Me importa y no me importa

octubre 26 /2011
Daniel Tort

Gobernador Urtubey

El joven gobernador de la provincia de Salta, el abogado Juan Manuel Urtubey, ha manifestado públicamente, en un abierto ninguneo a un sector de la prensa de Salta, que su preocupación fundamental está en su gestión y que lo que digan los medios solamente le insume un porcentaje muy menor de su atención.

Urtubey: "Los medios de comunicación ocupan un 2% en mi preocupación
y asigno el 98% en mi gestión. Estoy en otra historia".

Digo intencionalmente que esa opinión, cargada de soberbia y de desprecio a la actividad periodística, es sólo para un sector del periodismo, porque su intensa actividad diaria demuestra claramente que esa pregonada escasa atención no es para todos. Por el contrario, presta especial dedicación al aspecto de difusión de todas y cada una de sus actividades. Veamos cuál es el panorama real.

En fecha muy reciente (agosto de 2011) su Ministra de Justicia y un número indeterminado pero importante de funcionarias de esa área, viajaron a Méjico a un Congreso de Mediación en supuesta comisión oficial y con todos los gastos pagos por los contribuyentes salteños. Rápido de reflejos ante las críticas que lógicamente se hicieron a ese despilfarro de recursos que podrían asignarse a otras prioridades –como por ejemplo la desnutrición que tanto afirma el mandatario que lo desvela- , amplió la comisión con un decreto complementario enviando al funcionario del área de prensa para que comunicara puntualmente todas y cada una de las reuniones que llevaron adelante en ese país.

Actividades que, por cierto, no aportan ni aportarán nunca resultados concretos para la gestión provincial, pero que resultan muy cómodas para aparentar una frenética actividad, tratar de justificar los viáticos y pasajes aéreos con un conveniente cese de envío de noticias para que no se filtre ningún detalle del posterior traslado a playa El Carmen, a un seguramente merecido descanso de parte de esa comitiva.

Ejemplos como éste abundan en los medios, tanto locales como nacionales. El primer mandatario viaja con frecuencia al exterior tal cual lo reflejan los reiterados decretos de delegación del mando gubernativo de la Provincia al embistente vicegobernador Andres Zottos o al siempre listo y flexible Mashur Lapad.

De tales viajes, asistencia a congresos, universidades, consulados, conferencias, ferias internacionales o eventos comerciales se otorga amplísima difusión y se trata de mostrar a un hombre dinámico y vigoroso, lanzado de lleno –aunque no lo exprese puntualmente- a construir su imagen de presidenciable. Él mismo ha dicho que ese es su proyecto y que quien no quiera ser presidente es un mentiroso o un mediocre. Estoy convencido que lo de mediocre podría discutirse.

En esta actividad definitivamente intensa, que el joven y altanero mandatario lleva adelante en la mayoría de las oportunidades utilizando la aeronave de la provincia de Salta en abierta violación de los deberes a su cargo, sí le importan, y mucho, los medios que, con la difusión de sus participaciones, puedan instalar su nombre en la carrera presidencial. También concurre a programas televisivos locales, siempre en exclusividad y siempre con una dócil lista de preguntas, sin comprometer ninguna arista espinosa.

En cambio, y sólo por poner un ejemplo, si el señor Gobernador concurriera a Radio FM Noticias u otra emisora no tan complaciente con los aspectos de su gestión, podríamos preguntarle abiertamente por qué el candidato Pablo Juan Francisco Kosiner usó el avión oficial para hacer campaña en Embarcación el día 17 de octubre de 2011; o por qué funcionarios como la blonda Adriana Ines Krumpholz viaja al Caribe durante el invierno en supuesta comisión oficial con viáticos pagados por el erario por el doble del término del hipotético congreso en el que participó.

También podríamos indagarle por qué una funcionaria como la conocida señora Lita Lagomarsino es autorizada primero a viajar a Washington y como ese viaje finalmente no se concreta, luego es viaticada a Madrid, todo con fondos públicos y siempre a eventos que seguramente los empedernidos viajeros oficiales no concurrirían si fuera con su bolsillo. Todo, además, con vigencia de la ley 6583 de emergencia económica que literalmente prohíbe estos gastos.

También podríamos preguntarle por qué cuando fue a festejar el triunfo de su primo en Catamarca como vicegobernador -acto estrictamente privado- viajó él solo de regreso en el mismo avión oficial hasta Salta, el que tuvo que ir desde Tartagal hasta aquella provincia argentina solamente para buscarlo y traerlo de vuelta. Un dispendio ilegal y abusivo de fondos públicos.

También podríamos preguntarle sobre las constantes designaciones en cargos políticos sin expediente en el poder a su cargo, o sobre su habitación impensada en Finca Las Costas, o sobre el uso de esas instalaciones para congresos del Partido Justicialista. La lista sigue. De esta manera, a los que formamos parte del periodismo de Salta que no arregla agendas previas para entrevistas nos queda muy claro que el ninguneo suyo del pregonado “no me importan los medios sino hasta el 2% de mi atención”, es sólo para los medios que no quiere visitar o atender y que, en cambio, el 98% restante lo dedica a quienes seguramente nunca le preguntarán ninguna inconveniencia.

Su pretendida indiferencia hacia el periodismo es una gran mentira. Usted, como buen político inteligente que es, conoce perfectamente que ese aspecto forma parte esencial de su campaña. Por eso cuando ganó en la provincia las elecciones de abril fue concurrente diario de todos los programas nocturnos de los canales nacionales, por cierto antes que la Presidenta anunciara su reelección. Y seguirá estando cuantas veces pueda tener un espacio, porque su empresa personal está muy clara. Nosotros desde nuestro modesto lugar de trabajo, en tanto, lo seguiremos esperando.

  • Daniel Tort
    Abogado y periodista