Macri y el plan económico de la dictadura

Daniel Tort
noviembre 21 /2016

En el transcurso de la tercera semana de noviembre de 2016, sorprendió a todos la declaración del ex ministro de economía de Argentina Roberto Lavagna, que expresó que el rumbo económico del macrismo gobernante es el mismo de la dictadura videlista y de los años noventa, en alusión a los dos periodos presidenciales de La Rata [1]

Vuelve la "bicicleta financiera"

En estos días se ha vuelto a poner de moda lo que en tiempos de José A. Martínez de Hoz se denominaba bicicleta financiera.

La sorpresa obviamente ha sido solamente por la calidad del interlocutor, y no por lo obvio de lo manifestado, ya que si bien no era considerado un aliado incondicional, se lo encuadraba como un referente moderado de UNA-FR.

Aún cuando no se concuerde con la posición teórica liberal de este economista que obtuviera el tercer puesto en las elecciones presidenciales de 2007, no se puede dejar de reconocer que es un entendido en la materia, y por eso sus manifestaciones tuvieron un gran peso en la opinión pública.

El gobierno nacional que ha desgastado el argumento de la pesada herencia, que ha dilatado el anuncio preciso de cuál sería el semestre salvador que anunciaron apenas asumido el Presidente MACRI, y que ya no puede ocultar más el efecto nefasto del plan devastador de la economía nacional, se vio obligado a salir al cruce.

Y con la típica actitud que ostenta quien carece de argumentos válidos para discutir o rebatir la posición del otro, la primera línea del gobierno salió a agraviar al interlocutor, y el ministro de hacienda Prat Gay revelando una clara impotencia lo comparó con Hebe de Bonafini.

Roberto Lavagna, economista

Por su parte el ministro del interior Rogelio Frigerio manifestó que él no sabe a qué se refiere Lavagna con su declaración, que el gobierno está desactivando las bombas que le dejaron –otro argumento ya gastado- y que todos los analistas –sin especificar cuáles- dicen que la economía va a crecer.

Obvio resulta aclarar que ambos funcionarios saben perfectamente a qué se está refiriendo el ex ministro, y es nada más y nada menos que a la mención expresa de que las variables macroeconómicas que maneja el actual gobierno reeditan el neoliberalismo de esas dos épocas, de manera idéntica.

En estos días se ha vuelto a poner de moda lo que en tiempos de José A. Martínez de Hoz se denominaba bicicleta financiera. Nada mejor que transcribir lo expuesto en el portal oficial www.servicios2.abc.gov.ar, el que expone magistralmente cómo era ese mecanismo.

Puede leerse en ese sitio con total claridad: “La apertura de los mercados trajo consigo el ingreso de capitales en dólares y el gobierno de facto había permitido libertad en la fijación de las tasas de interés. Los inversionistas transformaban esos dólares en pesos y los colocaban en las entidades financieras a tasas de interés mayores a la inflación y a la devaluación. Las ganancias obtenidas eran espectaculares y permitían en poco tiempo, multiplicar la inversión”

Más abajo sigue explicando: “Este mecanismo fue llamado "bicicleta financiera". Esta posibilidad de multiplicar sin esfuerzo el dinero invertido creó la certeza en el empresariado y la sensación en los sectores medios de la sociedad de que el dinero se podía generar fácilmente dando la posibilidad de comprar –incluso en el exterior- todo tipo de productos y elevar su calidad de vida. Esa ilusión fue llamada "plata dulce".

Si comparamos ese panorama con la situación de hoy surge inevitable el aplauso para Lavagna. En estos días el negocio preferido de los inversores –en realidad especuladores- son las llamadas letras que emite el Banco Central, llamadas lebacs que no es otra cosa que emisión de deuda con títulos que pagan altas tasas de interés.

A comienzos del 2016 se pagaba el 38% en pesos y a la fecha de este artículo la tasa supera el 25%. Los bancos y pooles financieros internacionales ingresan dólares al mercado pero no para invertir en emprendimientos productivos generadores de mano de obra, sino para comprar lebacs que mantienen depósito a lo sumo dos meses, luego retiran el capital y los intereses para recompra de dólares estables merced a pérdida de reservas del mismo Banco Central, y se llevan el total producido.

Siempre siguiendo el análisis mencionado sobre lo ocurrido en la dictadura, -que reitero corresponde a página oficial- leemos: “Los objetivos del programa económico de “El Proceso” tendieron a la reconversión del aparato productivo -desindustrializándolo y retornándolo al modelo agro-exportador- y el redimensionamiento del aparato estatal para que fuera compatible con el rol estratégico reservado a la empresa privada”

Y se cierra el análisis afirmando: “La apertura económica tuvo como consecuencia cambios en la estructura productiva que concretaron a través de la desindustrialización, la merma en el consumo y el lento crecimiento de las exportaciones.”

Apenas asumido el gobierno de Mauricio Macri, se anunciaron las quitas a las retenciones agrícolas para grandes exportadores de bienes primarios, y la derogación de 1.900 posiciones arancelarias para abrir la importación en perjuicio del mercado interno.

De esta manera no puede sino concluirse que el plan económico del macrismo gobernante no es ni parecido, ni concordante con el de la dictadura “videlista” –que reeditara el innombrable presidente riojano- sino que es literalmente idéntico.

Los augurios y alabanzas de los especuladores que llegan al país bajo ampulosos nombres como FMI, Banco Mundial o Banco Interamericano de Desarrollo, son los elogios obscenos de los que la juntan con pala con la bicicleta financiera que otra vez más –increíblemente- les hemos puesto a su disposición.

Un detalle que no es menor, la descalificación a Roberto Lavagna que hizo el actual ministro Prat Gay, fue en el seminario organizado por uno de los bicicleteros de cabecera -BID- que aunque parece una broma no lo es, lo denominaron “Idear Soluciones”.

Antes de bajarse del escenario el titular de hacienda y finanzas dejó una última frase que ya resulta agraviante: “Los cambios se enfrentan con creatividad e innovación”.

Burlona afirmación si las hay, considerando que él mismo no ha creado ninguna de las reglas vigentes para la especulación que reina hoy en el país y que lo está volviendo a sangrar, y que ninguna de ellas es nueva.

Son reglas copiadas y calcadas, y tan viejas como la misma dictadura.

- Daniel Tort
tdaniel@arnet.com.ar