegua. Treinta personas permanecen desaparecidos.

Por ellos, por los 30 mil detenidos-desaparecidos, se realiza hace 24 años la Marcha por la Justicias, contra la Impunidad, en la Jornadas de Derechos Humanos y Cultura en Libertador General San Martín, Jujuy.

No faltaron los grupos, ni los personajes necesarios. Todos asistieron a la cita que ya tiene una historia de 24 años. Al frente marcharon Rodolfo Matarolo, sub Secretario de Derechos Humanos de la Nación. Sosteniendo el cartel tradicional, encabezaron las madres y familiares de detenidos y desaparecidos. Las Madres anfitrionas que aun quedan vivas: Rita Garnida de Libertador General San Martín y Amanda de Carrazana de Ledesma. De otras provincias vinieron las Madres de la Línea fundadora, Norta Cortiñas de Capital Federal, Edna Ricetti de La Plata, Mirta Baravalle de Capital Federal, Emi Dambra, madre y abuela de Córdoba y Marcela Egues de García de Viedma.

Los grupos juveniles murgueros que se sumaron desde Buenos Aires dijeron presente con sus carteles, que los presentaron como "Los Verdes de Monserrat" y "Los Pitucos " de Villa el Parque y Devoto. Seguidos de los grupos sociales de la UNSa, La CONADU Histórica ADIUNSA de Salta y Jujuy, las organizaciones barriales de la CTA. CCC, Partido Comunista, entre otros.

Los actos sobre los objetivos no desaparecieron. Los duros discursos se renovaron. En el medio de las consignas propias de la marcha, tampoco faltaron la denuncia por los actuales atropellos a los grupos originarios, las injusticias sociales, los abusos de poder, la acciones contra la contaminación ambiental de las empresas azucareras y los efectos devastadores que provoca sus residuos y las fumigaciones, en la salud de sus habitantes, como tampoco las nuevas formas que adopta la violencia sobre la comunidad. Los nuevos horrores, despues del horror...

.*Texto y Fotos: Salta Libre