Otra afrenta más de Durán Barba...

Dr. Carlos María Romero Sosa
agosto 10 /2015

Jaime Durán Barba

El sábado 25 de julio último apareció en el diario La Nación, de Buenos Aires, una extensa nota en la que se trascribían conceptos del señor Jaime Durán Barba, asesor de campaña del PRO. Al avanzar en su lectura hallé con estupor una frase ofensiva a la Patrona de América: Nuestra Señora de Guadalupe, proclamada también Emperatriz de América por Pío XII.

“Sin savia, sin brote, sin alma, sin vida,/ sin luz, sin Quijote, sin pies y sin alas,/ sin Sancho y sin Dios” (Rubén Darío)

Frente a tales dichos que obran en un contexto discursivo que a mi entender extrema hasta el dislate y la distorsión del sentido del conocido axioma “Vox populorum est vox dei”, ni siquiera entro a discutir lo demagógico que resulta ser la tesis que se pretendía demostrar con el improperio: la de “acercarse a la gente” –muletilla tan común hoy en la clase política argentina y en especial entre los dirigentes del partido que este politólogo asesora-, para lo cual debe repetirse sin criticar todo aquello que la sociedad quiere escuchar en un momento determinado. De la ética de la responsabilidad de la que habló Max Weber, nada.

Pero si se puede disentir o no con semejante posición impregnada de maquiavelismo y populismo, lo que resulta intolerable es que alguien con todo el derecho del mundo de ser ateo aunque no de afrentar las convicciones religiosas ajenas, profiera insultos a María Santísima, para el caso en su advocación de Guadalupe, del tenor de “Si la gente cree que la Virgen de Guadalupe es una atorranta, pues lo será hasta que se demuestre lo contrario” (SIC).

Si se quiso sólo argumentar por el absurdo, ciertamente ha sido más que desafortunado el ejemplo. Y tengo entendido que quien así habló es un ciudadano ecuatoriano, es decir un compatriota del educador San Miguel Febres-Cordero, piadoso religioso canonizado por San Juan Pablo II en 1984. Ciertamente es de esperar que el ingeniero Mauricio Macri del que nada he leído en rechazo de la blasfemia de su consejero, no la suscriba al menos.

No obstante debo ser justo y así como me sublevó la expresión antedicha, me ocurrió otro tanto con lo que escuché o peor aún no escuche decir a poco en programas oficialistas y propagandistas del kirchnerismo, como 6.7.8., que se trasmite por el canal oficial. Allí sí se enjuiciaron esos postulados de Durán Barba; aunque sólo por el oportunismo político que representa instar a adherir sin más a hipotéticos puntos de vista colectivos silenciando en cambio lo ofensivo que resulta para los creyentes semejante exabrupto contra la Madre de Dios.

Olvidaron los columnistas del programa, combativos adherentes a la causa nacional y popular como se autoproclaman, que el general José de San Martín, el 5 de enero de 1817, declaró a la Virgen -en su advocación del Carmen- patrona del Ejército de los Andes y puso en la mano derecha de la imagen mendocina su bastón de mando. Pero esa es otra historia, dirá más de uno embretado en la campaña electoral. Y así estamos hoy con la pretendida dirigencia y con sus aplaudidores y propagandistas: “sin savia, sin brote, sin alma, sin vida,/ sin luz, sin Quijote, sin pies y sin alas,/ sin Sancho y sin Dios”, como escribió Rubén Darío en sus “Letanías de Nuestro Señor Don Quijote”.