Politica, corrupción, jueces y servilletas

abril 16 /2016
Daniel Tort

Mauricio Macri

El negocio de compraventa de activos a futuro es una operación que se realiza en el libre juego especulativo del mercado de capitales, que consiste en una inversión a riesgo de la suba o baja de ese activo a un determinado plazo. Los activos pueden ser oro, plata, acciones petrolíferas, etc.

Las ironías del folclor político argentino no reconocen límites. Hasta no hace mucho tiempo cualquier persona que tenía una empresa "Off Shore" no declarada era investigado, por lo menos por evasión. Ahora tener una –o varias- es re Top.

La causa seguida contra el expresidente del Banco Central de la República Argentina Alejandro Vanoli Long Bioca por la venta de dólares a futuro en los últimos meses de 2015, se extendió a la velocidad de la luz hasta la ex Presidenta Cristina Fernandez Viuda de Kirchner, en un proceso judicial llevado adelante por el Juez Claudio Bonadio.

Vale la pena recordar que este magistrado ex integrante de Guardia de Hierro, llegó a ser Juez Federal sin contar con antecedente judicial alguno por obra y gracia de la influencia del tristemente célebre Carlos Corach y haber estado en la oscura lista de la servilleta de Cavallo, dedicándose en la década infame de La Rata [1] a sobreseer a todos los funcionarios involucrados en causas de corrupción, y matar en el 2001 a dos asaltantes con una pistola Glock 40, a uno de ellos en defensa propia con cuatro tiros por la espalda.

Apoyado en los dichos de un controvertido personaje como Leonardo Fariña, este proceso judicial que –a no dudarlo-ostenta el récord de rapidez en su tramitación, impulsó la citación de la ex Presidenta como un clara maniobra para poder colocar en los medios nacionales la foto de la señora sentada en el banquillo forense, y disimular con ello que en esta semana se conoció la vinculación del Presidente Mauricio Macri con una cuarta empresa off shore.

Para frutilla del postre de esa noticia que enmudeció a todo el frente Cambiemos que se había presentado como el portador de la antorcha nacionalista y moralizadora, quien investiga al Presidente "MAU" es Laura Alonso, que sin ser abogada está a cargo de una fiscalía –caso único en el mundo- y que ha convocado a conferencia de prensa para sentenciar que tener empresas no declaradas en el extranjero no es delito, con lo que no tiene desde el vamos ningún sentido que investigue nada.

Las ironías del folclore político argentino no reconocen límites. Hasta no hace mucho tiempo cualquier persona que tenía una empresa "Off Shore" no declarada era investigado, por lo menos por evasión. Ahora tener una –o varias- es re Top, y por este camino en un futuro no muy lejano el que no la tenga será todo un gil.

En síntesis esta apuesta del dólar a futuro entre $10,68 vendido hacia fines de 2015 y a cobrar con la diferencia a seis meses posteriores, generará una pérdida para las arcas del Banco Central de aproximadamente $50.000 millones, lo que torna a la operación en por lo menos sospechosa.

Pero lo curioso es que para que esa diferencia se genere, entre la venta y el rescate han debido mediar dos decisiones de Estado que cierran el negocio: primero la del gobierno anterior de vender apostando a que ellos ganarían las elecciones y no devaluarían, y segundo la del actual gobierno que apenas asumido devaluó el peso un 45% elevando la cotización de la divisa a $16,00. La pregunta surge inevitable: ¿Por qué se imputa solamente a los que vendieron y no a los que devaluaron?

Más folclore. El denunciante de otros supuestos delitos en los que estarían involucrados altos funcionarios del gobierno kirchnerista y empresarios amigos ligados al mismo, el mencionado Leonardo Fariña, estaba preso desde Marzo de 2014 por evasión.

Además de ser el único caso conocido en Argentina de prisión por delito fiscal, luego de dos años y apenas obtenida la filmación de Cristina Fernández declarando en el Juzgado, repentinamente se dieron cuenta de que le podían dar la excarcelación, y se la dieron

Así entonces el armado de causas judiciales por cuestiones de revanchas partidarias está muy a la vista, al igual que en la gestión de gobierno anterior, porque no vaya a creer Usted estimado lector que durante los doce años anteriores estas cosas no ocurrían. El caso es que a los ciudadanos nos perjudican tanto los Oyarbides como los Bonadios, en tanto la familia judicial, hoy para un lado y ayer para el otro, se deja corromper por el poder político.

Nadie ligado a las esferas judiciales tiene una sola duda que la causa contra Alejandro Vanoli y Cristina Fernandez va terminar en un sobreseimiento, porque las decisiones de políticas económicas no son judiciables, porque la devaluación no la decidieron ellos, y todos los otros "bla, bla" con que el magistrado actuante o el que lo suceda entonces dictará su fallo. La idea entonces no es juzgar, sino montar escenas para los medios afines al gobierno de turno y distraer la atención de la gente.

Y por este camino lógicamente que vamos muy mal, ya que tampoco caben dudas de que en el Estado existe una red enquistada de corrupción –gobierne quien gobierne- y que con estas teatralizaciones no es como precisamente se atacará el fondo del asunto, lugar al que ninguno de ellos quiere llegar porque todos tienen la cola sucia.

Los retornos, las coimas, los sobreprecios, los negociados con la obra pública, las licitaciones dirigidas, y los acomodos de parientes, amigos, amantes y militantes siguen estando a la orden del día, y la moral con bragueta abierta de los gobernantes de hoy para denunciar a los de ayer, no cura ese cáncer.

Y con una justicia cooptada por el poder de turno, para que advenedizos e improvisados jueguen el rol de mandaderos de las intenciones bajo la mesa, no vamos a buen puerto.

Mañana cuando la tan mentada renovación democrática nos imponga otros candidatos, aparecerán otros jueces sumisos que denunciarán y procesarán a los Caputo, o a los Angelicci, pero el sistema por esta vía no cambiará en absoluto, y otra vez será tarde para lágrimas.