Placer democrático

abril 13 /2009
Andrés Gauffín

Milagro de la política

Viene torcida la mano con las elecciones. Si no he leído mal serán a fines de junio, aunque hasta hace un par de meses eran en octubre. Las bolsas pueden volver a bajar en cualquier momento, la crisis agravarse: si las razones que motivaron el adelantamiento fueron válidas, mañana podríamos despertarnos un poco más pobres y con la obligación de ir al cuarto oscuro antes que al cuarto de baño.

Una mujer muy bonita y con apellido de patrona que diciendo que admira a Evita quiere introducirse en la lista de los descamisados salteños.

Allí nos esperarán, como los muñecos que nos asustaban en el tren fantasma, un hombre que promete producir aún más abogados para Salta (¡me voy de aquí!) sin mentar que en caso de que cumpla su promesa quedará ya chica la autopista a la ciudad (¿habrá que llamarla megápolis?) judicial.

También una mujer muy bonita y con apellido de patrona que diciendo que admira a Evita quiere introducirse en la lista de los descamisados salteños, aunque le valgan más los dólares de un banquero nacional para el que trabaja. Y un ex vicegobernador que se presenta ahora como leal a todos los salteños.

En efecto, su principal virtud, ha sido la lealtad: lealtad a Menem, lealtad a Kirchner, lealtad, como buen peronista, a todo el que le ayude a conservar o a ganar una cuotita más de poder. Y si aún no te has asustado suficiente, es posible que te encuentres en el cuarto de los horrores con el hijo del director de matutino independiente y sobrino del ex gobernador que a pesar de tener un diario a disposición ha tenido ya el mérito de de hacer notar más sus ínfulas que sus pensamientos, en el caso de que los ejerza.

Por encima de estos muñecos se escucha la carcajada de don Juan Carlos y el del joven Juan Manuel, tan prescindentes ellos como cuidadosos de hacer sus arreglos en secreto, de tal forma que el traidor de 2007 se ha convertido en el buen administrador del 2009 y que el que decía que venía a cambiarlo todo, ahora todo lo conserva.

Me acuerdo en este momento de algunas ideas de Popper y alguna de Aron. (De un inglés y de un francés, porque los pensadores nacionales que tenemos siquiera una vez han hecho un buen insulto contra esta caterva dispuesta a todo para conservar sus privilegios).

La democracia, dicen más o menos aquellos europeos, es un sistema que nos permite deshacernos de los gobernantes sin derramamiento de sangre. Debería serlo, por lo menos. Lástima que ya están muertos porque les preguntaría de buena gana como se hace para deshacerse sin violencia de una aristocracia que además de la riqueza, se ha apoderado del lenguaje democrático para asegurarse que sólo ellos serán electos.

Sólo me viene ahora una turbia moción. Aquel día que nos digan que antes de ir al cuarto de baño tenemos que pasar por el oscuro, obedeceré por supuesto, pero no me quedaré con las ganas.

Andrés Gauffín
Periodista
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