Redireccionando, redireccionando…

Daniel Tort
noviembre 29 /2013

El abrazo

Al momento de redondear estos párrafos y por esa mala costumbre casi viciosa de tener siempre una radio encendida de fondo para procesar noticias mientras escribo, escucho una entrevista que le realizaban al recientemente convocado funcionario denarvaísta Gustavo Ferrari, a quien el gobernador de la Provincia de Buenos Aires lo ha designado nada menos que para la Asesoría General de Gobierno.

Los peronistas se han alineado mirando al 2015 y guardando para más adelante las diferencias personales o de caja, se tomaron sendas purgas previas y tapándose la nariz para soportar el momento, hasta llegaron a abrazarse.

En apenas cuatro minutos el hasta ayer vocero de Francisco De Narváez que no ahorraba descalificativos de los más variados para la gestión de Daniel Scioli, hizo una alabanza increíble del mismo, y acotó que siempre estuvieron cerca y colaborando desde una oposición responsable, y que por lo tanto el nombramiento no le extrañaba. Selló de manera directa y concreta el obvio acuerdo celebrado entre los dos sectores.

En la misma línea y desde el nombramiento de Jorge Milton Capitanich como Jefe de Gabinete del llamado “Cristinismo” todos los que vomitaban insultos y ácidas críticas hacia el gobierno nacional ahora se congratulan de los cambios operados desde el reintegro de la Presidenta de su enfermedad, y no ahorran elogios hacia el gobernador del Chaco.

Desde Macri, pasando por Binner, y hasta el mismísimo Domingo Cavallo se han manifestado con alegría por el cambio de rumbo, y la designación de este hombre mimado por la Embajada de Estados Unidos en Argentina, que se ganara recientemente su eterna protección luego de dar cabida en el aeropuerto de Resistencia a una base del Comando Sur norteamericano, con alta tecnología y estructura para una futura una sede de rastreo satelital de drones.

La salida de funcionarios conflictivos como Juan Manuel Abal Medina o Guillermo Moreno y su designación en el extranjero para no dejar dudas de que ya no formarán parte de las decisiones, dan una clara señal de la reconversión del estilo de la primera Dama, que para curarse en salud y tratar de disimular su giro de ciento ochenta grados, no se cansa de afirmar que va a profundizar el modelo, contrastando claramente con sus hechos sus propios dichos.

El resultado electoral desastroso de las últimas elecciones nacionales no solamente ha sido leído atentamente por el oficialismo que ve perder cada vez más espacio, sino que ha sido una advertencia clara también para todo el arco opositor que forma parte de la misma clase dominante pero que en estos días no le toca el turno de gobernar.

Me refiero al notable crecimiento electoral de la izquierda que con distintos frentes y alianzas o en soledad como fue el caso de Salta, ha logrado un millón y medio de votos, que ha operado como un severo llamado de atención de oficialistas y opositores, que apenas recuperados del sopor de los números electorales han decidido cambiar de estrategias.

Y así de la misma manera que cuando el sistema de posicionamiento global de los automóviles (GPS) al no seguir el conductor el camino marcado en la pantalla dispara la chillona voz de una gallega que reclama en la grabación “redireccionando, redireccionando”, las ágiles mentes de los socios del sistema liberal democrático han reaccionado de la misma manera, y han decidido planificadamente o por pura reacción espasmódica defensiva, girar inmediatamente en reversa y encontrarse unos a otros para buscar la salida que conviene a sus intereses. El resultado electoral último ha funcionado en sus precarias mentes como la machacosa grabación del GPS.

En todas las provincias se les ha bajado desde la Nación la misma línea de conducta, y como sabía decir Jorge Luis Borges los peronistas no son ni buenos ni malos sino incorregibles, inmediatamente se han alineado mirando al 2015 y guardando para más adelante las diferencias personales o de caja, se tomaron sendas purgas previas y tapándose la nariz para soportar el momento, hasta llegaron a abrazarse.

Tal el caso de nuestro gobernador Juan Manuel Urtubey y el ex mandatario de la Provincia Juan Carlos Romero el día de la asunción de los nuevos legisladores en el Congreso Nacional. Para que no quedaran dudas de que los peronistas-justicialistas-kirchneristas-cristinistas-camporistas están todos unidos y dispuestos a recuperar el electorado para cuando lleguen la presidencial dentro de dos años y las renovaciones provinciales o intendencias en la misma fecha.

El mismo intendente de Salta Miguel Isa en una entrevista reciente afirmó que sólo hubo diferencias menores y que desde el ya famoso abrazo las puertas del partido están abiertas, y anunció que convocaría a los hasta ayer opositores para integrar el nuevo gabinete a conformarse el 10 de Diciembre.

Esa reculada consonante con los giros nacionales que mencionamos recibió el obvio apoyo de Urtubey que afirmó –para que su ego inmenso no se quede sin participar- que él había hecho lo mismo cuando asumió en el 2007, lo que por supuesto nadie cree que haya sido en esa oportunidad un gesto de apertura sino la inevitable decisión surgida de la carencia de equipo propio que lo obligó a incorporar a los libertos.

Cuando los votos de la izquierda eran escasos nadie retrocedía un centímetro y todos elogiaban la voluntad de participar de las elecciones de esta minoría soñadora de utopías, y hasta la participación en los cuerpos legislativos les venía como anillo al dedo para que cuando llegara el momento de votar se convalidara el sistema.

Pero ahora este sector que al mismo tiempo que reniega abiertamente del sistema liberal electoral participa con toda esa contradicción en cada convocatoria, ha crecido considerablemente y apunta a seguir haciéndolo, y alguna medida había que tomar, y rápido. Por eso se alinearon sin meditarlo mucho derechosos, progresistas, socialistas, radicales y conservadores, economistas, opinólogos y gobernadores, artistas, intendentes y los infaltables formadores de opinión. Ya lo decía don Arturo Jaureteche que cuando todos estos sectores se aggiornaban con ese solo motivo, el pueblo seguro que estaba del otro lado.

Y en este sainete nos enteramos que vaya uno a saber porqué designio del destino, los que hasta ayer tenían posiciones irreconciliables y que pedían a gritos que la Presidenta no gobernara porque estaba loca o perdida, hoy la alaban sin mesura y se encolumnan juntitos para enfrentar los tiempos que vienen. Están todos claramente unidos por la circunstancia del espanto y no de la coincidencia de programas. Solamente les convoca un irrefutable interés común, seguir siendo parte de la clase liberal democrática dominante más allá de la porción que en su lucha interna les toque finalmente a cada uno.

  • Daniel Tort, abogado y periodista
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