La política cultural no responde

Idangel Betancourt
mayo 9 /2010

¿Debate sobre la cultura turística?

Preguntas sin respuestas oficiales sobre 1° Congreso Regional Norte Cultura del 7 y 8 de mayo en el Hotel Termas Golf & Spa de Rosario de la Frontera. Un cuestionado encuentro entre ejecutivos y funcionarios sin participación de los actores culturales donde supuestamente se delinearon los ejes temáticos del III Congreso Nacional de Cultura.

Se reclama políticas que no sean solucionadas en un fin de semana turístico en las termas de Rosario de la Frontera.

El Congreso que sesionó durante el fin de semana dejó en evidencia el desconcierto en materia de política cultural que rige en el Ministerio de Turismo y Cultura de la Provincia. A esto se suma la deficiente información desde sus áreas de prensa, lo que da la medida de que la cultura en Salta se resuelve entre funcionarios y que no hay espacio en ella para los actores sociales.

Más allá de unas palabras de compromiso en el cierre del Congreso por parte del secretario de Cultura, Mariano Ovejero, nada se sabe sobre las propuestas que la provincia presentó en el Congreso, tampoco se conoce quiénes conformaron el equipo de trabajo de la provincia y sobre cuáles ejes proyectaron su presencia en el ámbito regional.

Las preguntas se multiplican: ¿a qué actores sociales consultaron?, ¿qué gestores culturales participaron?, ¿qué lugar se le dio al arte, a las culturas originarias, por ejemplo?, ¿se tuvo en cuenta un debate que se debe la provincia sobre las contradicciones existentes entre turismo y cultura?

Todo lo que puede obtenerse como respuesta hoy en el ámbito de políticas culturales en Salta, aparece bajo el estado de incertidumbre, de incompleta fisonomía.

¿Por qué Salta fue la Sede?

La elección de Salta como sede del Congreso Regional de Cultura, se decidió en diciembre de 2008, cuando se constituyó en una reunión nacional el Consejo Federal de Cultura. Por cierto, en aquella reunión también se confirmó la ejecución para el 2009 del Proyecto ArBol (integración cultural Argentina-Bolivia) que impulsaba la Secretaría de Cultura de Salta y de la que nunca más se escuchó hablar. Para aquel entonces se había planificado invitar al Congreso Regional a Bolivia, Paraguay, Chile, y provincias del NeA.

Luego, en un acto loable para la integración regional, las provincias del NoA constituyeron el año pasado el Consejo Regional de Cultura, organismo que convocó a la reunión en Rosario de la Frontera y que entre sus propósitos cuenta los de “fortalecer las identidades de la región”, “afianzar el trabajo con los pueblos originarios” y “propender a la inclusión, cohesión social y la construcción de ciudadanías”, entre otros.

Sin embargo, la ejecución de un Congreso Regional sin antes realizar un Congreso Provincial, donde tengan participación todos los agentes culturales y del cual puedan surgir estrategias y políticas consensuadas, es cuando menos un acto de inconciencia en el panorama salteño actual.

Para exponerlo desde los propósitos del Consejo Regional en términos negativos: la ausencia de consulta y la no información “no fortalece identidades”, “ni propende a la inclusión, la cohesión social y la construcción de ciudadanía”. Eso sí, deja a la política cultural fuera del juego democrático, de una dinámica vital y sienta bases sobre el carácter histórico-hegemónico de las políticas culturales en Salta.

Esfuerzos tirados al vacío

Un antecedente importante fue el Congreso Provincial y el Foro de Cultura que convocó la Secretaría de Cultura en 2008. Pero resulta poco probable que después de dos cambios de gestiones se tenga en cuenta los debates y las propuestas que conformaron en conjunto artistas, gestores culturales y actores sociales de toda la provincia.

Sería un buen ejercicio para las autoridades de Cultura, preguntarle a quienes pusieron conocimiento, inquietudes y fe en aquel Foro, qué sienten al ver sus esfuerzos tirados al vacío. Qué sienten cuando ven que ni su tiempo, ni sus realidades, se tuvieron en cuenta en un Congreso que preparó los ejes para la representatividad de la región en el III Congreso Nacional de Cultura que se celebrará en septiembre en un marco tan especial y delicado como el del Bicentenario. Entonces es probable que se hallen respuestas, porque la integración cultural debería empezar por casa.

Pero la discontinuidad y la falta de proyección, hacen perder la medida de la importancia de que una sociedad esté preparada para ejercer su derecho de participar en la conformación de su política cultural. Pues tal como es la región, Salta es profunda y diversa, y reclama políticas que no serán solucionadas en un fin de semana turístico en las termas de Rosario de la Frontera.