Gremios combativos 2010

diciembre 30 /2009
Daniel Escotorin

Termina un año sindical que no puede caracterizarse como conflictivo, sino más se podría decir normal. No fue un año tranquilo, hubo movidas que son la continuación de viejas luchas como en Salud Pública. En la parte privada, por el contrario si fue más bien movido en relación a otros momentos donde canalizar demandas a través de medidas de fuerzas supo ser más complicado.

Imprudentemente el gobernador declaró que para el 2010 no habrá aumentos salariales para el sector público.

Si se trata de balances, lo interesante no está en lo que pasó sino en lo que potencialmente puede llegar a pasar. Veamos algunos elementos que estarán presentes en ese posible conflictivo 2010 en la provincia de Salta.

Frente a esa normalidad en el año sindical, entendiendo esto por una gama de reclamos sindicales que fueron resueltos en el marco de negociaciones o conciliaciones formales y que no llegaron a alterar el ritmo público de las acciones del gobierno o de sectores privados.

En materia de conflictos el más llamativo fue, sigue siendo en el área de Salud Pública, más específicamente en torno al Nuevo Hospital del Milagro y la demanda de los gremios por poner fin al gerenciamiento por parte de la fundación catalana Santa Tecla.

El conflicto está virtualmente en un punto muerto en tanto el gobierno percibió la debilidad del reclamo en el mismo sector gremial; apostó al desgaste y el aislamiento y hasta ahora más allá de las movilizaciones periódicas no han conseguido profundizar el nivel de adhesión o una ampliación de la base social que supere a las estructuras gremiales.

El apoyo de movimientos sociales sumó presencia de actores políticos alternativos pero de escaso peso específico. “la lucha continua” prometen desde las asociaciones gremiales como APSADES, cabeza de la movilización. En realidad lo que aparece como voluntad de lucha se torna en un voluntarismo heroico, ética intachable de una dirigencia honesta y representativa (lo que no es poco en tiempos de descrédito social y dirigencia social corrompida).

Pero es indudable que un objetivo como el perseguido, necesita de la construcción de una red de alianzas que de primeras debe superar la base gremial y avanzar en una construcción política.

El error básico de apreciación de estos sectores radica en querer enfrentar con los mismos medios distintos tipos de lucha, objetivos cualitativamente diferentes y más complejos. Una cosa es la reivindicación gremial: el salario, condiciones de trabajo, etc. y otra es un objetivo político como el condicionar al Estado en sus formas de acción y sus instituciones.

Evidentemente que frente a esto, que no es un objetivo imposible, se requiere de una ingeniería que hasta ahora no apareció en la cabeza de los dirigentes gremiales. La huelga, la movilización callejera son largamente insuficientes frente a un bloque político social que fue preparado desde hace quince años. “La lucha continuará…”, deben exclamar desde los gremios, “…pero por otros medios”.

El salario del miedo

Imprudentemente el gobernador Juan Manuel Urtubey, declaró que para el 2010 no habrá aumentos salariales para el sector público.

Imprudencia política y humana. Lo primero porque puso a los gremios, o deberían haberse puesto, en estado de alerta tempranamente antes de lo previsto, es decir sobre el final del primer trimestre del próximo año.

o segundo porque no considerar el nivel inflacionario del año 2009 que dejó a los salarios con un retraso cercano al 50%, por lo que otra vez buena parte de los trabajadores estatales caminan por el límite de la pobreza.

En este sentido, sobre el final de este año ya se expresaron los primeros síntomas de que no todos han visto a la esperanza hacerse realidad; en el Ministerio de Educación los empleados se manifestaron por un aumento de sueldo, entre otras demandas, le siguió la Dirección de Rentas, niña mimada del gobierno, donde conflictos internos derivó en reclamos de tipo salarial frente a la depreciación de sus ingresos, en igual sentido se manifestaron los empleados del Registro Civil que demandan mejores condiciones de trabajo y un plus sobre lo recaudado, una manera directa de expresar la disconformidad por los bajos salarios.

Se equivoca Urtubey si cree que con la simple enunciación de una desafortunada frase va a transitar el 2010 con tranquilidad. El malestar de las bases en estos organismos fue patente en las asambleas que a los puntos originales que originaron sus reclamos se fueron sumando otros de mayor peso y directamente relacionados con los salarial.

