Nueva gobernación 2008/2011 en Salta

diciembre 10 /2007
Ramón Yañez

Administrar una Provincia como la nuestra no debe ser materia fácil ni siquiera para un joven de 38 años. Esto considerando la herencia recibida, idiosincrasia y forma de ser y actuar de su gente. Algún salteño viejo, trasnochado expresó alguna vez que el comprovinciano “es hijo del chicote”... ¿Qué habrá querido decir?

“Al viejo le pedimos no dar malos ejemplos. Al joven lo llenamos de Consejos”

Pero bueno, al bucear en la historia de los Gobernadores de nuestra Provincia menores de 40 años, encontramos allá por el año 1869, turbulentas épocas de entonces con la Guerra del Paraguay, y las hordas montoneras de Felipe Varela sobre este Valle, asumía un legislador provincial de 25 años de edad llamado Delfín Leguizamón como Gobernador de Salta.

Unas décadas atrás Perón supo escribir desde su exilio español que los pueblos siempre encuentran al hombre que guiará su destino. ¿Será esta una verdad de perogrullo o meras generalizaciones conceptuales?

Por ahí se comenta que quién ejercerá la Gobernación es un producto natural de un extendido romerato.

De cualquier modo, hay que tener presente que en el contexto y circunstancia que le tocará desempeñarse de primer Mandatario, él dependerá funcional y políticamente de todo lo que puedan o no hacer las diez personas que nominó como Ministros de su Gabinete.

Es allí donde tendrá que marcar su impronta y carácter personal y por sobre todo, tener una panorámica global y permanente, de lo que la sociedad salteña toda aguarda de Él.

"Corredor de la Victoria"

Los que dicen conocerlo sostienen que es un hombre criterioso y analítico a la hora de tomar decisiones capitales, que no aceptará entornos de Palacio y conservara siempre esa forma de ser que proyecto a los demás: un cierto carisma personal y humildad en el trato.

Nadie debe esperar “Milagros ya” en su gestión, solo decisiones racionales y concretas en el tiempo y espacio adecuados.

Al que llega por primera vez a la máxima conducción política de nuestra Provincia, hay que otorgarle un handicap o tiempo de espera.

No se puede pasar, como dicen opiniones interesadas y falaces de “un estado de Desarrollo a un estado de Bienestar” así nomás, aún cuando hayan transcurrido doce largos años.

Él debería cambiar lo que hay que cambiar, con firme decisión y energía política aunque surjan voces y posturas en contrario. Se sabe que en la aplicación de políticas de Estado nunca se puede dejar conforme a todos, es una regla universal de cualquier comunidad organizada.

Le agregamos un dicho popular: “Al viejo le pedimos no dar malos ejemplos. Al joven lo llenamos de Consejos”

Por eso, señor Gobernador: “Un millón doscientos mil salteños lo contemplan”.

  • Ramon Yañez, es periodista y columnista político.
    Fotos: Salta Libre