Madre francesa lucha por la tenencia de sus hijos

septiembre 25 /2010

Valerie Connan desde Salta reclama por sus hijos

Valérie Connan, una madre francesa que desde hace un año reside en Salta, reclama desde la distancia por la tenencia de sus dos hijos, de 8 y 10 años, quienes en julio pasado llegaron de visita y no se fueron más. Al momento de subir al avión para regresar con su padre, los dos hermanitos estallaron en llantos y revelaron tener miedo de volver con su progenitor. El lunes 27 de setiembre, en Francia, se realizará una audiencia clave para definir el futuro de los niños.

Los niños no quisieron regresar a Francia con su padre. En Aeroparque de Buenos Aires, se negaron a subir al avión. Por ahora se encuentra con su madre en Salta.

Guilhem y Elise, dos niños franceses de 10 y 8 años, tras un divorcio de sus padres, sufren desde cuatro años la ausencia de su madre, quien debió relegar la tenencia de los menores porque no tenía el sustento económico para quedarse con ellos. Por esa razón, sus hijos se quedaron con su ex marido, Daniel Vicedo.

"Con Vicedo estuvimos juntos por 10 años, tiempo en el que nacieron Guilhem y Elise. Vivíamos en el sur de Francia, pero a medida que transcurría el tiempo, la relación se desgastó por el carácter agresivo de mi ex marido, quien, si bien no llegó a golpearnos, su acoso verbal provocó la separación", explicó Valérie.

Tras la separación, Vicedo, quien es veterinario, rehizo su vida al lado de Marta, una mujer colombiana con tres hijos. Valérie, en tanto, conoció a Philippe, otro francés, también separado. "En tanto, tenía contacto frecuente con mis hijos, pero ya había pedido la tenencia de ellos", explicó.

La demora de la justicia francesa en resolver y la decisión de Valérie de venir a vivir a Salta junto a su nueva pareja, quien posee en nuestra ciudad una agencia de turismo, hizo que el contacto con sus hijos ya no sea el mismo. No obstante, y después de hacer los trámites de rigor, Guilhem y Elise comenzaron a visitar a su madre en Salta.

El 22 de julio pasado, los dos niños llegaron a Salta, en una de sus frecuentes visitas a su madre, para estar con Valérie y después volver con su padre. Tras casi un mes de reencuentro, los hermanitos viajaron a Buenos Aires con su madre para desde allí subir al avió que los llevaría de nuevo a Francia.

Con mamá

Al entregarlos a una azafata de Aerolíneas Argentinas, como son las reglas de los menores no acompañados, Guilhem y Elise decidieron no subir al avión. Se pudieron a llorar y pidieron por su madre. "No queremos subir al avión. Queremos vivir con nuestra madre en Salta", gritaron.

Las empleadas de la aerolínea ante un caso así, y siguiendo el protocolo del caso, entregaron los niños a su madre. Una vez perdido el vuelo no tuvieron otra opción que regresar con su madre a Salta.
Al enterarse de lo que había sucedido, Vicedo, quien desde hace cuatro años y a sabiendas de que el retorno es imposible no accede al divorcio vincular, radicó las denuncias del caso y desde Francia reclama por el regreso de sus hijos, a quienes considera, fueron secuestrados por su madre.

"Esto no es así, ya que yo estoy en constante contacto con la policía de St. Gély, dependencia que sigue la instrucción del caso según las disposiciones del Tribunal de Montpellier", explicó Valérie, quien reside con sus hijos en barrio Alto La Loma.

Audiencia clave

Al respecto, este lunes, el tribunal de Montpellier llevará a cabo una audiencia clave a fin de avanzar en la tutela de los dos niños, quienes, por ahora, se encuentra con su madre en Salta, pero la tenencia provisoria está en manos de su padre, quien reclama el regreso a Fracia de los dos niños. En tanto se dirime el litigio, los chicos toman clases de español e intentan recuperar el ciclo educativo con un programa de educación a distancia.

Valérie, por su parte, aseguró que la decisión de los chicos de quedarse en Salta no fue un capricho, realmente se llevan mal con su padre por diversos maltratos.

"El grita mucho, se enoja seguido, los castiga demasiado, nunca juega con ellos. Cuentan que no tienen derecho de mirar televisión, de moverse por los ambientes de la casa, de jugar en la calle, de invitar amigos en casa, de conectarse a Internet para charlar con su madre, ni el teléfono disponible para llamarla", relató.