He aquí el poder de la injusticia...

junio 20 /2007
Victoria Quintana

Vecinos están asombrados e indignados por el operativo que se montó en la puerta de un edificio en donde viven, como presos custiodiados por tres policías que no dejan acercarse al padre. Si, cinco niños inocentes de todo cargo se encuentran prisioneros en su propia casa. Les arrebatan todos sus derechos, les niegan la posibilidad de ser escuchados, hacen oídos sordos a sus desesperados pedidos. Las sicólogas o psiquiatras del Poder Judicial parecen desconocer el daño irreversible que les provocan con estos manejos judiciales despiadados, sólo por querer ver al padre. ¿Qué nos espera a los que algún día pudiéramos cometer algún ilícito? ¿Qué le espera al que se anime a enfrentar a uno de estos magistrados? ¡Nos destierran! Tal es el poder que detentan y la vulnerabilidad de la que padecemos los ciudadanos comunes.

¿Es posible arruinar la vida de cinco menores sin que nadie pueda detener esta situación? ¿Existe una legislación que permite aniquilar la figura paterna y el derecho de los hijos a abrazar a su padre?

No es fácil comentar este tema. Principalmente por que se trata de niños y existe un expediente y una causa judicial de por medio y por ética no puedo revelar todos los datos que conozco. Pero es necesario que alguien tome la palabra y se manifieste al respecto.

Todos sabemos que últimamente la gente común acude al periodismo o a los que tienen acceso a los medios de comunicación para denunciar aquello que por las vías normales no puede hacerse. Tal es el caso que llega a mí a través de una vecina de un barrio de nuestra ciudad, que no mencionaré por tratarse de menores, en donde viven actualmente cinco chicos a los que una jueza tiene prisioneros y con custodia policial.

Este caso es justamente el que aparece en el artículo de Salta Libre en donde se entrevista al periodista José Aguero Molina que cuenta la persecución que padece en manos de una jueza.

La toga y el guardapolvo

Acuden a mi mente otros casos que se debaten en la Ciudad Judicial en los que los damnificados o denunciantes parecen estar luchando con monstruos de siete cabezas o suplicando favores de dioses del Olimpo y no buscando justicia o solución a sus planteos.

Todos hemos respirado alguna vez ese airecito de soberbia que nubla las aureolas de los magistrados nuestros que son tan mortales como cualquiera de nosotros y estudiaron 5 o 6 años en alguna universidad estatal, como cualquier hijo de vecino. "La toga no es ni más ni menos digna que el guardapolvo de una maestra o el mameluco de un obrero", decía mi abuela.

Los habitantes de este barrio, como esta vecina que se comunicó conmigo, conocen a los chicos y están asombrados, sino indignados, por el operativo que se montó en la puerta de un edificio en donde viven, hecho que pude constatar cuando me trasladé allí mismo días atrás para verificar con mis propios ojos situación tan poco común.

Tres policías permanecen constantemente allí, acompañan a los chicos a todos lados y controlan todos sus movimientos, cual si de presos se tratara, mientras los vendedores de drogas van y vienen libremente por el barrio y los delincuentes violan cerraduras y tiene en vilo a los vecinos.

Tres policías, como mochilas

Sabido es en la ciudad de Salta lo que le cuesta a un ciudadano común lograr que manden un uniformado cuando están robando o agrediendo a alguien y este caso en contra del periodista en cuestión afecta a ¡tres policías! Si no lo hubiera visto, juro que no lo hubiera creído.

En un momento cerca de las 5 de la tarde ví aparecer a los chiquitos. Tendrán entre 6 y 10 años y caminaban con la cabeza gacha acompañados por los policías. Dolidos, tal vez avergonzados, llevando sobre sus frágiles espaldas el peso de semejante situación.

Ante mi estupor esta vecina me explica que los chicos no quieren vivir con la madre, que se escaparon de la casa en una oportunidad y fueron devueltos a bordo de un 911, que juran que volverán a hacerlo y correrán tan fuerte que nadie podrá alcanzarlos. Me enteré que incluso uno logró llegar a la casa de un familiar y solo logró que abrieran una nueva causa a su padre por "secuestro" y fuera devuelto en medio de un fuerte operativo policial (varios patrulleros y policías armados), que pidieron a la jueza que los dejara estar con el padre, al menos verlo los fines de semana, pedido que la letrada ignoró pese a todos las situaciones que se sucedieron, a mi modesto entender muy graves, que pisotean los derechos de los niños y el buen nombre de un poder que, al parecer, solo ostenta su autoritarismo y su falta de justicia.