Claro que el mensaje no es solamente para el gobierno, los gremios también deberán tomar nota sobre un interesante proceso que se viene gestando donde al malestar se le suma cierto cansancio por sus propias pasividades y por las de sus respectivas dirigencias. Los empleados públicos se preparan para afrontar no sólo unas difíciles fiestas de fin de año, sino también el siempre complicado mes de enero, donde a la rastra de cuentas asumidas por las fiestas se le suma la demanda de gastos por las vacaciones familiares.

Entre enero y febrero casi el 80% del personal de planta se toma sus días de descanso, por eso es que sobre fines del segundo mes con el personal reintegrándose en su mayoría es cuando comenzarán las deliberaciones, los que hacer y además con el siguiente agravante de tener encima los gastos por el comienzo del ciclo lectivo en el mes de marzo. Churo ¿no? Pero si hablamos de clases, ahí vamos al choque, ojo: no a Choque, que es otra cosa. Perdón por la ironía.

Docentes luchando

Como en el futbol, cada partido es uno nuevo y tras una derrota ya hay que pensar en la próxima contienda. Algo así sucede con los docentes tras la nueva frustración en sus intentos por recuperar la ADP que sigue en manos de Virgilio Choque. Es así que el mismo Víctor Gamboa aun antes de las elecciones y la derrota abrió el paraguas y anunció algo que es centro de debate y polémica en el seno de la Asamblea Docente Provincial, el órgano representativo docente por fuera de la ADP, acerca de si se debía recuperar su gremio madre o superar esto e ir por la conformación de un nuevo sindicato docente provincial.

Gamboa hizo público el resultado del debate o al menos lo consensuado con su grupo, que es el mayoritario dentro de la asamblea, crear un nuevo gremio. Ardua tarea tendrán entonces los docentes, puesto que además de todo lo que significa la acción organizativa, deberán otra vez ponerse a la cabeza de la lucha por sus salarios, lucha nunca saldada aunque con mejores resultados en los últimos dos años en relación a los últimos cuatro años de gestión de Juan Carlos Romero.

En esto podría llegar a haber una coincidencia de tiempos, no necesariamente, con los otros gremios, en sus planteos al gobierno ya que estamos hablando del mes de marzo cuando se inician las clases, cuando la mayoría del personal de la administración pública está en sus puestos nuevamente. Pueden coincidir o no decíamos, dependerá de la voluntad de los gremios estatales de pasar a la acción en primer lugar, y de poder coordinar acciones o medidas conjuntas en segundo lugar.

Unidos, juntos, amontonados

No es un tema menor este de la coordinación, ya que en todo caso debería hablarse de un tema que si es mayor y es el de descoordinación o falta de unidad mostrada en los últimos años. Ya en el momento álgido de la movida docente allá por el 2005 apenas si una acción conjunta luego de la represión del 1 de abril y un poco más acá en el 2007 tras la muerte de en Neuquén del docente Carlos Fuentealba.

Demasiado poco si lo pensamos desde la necesidad que tienen de actuar en bloque y no lo hacen aun a pesar de compartir objetivos comunes. Los separa en algunos casos viejos rencores, como el de los docentes hacia ATE tras el intento de este gremio por capitalizar la movida docente de esos años y abandonar la asamblea, entre ATE y UPCN o entre docentes y salud.

Con este diagnóstico, todo este análisis queda reducido a un virtual potencial de lo posible. El momento político del gobierno no es el mejor, no está tampoco en la lona pero se ha sostenido con un discurso de moderación y diálogo que frente a una posible demanda masiva lo obligará a revisar sus postulados de acción política y antes que eso a revisar las palabras de Urtubey sobre la certeza que no habrán aumentos salariales para el 2010 no es un año “sándwich”, como suelen serlo los años sin elecciones, por el contrario cuando no se terminaban de contar los votos de las innumerables elecciones de este año ya desde los medios o los propios interesados, se lanzaron a instalar el debate sobre candidatos para el 2011.

Debate ficticio y poco serio si se quiere, pero que obliga al propio gobernador a comenzar a jugar su destino para ese año. El, sus seguidores y su proyecto puede llegar a sufrir algún retraso o desviación si efectivamente el malestar de los trabajadores trasciende el mero ejercicio de la declaración mediática y se expresa en medidas de fuerza o peor aun en la calles de la ciudad. Los nervios se tensan y habrá que esperar los primeros meses del 2010 para saber como se juegan su suerte los sectores en pugna.

Hasta entonces. Feliz año.