En Salta mueren niños por hambre. ¡Siempre!

marzo 13 /2013
Lectores de saltalibre

Esporádicamente algún medio periodístico porteño recuerda que en Salta mueren niños por hambre. En estos días ha visitado la provincia el periodista Jorge Lanata. Si la motivación para estas notas es una real preocupación por la salud de los niños salteños (ojalá así sea), o hay otro objetivo subyacente, o se trata de un mero interés comercial por la noticia que vende, se puede discutir.

Las estadísticas de la Provincia así lo demuestran. La página de la Dirección de Estadísticas, que había desaparecido de la Web hasta hace unas semanas), muestra datos preocupantes.

Lo real y lo que suele ocurrir es que, pasado un tiempo durante el cual las autoridades informan que van a tomar medidas y designan a algún funcionario para hacerse cargo, el ruido mediático se acalla y todo vuelve a estar como antes. O sea los niños siguen con hambre y siguen muriendo, en la tierra que produce toneladas de soja para alimento de chanchos!

Las estadísticas de la Provincia así lo demuestran. La página de la Dirección de Estadísticas, que había desaparecido de la Web hasta hace unas semanas), muestra datos preocupantes.

Si bien la desnutrición infantil ha tenido un leve descenso entre 2010 y 2011 (11 % a 10,6 %), hay 2 elementos que preocupan: uno es que la cantidad de niños de 1 a 5 años controlados por los agentes sanitarios ha ido disminuyendo en los últimos años y en 2011 es el 46 %, o sea más de la mitad de los niños salteños de 1 a 5 años no son controlados en su estado nutricional.

  • ¿Cómo se puede disminuir la desnutrición si no se hacen los controles para detectarla?

El 2º elemento preocupante es que, en el análisis por zona sanitaria, la cantidad de niños desnutridos ha disminuido en la zona norte y centro, pero ha aumentado en la zona oeste y sur. En el oeste hay 88 niños desnutridos más que en 2010, en la zona sur el aumento fue de 77 niños. De las zonas norte y centro provenían los casos de desnutrición que han tenido en los últimos años repercusión mediática y, probablemente allí se han dirigido las escasas políticas públicas para paliar este flagelo.

¡Se vistió un santo y se desvistió otro!

Un dato mas grave aún es el aumento de la mortalidad infantil. Como se sabe la mortalidad infantil es uno de los indicadores del estado de salud de una población; es una tasa que se calcula relacionando la cantidad de niños menores de un año fallecidos, con la cantidad de nacidos vivos. Su procesamiento es lento ya que los datos surgen de los certificados de defunción del Registro Civil. Hoy tenemos la información de la mortalidad infantil del año 2011. Y lo preocupante es que ha subido con relación a la de 2010.

  • Mortalidad infantil año 2010: 12,5 por mil nacidos vivos
  • Mortalidad infantil año 2011: 13,7 por mil nacidos vivos

En 2011 murieron 379 niños menores de 1 año, lo que representa 32 niños más que en 2010; mientras el gobierno parece mas preocupado en no difundir estos datos que en evitar las muertes.

También nacieron más niños de bajo peso (o prematuros), lo que habla de insuficientes controles en los embarazos, o de mala salud de las madres embarazadas.

Han aumentado además los casos de Chagas en recién nacidos, así como los de sífilis congénita, las bronquiolitis en menores de 2 años y las diarreas infantiles.

En conclusión, aun partiendo de cifras oficiales de las cuales el INDEC nos ha acostumbrado a desconfiar, no podemos decir que la salud en Salta va por buen camino.

Por fuera de las estadísticas oficiales, los datos son aun mas crueles: en un relevamiento realizado por la parroquia de la Misión San Francisco de Pichanal entre los años 2009 y 2011 murieron por desnutrición 31 pequeños guaraníes.

Es sabido que el estado de salud de una población no solo depende de las medidas que tome el ministerio del área, sino que es la resultante de múltiples ingredientes como: la provisión de agua potable, el tratamiento de las excretas, la vivienda adecuada, el medio ambiente saludable, el nivel de ingresos en el hogar que permita cubrir la canasta básica.

Pero para atender la urgencia de los niños con hambre, hay un solo y sencillo remedio inmediato: ¡Comida! Esa debería ser, hoy por hoy, la prioridad de cualquier gobierno.

Maria Lapasset

Unidad Popular en el FAP

Correo: unidadpopularsalta@gmail.com

Ver nota relacionada: La reiteración de una farsa