Mosquera dijo que la "Triple A" no existió

Elena Corvalán
junio 4 /2011

El ex interventor de Salta y ex camarista federal José Alejandro Mosquera afirmó ayer que “la Triple A no existió nunca, era solo un nombre de fantasía. La Triple A eran la Fuerza Aérea, el Ejército y la Marina”, afirmó ante un auditorio sorprendido, en la continuidad del juicio oral y público que se sigue en esta ciudad contra siete acusados de haber participado en el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone, el homicidio de Santiago Arredes y las lesiones a Margarita Martínez de Leal.

El interventor memoró también que en la provincia había un desorden “muy grande”, que con Ragone tuvo una buena relación que no se hizo pública

Mosquera llegó a Salta en noviembre de 1974, designado interventor del gobierno de Ragone por el ministro del Interior, Alberto Rocamora. El viernes 3 de junio también protagonizó un cruzó con los abogados querellantes David Leiva, de Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, y Martín Avila, de las secretarías de Derechos Humanos de la Nación y de la provincia.

Fue cuando hizo un comentario luego de una pregunta de Leiva: “A mí me van a venir a hablar de derechos humanos”, se jactó. La afirmación le valió que el querellante le recordara que “durante su gestión hubo 70 detenidos en Salta. No puede venir y lavarse las manos. (Alfredo) Mattioli lo mataron de 30 balazos en la espalda. En enero del 75 detuvieron a Mirta Torres y al director de Vialidad provincial, además mataron (Guillermo) Alzaga”.

El intercambio provocó que la presidenta del Tribunal Oral en lo Federal, Liliana Snopek, reconviniera a Leiva por considerar que sus preguntas eran capciosas. El abogado retrucó afirmando que iba a interponer un recurso de reposición si no se le permitía preguntar. Y Avila le recordó a Mosquera que quien estaba declarando era él y que debía responder las preguntas.

Antes de este intercambio Mosquera había recordado que el cargo de interventor se lo había ofrecido Rocamora. Que, ya en Salta, en la primera reunión con Ragone éste le pidió que se interviniera a los tres poderes, especialmente el Legislativo, “porque ahí están los que me traicionan. Estoy cansado hasta me quiero ir de la gobernación pero no me quiero ir solo, quiero la intervención de los tres poderes”, recordó que le dijo el gobernador.

El interventor memoró también que en la provincia había un desorden “muy grande”, que con Ragone tuvo una buena relación que no se hizo pública, y que las reuniones previas a la intervención se hacía en la casa de Abraham Rallé, uno de los líderes de la lista Verde.

Dijo que durante su gestión puso en el gobierno a peronistas tradicionales, sostuvo que quería cambiar la línea de Ragone y que por eso designó “a verdaderos peronistas”. Añadió que Ragone era “un gran peronista”.

En otro orden recordó que cierto día, cuando estaba en Cerrillos, en la casa de un funcionario, el entonces jefe de la Policía de Salta, Miguel Gentil (que está siendo juzgado en este proceso), le informó que había habido un enfrentamiento armado en Rosario de Lerma y habían acribillado a Mattioli. “Me dijeron que eran terroristas”, sostuvo. Junto a otros tres jóvenes Mattioli fue asesinado en abril de 1975. En total, las cuatro víctimas tenían 108 balas en sus cuerpos. Por este hecho está procesado quien era director de Seguridad de la Policía, Joaquín Guil, quien también está siendo juzgado por el crimen contra Ragone.

Al final, Mosquera pidió disculpas, pero eso no le impidió que al salir uno de los concurrentes a la sala de grandes juicios le recriminara: “Ahora no te acordás de nada”. “Sí, si me acuerdo”, respondió antes de que lo sacaran.

Ayer también declararon Eduardo Raúl Zángari, quien recordó que en la década del 70, cuando era docente de la Universidad Nacional de Salta, Guil (acompañado por otro hombre “parecido al actor francés Charles Bronson) fue a pedirle que permitiera el ingreso de infiltrados a la Universidad. Contó que le dijo que se fuera y luego sufrió dos allanamientos, aunque no lo encontraron. El testigo, ex funcionario de gobiernos posteriores, agradeció que no lo hubieran encontrado. Dijo que después de eso se tuvo que ir de la provincia.

El último testigo, Rodolfo Maximiliano Mendoza, hijo del testigo Damián Mendoza (el que trató de advertir a Ragone de que iba a ser secuestrado), confirmó la afirmación de su padre en cuanto a que recibió una amenaza del sacerdote Escobar Saravia.

Dijo que fue en ocasión de tramitar una beca en la Universidad Católica de Salta, el sacerdote, que ocupa un cargo en esta casa de estudios, le avisó: “Yo te voy a dar la beca pero tenés que decirle a tu padre que se olvide del caso Ragone”.

  • Elena Corvalán
    Periodista