El escudo mediático

mayo 4 /2015
Lic. Carlos Liendro

Desde hace tiempo se vienen denunciando los talleres clandestinos en Capital Federal [1]. “Trata de personas con fines de explotación laboral” y “reducción a la servidumbre” es el nombre técnico-legal de estas figuras delictivas. Suena más que obsceno y sospechoso, que las denuncias y las causas que se vinieron realizando hayan caído en el olvido y cajoneadas. Con la muerte de dos menores en estos galpones de trabajo esclavo (donde vivían con sus familias), el tema ha vuelto a estar en los medios.

Un ex gobernador contra-atacó con sus propios medios de comunicación realizando una cámara oculta contra quienes lo denunciaron. Así funcionan los medios. Todo gira en como generar un escudo que los cubra.

Al día siguiente de las elecciones, luego de los bailes y globos amarillos que festejaban el triunfo del PRO, se conoció esta tragedia evitable. El lunes en uno de los programas (“Insufribles”) de América TV, que va por la noche- hasta los sábados- una de las representantes del PRO (que no era de los ganadores en CABA) tuvo que salir a dar algunas explicaciones. Lo poco que sabía sobre el incendio de esos talleres que no están declarados y que tienen cientos de personas de Bolivia trabajando en negro, era que no había denuncias. La típica respuesta del burócrata de la política fue que a ellos no les correspondía inspeccionar.

Que para eso estaba el ministerio de trabajo, la policía federal, otros organismos. Se le informaba que tenía denuncias de “La Alameda” (organización civil) en septiembre de 2014, a un juzgado, a lo que respondía: “que el juzgado no les había informado”. Nunca se hicieron inspecciones municipales. Las denuncias de todos esos talleres fuera de la ley, ya tienen causas desde 2009. Uno de ellas ha sido las que implicaron a la mujer del actual alcalde de la Capital. Esa causa fue cerrada. El funcionario que intervino en ese momento es actualmente funcionario de Macri. Así funcionan los dispositivos del poder. Foucault de manual: el poder como impunidad de los que mandan [2]

¿Por qué hay cientos de estos talleres textiles clandestinos?, sería una de las preguntas iniciales. Alguna de las respuestas sería: la reducción de los costos de producción de las empresas. Una manera de tercerizar que tienen las empresas de marcas líderes para que otros hagan la fase final (costura) y abaratar costos. El otro punto es la falta de control del Estado (para este caso, gobierno de la ciudad) como responsable. Estos controles se fueron “aflojando” durante los gobiernos de Macri. Algunos inspectores vienen realizando denuncias que luego son “guardadas”. Allí comienza la cadena de encubrimientos. Por eso algunos llaman a la muerte de estos dos niños en estos lugares (donde se calculan veinte mil costureros sometidos a condiciones infrahumanas), como un nuevo “Cromañon”.

Al comienzo eran administrados por coreanos, que tenían máquinas que compraron a empresas que se iban desmantelando después del 2001. Actualmente son los mismos compatriotas bolivianos quienes traen gente de su país a trabajar en estas condiciones.

Se conoció en estos días como trabajaban peones rurales en una estancia de Misiones (no hubo ninguna denuncia de parte del sindicato de peones rurales que dirige el “Momo” Benegas, tampoco ningún medio de la “corpo” lo consulta por estos temas). La denuncia fue hecha hace un año por “trata y explotación de personas”. El dueño y patrón es el actual aliado de Massa, ex socio de Macri, ex gobernador de Misiones, Ramón Puerta. Se realizó una inspección “in situ” por la fiscalía provincial, donde se encontraron 60 trabajadores sin registrar, 40 de ellos vivían en carpas en forma animal. El ex gobernador contra-atacó con sus propios medios de comunicación realizando una cámara oculta contra quienes lo denunciaron. Así funcionan los medios, cuando se sabe quién es el que los maneja. Todo gira en como generar un escudo que los cubra.

Ahora comienza de nuevo la “tinellizacion” de la política, “Gran hermano”, con el mismo formato de otros años, pero con otra producción y en otro canal. No pudieron decir cuánto fue lo que han gastado [3]; pero los conductores de América TV, estaban muy sensibles cuando Luis D’Elia hizo una referencia a como estos programas eran monitoreados por la CIA y el Mossad.

Esta idea de complot no es nueva (D’Elia se refería como elemento “distractor”; de cómo en el modelo que tiene ese canal todo se corta para pasar a escenas de “Gran hermano”, que durará tres meses, y de cómo se maneja a un determinado sector de público jóven), lo nuevo fue como salieron enojados a responder los que manejan los programas de chimentos (como antes se los llamaba), que han sabido en estos años, entrecruzar la política con el espectáculo como productores. Ellos saben que a los políticos les gusta y necesitan de las cámaras, pero también hay algunos que saben tener límites. Fueron tentados a ir al “bailando” de Tinelli, pero no irán. La política se hace en otro lado y de otra forma dicen.

Desesperados están algunos periodistas tanto de los medios hegemónicos, como de los que apostaron por Massa (léase América TV). Un ex periodista deportivo, que ahora conduce a “Animales sueltos” por ese canal, le pedía permiso, para mencionar como un empresario de juegos (casinos y bingo) que se pinta de “amarillo y azul”, le había solicitado que se bajara de la candidatura a presidente. Las deserciones de los intendentes del conourbano que antes estaban con massita y se pasan al PRO, ya no pueden ocultarlo (su candidato en Capital perdió y en Mendoza tampoco le fue bien). Lo que buscan en estos medios es que uno vaya a Nación y el otro como gobernador de la provincia.

Así lo impusieron (como imagen pero sin hablar profundamente de la ideología que representan) en la interna del PRO (el “guasón” Larreta vs Michetti) como si fueran los únicos candidatos y ahora ECO y PRO como si fueran opuestos y son complementarios. No dicen que van a hacer. Pero no son la vidriera del país. Esto es algo más que quieren imponer: una falsa alegría, un efímero bienestar, el pensar en su propio provecho, repitiendo algunos clichés del ultra liberalismo que repiten lo que queda de Cavallo.

Para estos desesperados periodistas van por todo o nada. No existe la verdad, siguen fomentando la confusión y las divisiones. Nunca los han cuestionado tanto, porque la gente fue entiendo que ellos actúan según sus intereses. Y sus intereses en estos últimos años han visto caer sus negocios (y el de las empresas de la que son empleados), sus privilegios y sus cuentas en los bancos [4]