Ni padre, ni abuelos, ni tios

De acuerdo a lo investigado la jueza prohibió la visita de abuelos y tíos de los chicos, ninguno puede acercarse a la vivienda para no llevarles noticias del padre. Esta situación fue vivida por la abuela de los chicos que se había dirigido a este barrio a fin de acercarles ropa y golosinas. No pudo ni llegar a la puerta, dos policías armados le interceptaron el paso y la obligaron a retirarse.

En este punto del relato honestamente no puedo creer que existan leyes que permitan tanto atropello y arbitrariedad. ¿Es posible arruinar la vida de cinco menores sin que nadie pueda detener esta situación? ¿Existe una legislación que permite aniquilar la figura paterna y el derecho de los hijos a abrazar a su padre? No conozco a la madre de los chicos y de Aguero Molina, por ser colega, solo sé que edita un periódico sobre sociedad y cultura y que fue tachado de "zurdo" por su postura política, que no es adicto a nada, que acudió a organizaciones internacionales para ubicar en el extranjero a sus 5 hijos y esto puso en jaque a jueces y abogados poniendo en evidencia las falencias del poder judicial local. Nada nuevo bajo el sol.

Esta persecución al periodista A.M. aparte de recordarme a épocas pasadas marcadas por la intolerancia y el autoritarismo que dejó como saldo un país destruido y más de 30 mil desaparecidos despierta en mi una tremenda inseguridad como ciudadana.

Que dice la ONU

Mientras observo a estos niños y a su guardia pretoriana desde la ventana de uno de los departamentos, busco con desesperación en mi cabeza algún artículo de la Convención de los Derechos de los niños, aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas, transcribo algunos artículos que son puntuales al caso:

  • Artículo 9
    1. Los Estados Partes velarán por que el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de éstos, excepto cuando, a reserva de revisión judicial, las autoridades competentes determinen, de conformidad con la ley y los procedimientos aplicables, que tal separación es necesaria en el interés superior del niño. Tal determinación puede ser necesaria en casos particulares, por ejemplo, en los casos en que el niño sea objeto de maltrato o descuido por parte de sus padres o cuando éstos viven separados y debe adoptarse una decisión acerca del lugar de residencia del niño.
    2. En cualquier procedimiento entablado de conformidad con el párrafo 1 del presente artículo, se ofrecerá a todas las partes interesadas la oportunidad de participar en él y de dar a conocer sus opiniones.
    3. Los Estados Partes respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos padres a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es contrario al interés superior del niño.
  • Artículo 12
    1. Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño.
  • Artículo 16
    1. Ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación.
    2. El niño tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o ataques.
  • Artículo 37
    Los Estados Partes velarán por que:
    a. Ningún niño sea sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. No se impondrá la pena capital ni la de prisión perpetua sin posibilidad de excarcelación por delitos cometidos por menores de 18 años de edad;
    b. Ningún niño sea privado de su libertad ilegal o arbitrariamente. La detención, el encarcelamiento o la prisión de un niño se llevará a cabo de conformidad con la ley y se utilizará tan sólo como medida.

Papá acusado de ex marido

La vida para estos chicos debe ser una tortura y el motivo parece ser la falta de equidad y objetividad que posee una jueza que hace catarsis con su cargo público y descarga su resentimiento feminista sobre los hombres acusados de "ex maridos". Además de haberse echo famosa en la provincia de Salta por sus ataques desmedidos contra los maridos, ex cónyugues y todo aquel portador de pantalones de corte masculino.

Aunque ésta su lucha contra el macho pueda resultar graciosa o pasada de moda, creo que se le fue de las manos. Hay cinco chicos que sufren y no entienden porque ellos tienen que ir a la escuela custodiados por policías, ante el asombro de sus compañeros. Cinco chicos que no pueden comunicarse con nadie, ni por teléfono ni personalmente. Cinco chicos a los que se les ha arrancado la vida que tenían junto a uno de sus progenitores y se les prohibió, entre otras cosas, llevar una vida normal, seguir en el colegio en el que estudiaban, tener contacto con su familia y lo más triste, se les impidió abrazar a su papá en el día del padre.

Esto que relato le pasa hoy a un ciudadano salteño. Los demás podemos interesarnos poco o nada, según el grado de sensibilidad que tengamos. Quizás sea el momento justo de recordar aquel famoso poema:

  • "Primero se llevaron a los comunistas y yo no dije nada porque yo no era comunista;/ luego se llevaron a los judíos, pero a mi no me importó porque yo no era judío;/ después vinieron por los obreros y no dije nada porque yo no era obrero;/ luego apresaron a unos curas pero tampoco me importó porque yo no era religioso;/ ahora vinieron por mí, pero ya es tarde, estoy solo..." (Bertold Brecht).