Feminicidios: Aumento de la violencia sexista

noviembre 25 /2011
Lic. Carlos Liendro

La violencia contra la mujer tiene un alcance mundial y se presenta en todas las culturas, sociedades, afectándola sin importar su etnia, religión, origen social, nacionalidad, riqueza o condición. El 20 de diciembre de 1993, las Naciones Unidas (ONU) en su 85a sesión plenaria, ratificó la ’Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer’. Allí se reconoce como un grave atentado contra los Derechos Humanos y propone categóricamente a que se hagan todos los esfuerzos posibles para que la ’Declaración’ sea universalmente conocida y respetada.

Hasta el 31 de octubre de 2011, se contabilizaron 230 femicidios de mujeres y niñas, un 10% más que en el año anterior.

  • (Primera parte)

La definición en su primer artículo declara: “A los efectos de la presente Declaración por ’violencia contra la mujer’ se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como la amenazas de tales actos, la coacción o la privatización arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

Este pequeño paso, se debe a que se podido empezar a tomar el ’fenómeno de la violencia’, no como un problema particular, sino como un hecho social. La falta de estadísticas más rigurosas (como también sucede en el tema de los suicidios, en que son registrados como ’accidentes’) no permite, generar la aplicación de las nueves leyes, programas y prevención sobre la violencia en general. Entre 1975- 1985 se declaró el ’Decenio de la mujer’.

En ese período tuvo importancia la creación del Tribunal Internacional de Crímenes contra las mujeres. Fue en Bruselas (Bélgica) en 1976. Era la primera vez que se tipificaron como crímenes diferentes tipos de violencia cometidos contra mujeres, creándose la Red Femenina Internacional con programas de apoyo y solidaridad.

Las cifras en nuestro país se conocen por datos periodísticos. Hasta el 31 de octubre de 2011, se contabilizaron 230 femicidios de mujeres y niñas, un 10% más que en el año anterior. Las cifras fueron dadas por una ONG (Observatorio de Femicidios en Argentina). Completa la información que ’en la mayoría de los casos se señala como agresor al marido, novio y en segundo lugar a una ex pareja’.

La ONG agrega que 174 hijos quedaron huérfanos por los femicidios (en algunos casos los victimarios de las mujeres, luego se suicidan). También agregan como otra categoría a la estadística, la muerte de niños/as, que llaman ’femicidios vinculados’. Consideran necesario situar a la violencia sexista como una cuestión política, social, cultural y de Derechos Humanos.

Aparte de exigir estadísticas oficiales sobre la violencia contra las mujeres, deben existir- leyes de por medio- hogares tránsito (refugios) para las víctimas; existen numerosos casos donde el hombre es apartado del hogar por los tribunales, donde tampoco puede estar cerca de la víctima (ya que vienen llevando esas mujeres años de maltrato, humillación y violencia), pero igual ellos las buscan (debido a los trastornos obsesivos de personalidad que tienen), hasta terminar matándolas. Los equipos de Salud Mental, además de lo asistencial, deben trabajar junto a los Tribunales de Familia, desde aspectos preventivos.

Darle una categoría al ’femicidio’, es ubicarlo en una escala mayor de agresión, pero existen otros tipos de eslabones: La violencia contra la mujer en la familia (que comienza en la infancia de esa mujer); La violencia contra la mujer en la pareja (que la mayoría de la veces es silenciosa, privada, que la misma mujer por miedo o porque cree que su pareja va a cambiar, no denuncia); La violación (sucede en zonas de guerra, donde las mujeres son un trofeo de conquista); La explotación sexual, aquí las mujeres son esclavas.

Entre 1990 y 2000, el tráfico de mujeres con destino a la prostitución se cobró la vida de 33 millones de víctimas, tres veces más que el tráfico de esclavos durante 4 siglos (evaluado en 11.500.000 personas) (fuente O.N.U.); y queda para citar otro tipo de violencia y así entender porque decimos ’violencia sexista’ (ya no solo como una cuestión de género), sino como origen patriarcal y religioso: La ablación de clítoris.

Una amputación como marca de sometimiento hacia la mujer en el islam. Las estructuras de poder que perpetúan la violencia se caracterizan por su ancestral arraigo que por siglos la subordinó al varón sin tener plenos derechos como persona.