En busca de una nación

Bruno Perón
octubre 29 /2014

Brasil muestra un momento de agitación ciudadana que se debe al furor electoral y a las circunstancias inestables e inciertas que afligen al país, principalmente la inflación y la inseguridad. En este texto desarrollo el argumento que nuestra búsqueda de una nación justifica tal energía.

No tengo dudas que más pronto o más tarde Brasil encontrará su camino frente a tanta incuria y desinformación, pero creo que la instrucción será el primer gran paso en ese camino.

Resultamos de una imposición institucional que busca la concretización íntima de una nación. De ese modo, antes de encontrar un culpable de nuestros males, no deberíamos mirarnos al espejo como individuos sino como comunidades en busca de una nación.

Por eso hay tantas desavenencias entre los discursos programáticos de candidatos a cargos importantes de gobierno que o ven a Brasil o como necesitado de una mayor participación del Estado o como de un mayor compromiso con el mercado. Así se sintetizaron los programas de gobierno los dos candidatos a la presidencia en Segunda Vuelta.

Mientras tanto, la necesidad de Brasil es antes que otra, el encontrarse como nación en vías de ciudadanizarse. Con este argumento no tengo duda de que el país necesita una guiñada en la manera en que su población se instruye para que tomemos el gusto por el desarrollo del Arte, la Cultura y la Educación.

Luego, en un escenario ideal en que los brasileros valoricemos las artes, las culturas y las educaciones tendríamos un impulso de desarrollo humano que no partiría primero ni del Estado ni del mercado. Este impulso tendría origen en nuestro deseo de progresar y ayudar a también a aquellos que crecen en nuestro medio y en nuestro país.

Con este argumento, no imagino que Brasil esté todavía preparado para ser una potencia mundial, como creen muchos estadistas. Ellos hablan de “potencias emergentes”, de grupos de los países más influyentes del mundo en los que Brasil aparecería con China e India. Con todo, la crisis de gobernabilidad en Brasil les pasa desapercibida.

Tal vez tengamos motivos para ser ejemplares. Creo que ese día vendrá, aunque todavía queda mucho trabajo por delante. Mientras tanto hay que resolver males graves de negligencia artística, cultural y educativa que colocan al país en un escenario de atraso económico (donde los productos tecnológicos llegan tarde y caros) y de atraso cívico (donde la ciudadanía se confunde con el recatado acto de votar cada dos años)

El Ser brasilero tiene sed de transformación y no medirá esfuerzos para hacer su reforma íntima, cultural y educativa. Es preciso para este fin que los agentes responsables por la instrucción vean el poder como una herramienta benéfica para el progreso de una nación, tal como indiqué al inicio de este texto, y para la formación de ciudadanos.

Mientras tanto vemos que los responsables por la orientación en todo Brasil se debaten a través de los medios de comunicación como si el poder fuese un hueso que ningún can rabioso quiere soltar. La población mientras tanto asiste atónita e impotente ante tantas impurezas de la mente.

La función instructiva en Brasil es extremadamente importante para la fase de transición del país a una nación concreta, debido al elevado número de habitantes sedientos de arte, cultura y educación.

No tengo dudas que más pronto o más tarde Brasil encontrará su camino frente a tanta incuria y desinformación, pero creo que la instrucción será el primer gran paso en ese camino.

Tenemos que aprender a unir lo útil a lo agradable. Así aprovecharemos los avances científicos y tecnológicos a favor de nuestro crecimiento como ciudadanos y del progreso de Brasil en su consolidación como nación.