Nada cambia…

diciembre 5 /2011
Daniel Tort

Urtubey con los nuevos funcionarios

Para los memoriosos de los años setenta el título de esta columna seguramente les resultará familiar. Con una inventiva publicitaria que marcó un estilo y se hizo muy popular, la multinacional “Gillette” lanzó al mercado en aquellos años las hojitas de afeitar descartables, que se vendían en ristras de papel. Parado frente al espejo un señor repetía la frase, que sirvió de gran promoción al producto, y que rápidamente fue adoptada por el imaginario popular para referirse a todos los casos en que algo o alguien eran presentados como una gran cosa, pero que a poco de andar se descubría que era precisamente eso, pura propaganda.

Otro ministro de Educación de Urtubey piensa que la sexualidad es violencia. El anterior entendía la sexualidad de los jóvenes como una actividad de revolcadero.

El recordatorio le viene como anillo al dedo al joven gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey y sus tan promocionados cambios de funcionarios para encarar su segundo mandato a partir del próximo diez de diciembre. Durante semanas se hicieron especulaciones de todo tipo, muy bien planteadas por los encargados de prensa del gobierno, que generaron en la población y en los medios en general una expectativa que no se condice con la realidad develada, que muestra claramente que las tan mentadas variantes casi revolucionarias para la segunda etapa en la que se invoca que se seguirá avanzando, concretando la esperanza, profundizando el cambio y otras frases hechas tan repetidas como huecas, no eran más que una propaganda tan ligera como la de las hojitas de afeitar.

De un somero análisis de los nombres en danza, las reubicaciones, los enroques, los traslados y los maquillajes varios, se desprende que el equipo de gobierno del motorizado mandatario sigue siendo, personajes más o menos, el mismo que el actual. Salvo por el alejamiento de quienes en virtud de la pobre gestión se volvieron insostenibles, tales los casos de Aldo Saravia en Seguridad, o Francisco López Sastre en Ambiente y Desarrollo Sustentable, o el de la incansable viajera Adriana Krumpholz en Vivienda, el resto es mas de lo mismo, pero en nuevas funciones.

La inveterada y malsana costumbre de ubicar a los políticos de carrera -que por estar siempre en esas lides carecen de actividad privada conocida y por ende dependen del presupuesto- en cualquier lugar o función sin examen previo, y habilitados por la sola decisión del lord mayor de nombrarlos, sepan o no sepan un pepino de qué se trata la nueva función. Total con los antecedentes de ex cargos en cualquier repartición estatal acumulados, cuentan con los famosos antecedentes que los califican como políticos de raza. Es decir, personajes aptos para todo servicio y ubicación en cualquier designación, con tal de tener un cargo y no tener que yugarla afuera. La calle está muy dura, y en ese campo hay que ser diligente, eficaz, trabajador, activo, estudioso. En cambio en el curioso rubro de voy donde el gobernador piense que soy útil, no hay que pasar ninguna de esa pruebas.

Este sistema perverso de traslado permanente de los mismos actores que forman la elite y rosca del partido gobernante, indica claramente que ni habrá cambios ni se realizará esperanza alguna. Es que la política de Estado la fija previamente la ideología de la clase económicamente dominante, y en ese sentido la oligarquía conservadora Salteña a cargo del gobierno de turno tiene muy en claro que el actual estado de cosas le resulta muy cómodo para sus bajas aspiraciones de conservar estatus y privilegios, y por lo tanto, salvo en algunos aspectos superficiales que además sirven para vender imagen de preocupado por los pobres, no tienen realmente intención de variar el modelo. Por el contrario, se habla todo el tiempo de profundizarlo, una frase que la Presidenta de la Nación gusta repetir y que los que se miran en Ella antes de respirar cada mañana, también han adoptado.

Y ese modelo es precisamente el que no apunta a cambiar nada. Las mineras van y vienen en territorios ocupados como si se tratara de otros países; gozan de desgravaciones, privilegios, exenciones. La seguridad jurídica que le llaman. Los industriales y comerciantes formadores de precios no tendrán que repartir ganancias por decisión de la Primera Dama. Los bancos y financieras seguirán exentos de todo tributo. Los organismos de usura internacional seguirán cobrando una deuda fraudulenta. Y la lista podría seguir por cierto.

Por eso es necesario tener en claro, que toda movida publicitaria oficial para presentar como la panacea del éxito el cambio de funcionarios, como si esta fuera la clave de encontrar un camino que en realidad no quieren iniciar, no es más que publicidad machacosa para que al final compremos. Y cada vez que votamos esa continuidad nefasta para que nada cambie, hacemos el papel del personaje que antes de afeitarse asumía que en realidad había comprado el producto por la cantidad de propaganda que hacían. Claramente se aprecia que cualquiera sea el funcionario a cargo, como la política de esa clase económica dominante apunta a preservar la estructura de poder que les sirve y de la que se sirven, no tendrá la menor incidencia en el proyecto. Por el contrario, es designado para apoyar ese plan.

De muestra basta un botón: el futuro Ministro de Educación el Cr. Roberto Dib Ashur afirmó muy suelto de cuerpo que en vez de aplicar la ley vigente que obliga a impartir educación sexual en las escuelas, él va a conversar previamente con los docentes, los padres, los médicos… y la iglesia. Esta última en singular. Habrá que asumir que es la católica, lo que deja afuera a todas las otras. Por lo tanto, se puede anticipar sin dudar que finalmente no van a enseñar nada. Porque la institución metiche tendrá la última palabra.

Para que conozcamos la perfecta desviación ideológica del futuro señor Ministro, terminó opinando que “Hay que ser lo menos violentos al educar en sexualidad” ¿Qué quiere decir con esto? ¿Será que se puede enseñar también geografía, matemáticas, ciencias naturales o inglés con más o menos violencia? El Ministro piensa que la sexualidad es violencia. Estamos en el horno. También lo pensaba el anterior Ministro del área, que entendía la sexualidad de los jóvenes como una actividad de revolcadero. Definitivamente, nada cambia.

  • Daniel Tort.
    Abogado y periodista