La imagen de gobierno se desdibuja cada vez más

Daniel Tort
septiembre 19 /2014

Un accidente de tránsito en la madrugada del pasado domingo 14 de septiembre de 2014 se llevó la vida de dos adolescentes y dejó en serio riesgo de sobrevivir a otros tres. Ese acontecimiento debería haber sido tratado por todos como lo que fue, un hecho desgraciado y nunca querido, que pasaba a engrosar la abultada estadística de siniestros viales, causando la consternación unánime de toda Salta.

La imagen de gobierno así se desdibuja cada vez más, porque no es buen papel salir a explicarse públicamente cada vez que al diario de su opositor se le ocurre poner en tapa un tema sensible a la gestión oficial.

Pero no ocurrió así,porque los menores de edad involucrados pertenecían a familias allegadas al poder político de la Provincia, y en una clara muestra de desconsideración y falta de respeto se comenzaron a tejer elucubraciones varias sobre los pormenores del accidente, como si los detalles de un control más o menos de alcoholemia pudiera cambiar la pérdida de estas vidas.

Y fue tanto el estrépito amarillista que el gobernador de Salta no sabemos bien si en el ejercicio de ese cargo o como tío de uno de los adolescentes fallecidos (Bautista Urtubey), expuso en una conferencia de prensa una serie de aclaraciones.

Dijo que no se realizaron controles, ni fijos ni móviles, en el lugar donde transitó el vehículo. Tampoco se efectuaron traslados, ni se otorgaron licencias absolutamente nadie. Que esa información es totalmente falsa, y que pedirá a la justicia que audite las llamadas salientes desde el teléfono celular de Bautista, las de los policías y las de su familia, para clarificar la versión.

Tales afirmaciones fueron acompañadas de un pedido expreso al diario que controla el ex gobernador Juan Carlos Romero de que se respete el dolor familiar y que no se haga de esto una cuestión política, una afirmación que aparece atinada y plenamente entendible.

Lo que no se visualiza como prudente en cambio es que ese pedido se haya realizado en conferencia, y no con un comunicado simple de prensa que hubiera sido más que suficiente.

Pero esta sobre exposición del gobernador tiene como fundamento la ya conocida guerra mediática que se ha desatado desde que el mandatario anunciara que irá por una segunda reelección, en uso claramente abusivo de la extensión de un período de ejercicio gubernamental,conducta ésta sobre la que había jurado y perjurado que no incurriría.

Y desde entonces el diario El Tribuno en clara adhesión a las aspiraciones de su contrincante y accionista, recurre una y otra vez con operativos de prensa diseñados para dañar la imagen de gobierno y la misma figura personal del gobernador, lográndolo en muchas oportunidades.

Ocurrió de igual modo en este caso, en que invadiendo un momento de profunda tristeza e intimidad familiar se recurrió a supuestos trascendidos e informaciones que carecen del más mínimo rigor periodístico, pero que logran generar la reacción del gobernador, lo que demuestra en él, un claro signo de debilidad.

Responder a esa iniciativa de la empresa de medios cada vez que con su periódico insinúa desarreglos oficiales tal vez sea hasta una obligación de explicarse sobre cuestiones públicas; y atender los reclamos de la prensa que puede y debe indagar sobre cuestiones de Estado,también.

Pero organizar una conferencia a horas de haber enterrado a su sobrino para dar explicaciones que no eran necesarias, ponen en evidencia que el señor Gobernador termina siendo presionado por el reguero informativo, debiendo relegar a segundo plano su propia situación personal y familiar. Y no es buena señal.

Por esa imprudencia de exponerse a preguntas, debió soportar la intromisión desubicada de una periodista que llegó a solicitarle que relatara el momento en que se había comunicado con el padre del menor fallecido –su hermano- preguntas morbosas, si las hay, a las que el gobernador no pudo responder.

La imagen de gobierno así se desdibuja cada vez más, porque no es buen papel salir a explicarse públicamente cada vez que al diario de su opositor se le ocurre poner en tapa un tema sensible a la gestión oficial.

Y mucho menos correr presuroso a dar detalles de lo que se hará con la intervención de la justicia para que se investigue que no hubo nada raro en el accionar policial, porque de esa manera se relativiza otra vez la verdadera esencia del caso, las muertes, los heridos graves, lo irreparable.

Era momento de reflexión, de intimidad, de privacidad familiar y respeto al duelo. La falta de ética periodística estuvo de un lado claramente expuesta… Pero también se evidenció la falta de cintura, los nervios y el temor del oficialismo de perder imagen, para terminar cediendo otra vez…

  • Foto: Web: Informate Santiago