“En boca de mentiroso, lo cierto se torna dudoso”

Daniel Tort
septiembre 24 /2012

Se conoce que el objetivo del quehacer político, sería ascender de manera consciente en la sociedad para conseguir el cumplimiento de nuestras metas e intereses, personales y particulares, a través del convencimiento de que estos aportarán y contribuirán al mejoramiento de la sociedad (humana) en general. La ética culmina en la política sentenciaba Aristóteles.

“Un Estado de justicia, en donde cada clase ejercita sus funciones en servicio del todo, se aplique a su virtud especial, sea educada de conformidad con su destino y sirva a la armonía del todo” (Platón).

Así entonces, el grado superlativo del ejercicio de los principios éticos se desarrolla en esa actividad. O mejor sería decir que debería desarrollarse allí, porque lo que se avizora en la actualidad como actividad política es solamente la administración ocasional de la cosa pública, sin ética y con pocos principios, donde principalmente está ausente el sano hábito de honrar la palabra empeñada.

Nuestro joven gobernador Juan Manuel Urtubey no nos debe acostumbrar a faltar a la verdad, ya que sin verdad nada se construye y por eso, no por conocidas, debemos dejar de mencionar algunas de las grandes mentiras de su gestión que ciertamente nos permiten dudar de sus promesas futuras.

Sólo por citar algunos ejemplos cabe recordar su afirmación vertida en el semanario “Redacción” del 16 de Diciembre de 2006, oportunidad en la que expresó: “En diciembre de 2011 dejaré de ser gobernador. Tengo en claro que no iré a la reelección”. Teniendo en cuenta que estamos ya promediando el año 2012 y que se está por cumplir el primer año de su segundo mandato se evidencia la falta de cumplimiento a su palabra empeñada urbi et orbi.

Sumado a ello no nos debe pasar inadvertida la aparición reciente de la mano de un notorio succionador de calcetines, el intendente de Río Piedras Gustavo Dantur, de los novedosos llaveritos con la foto del mandatario ostentando banda y bastón de mando con la leyenda “Urtubey 2015” que por el escaso 3% de intención de voto para presidente que se acaba de conocer en las encuestas, parece indicar claramente que irá por un tercer mandato hasta los doce años como su antecesor y mentor, lo que torna su promesa de los únicos cuatro años en una verdadera burla.

Otro ejemplo claro de la mendacidad a cara descubierta del gobernador se comprueba cuando recordamos lo afirmado en el programa televisivo “Cara a Cara” del día jueves 18 de julio de 2007, cuando dijo: “No tengo previsto convocar a ningún funcionario de la gestión de romero”. Sería muy largo y tedioso transcribir en esta columna la lista de romeristas que fueron convocados para el equipo de gobierno, que con la velocidad de un quark trocaron en urtubeycistas de la primera hora.

Claramente hemos podido ver como se reciclaron los supuestos opositores que fueron recibidos para el reparto de cargos públicos existentes o para la creación de nuevos puestitos públicos inventados para poder ubicarlos con un sueldito indigno, y darles la bienvenida como libertos pasando a deprimir el erario de la Provincia para figurar en el segmento presupuestario de servicios no personales, tan conveniente para el manejo discrecional de reparto de cargos de cualquier cosa y sin rendir cuentas. Invento éste pergeñado por Juan Carlos Romero del cual el actual mandatario es fiel émulo.

En el mismo programa televisivo que mencionamos, el entonces candidato a gobernador dijo: “Ningún amigo ni ningún familiar mío será nombrado en mi gobierno”. Aquí también la lista sería interminable, pero cabe recordar los dos casos más recientes de faltas a su palabra. El primero nada menos que el de su hermano designado por discrecional decreto nacido de la mesa dominguera de familia, para hacerse cargo del manejo nada menos que del Fondo de Reparación Histórica surgido de la reiterada entrega de regalías hidrocarburíferas que también había prometido proteger.

El segundo es el ya conocido favor a su amigo de la adolescencia, el ex juez federal Horacio Aguilar, beneficiado con un jugoso contrato de consultoría que luego fuera cedido convenientemente a su hermano menor Julián Marcelo Aguilar, que conforman un sólido equipo de lobistas en el estudio jurídico de Pasaje Puló nº 40, del cual forma parte también Eduardo Aguilar y el otro hermano del mandamás Rodolfo Julio Urtubey. No hay nada más lindo que la familia unida.

Para que la falta de compromiso con los anuncios de campaña sea perfecta y de la oportuna mano del presidente de la Cámara de Diputados, el abogado Manuel Santiago Godoy, se acaba de confirmar que el mismo hermano mencionado será postulado como candidato a senador nacional por Salta (El Intransigente, martes 18 de septiembre de 2012). ¿Cómo era eso de ni familiares ni amigos?

En esta semana el mendaz gobernador ha afirmado que si no logra llegar a ser Presidente de la Nación, se retirará de la política y no ocupará ningún otro cargo (literalmente expresó que no andará en dos millones de cargos). Con los antecedentes que hemos mencionado en esta columna –que son solamente una muestra de una colección mucho más extensa que comprende también las promesas de no vivir en Finca Las Costas, no usar las aeronaves de la Provincia, no tener gastos escondidos, etc. etc.- es inevitable no apelar al viejo refrán: “en boca de mentiroso, lo cierto se torna dudoso”.

  • Daniel Tort, abogado y periodista.
    tdaniel@arnet.com.ar